Celebraciones importantes en el mes de Julio del 2017

 

SÁBADO 1

La Preciosisima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo

LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO. Con esta fiesta se consuma en el Año Litúrgico la evocación de la. Santísima Eucaristía: el Jueves Santo, dedicado a recordar su institución durante la Última Cena; Corpus Christi, a celebrarla esencialmente bajo la especie del pan y la fiesta que hoy se conmemora, bajo la especie del vino. Desde la antigüedad, los primeros cristianos rendían culto a la Preciosa Sangre del Señor; pero fue en el siglo XVIII, gracias a la iniciativa de san Gaspar del Búfalo (28 de diciembre), cuando Benedicto XIV (1740-1758) ordenó se compusieran la Misa y el Oficio propios. El Beato Pío IX (1846-1878; 7 de febrero), extendió la fiesta litúrgica a la Iglesia universal en 1849, y S. S. Pío XI (1922-1939) elevó el rango de esta conmemoración. En 1960, san Juan XXIII (1958-1963; 11 de octubre) a través de la Carta Apostólica Inde a primis explicó su significado y aprobó sus letanías. En este documento, entre otros señalamientos, expresa: "...la Sangre de Cristo, precio de nuestro rescate, prenda de salvación y de vida eterna, que los fieles la hagan objeto de sus más devotas meditaciones y más frecuentes comuniones sacramentales. Que reflexionen, iluminados por las saludables enseñanzas que dimanan de los Libros Sagrados y de la doctrina de los Santos Padres y Doctores de la Iglesia en el valor sobreabundante, infinito, de esta Sangre verdaderamente preciosísima, «de la cual una sola gota puede salvar al mundo de todo pecado» [Himno Adoro te devote]. Porque, si es infinito el valor de la Sangre del Hombre Dios e infinita la caridad que le impulsó a derramarla desde el octavo día de su nacimiento y después con mayor abundancia en la agonía del huerto, en la flagelación y coronación de espinas, en la subida al Calvario y en la Crucifixión y, finalmente, en la extensa herida del costado, como símbolo de esa misma divina Sangre, que fluye por todos los Sacramentos de la Iglesia, es no sólo conveniente sino muy justo que se le tribute homenaje de adoración y de amorosa gratitud por parte de los que han sido regenerados con sus ondas saludables". S. S. Benedicto XVI (2005-2013), subrayo: "alimentados con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, los fieles, hechos partícipes de su divina virtud que ha suscitado legiones de mártires, harán frente a las luchas cotidianas, a los sacrificios, hasta el martirio, si es necesario, en defensa de la virtud y del reino de Dios (...) La sangre de Cristo es prenda del amor fiel de Dios a la humanidad. Contemplando las llagas del Crucificado, cada hombre, incluso en condiciones de extrema miseria moral, puede decir: Dios no me ha abandonado, me ama, ha dado la vida por mí; y así volver a tener esperanza" (5/VI/2009).

 

LUNES 3

SANTO TOMÁS APÓSTOL

SANTO TOMÁS APÓSTOL, del arameo, "gemelo", "mellizo" (siglo I). Apóstol. El Evangelio de san Juan (20, 24-29) narra: "Tomás, uno de los Doce, llamado el mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús resucitado. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor»... él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré»... Ocho días después... se presentó Jesús... le dice a Tomás «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente». Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío»". El pasaje culmina cuando Jesús señala: «Porque me has visto has creído. Bienaventurados los que crean sin haber visto». Al respecto, Benedicto XVI apunta: "Esta frase puede ponerse también en presente: «Bienaventurados los que no ven y creen». En todo caso, Jesús enuncia aquí un principio fundamental para los cristianos que vendrán después de Tomás, es decir, para todos nosotros (...) El caso del apóstol Tomás es importante para nosotros al menos por tres motivos: primero, porque nos conforta en nuestras inseguridades; en segundo lugar, porque nos demuestra que toda duda puede tener un final luminoso más allá de toda incertidumbre; y, por último, porque las palabras que le dirigió Jesús nos recuerdan el auténtico sentido de la fe madura y nos alientan a continuar, a pesar de las dificultades, por el camino de fidelidad a Él". La Tradición, indica que es posible que haya evangelizado en Persia, India y otros lugares. Se le han atribuido algunos escritos apócrifos: un Evangelio, Hechos y un Apocalipsis. Al parecer murió atravesado por lanzas en India y en 232, un rey llamado Misdeuz entregó sus restos a los cristianos quienes los llevaron a Mesopotamia. En 1258 sus reliquias fueron trasladadas a Ortona, Italia, donde reciben veneración.

 

 

MARTES 4

NUESTRA SEÑORA DEL REFUGIO

NUESTRA SEÑORA DEL REFUGIO, del latín, "refugio, asilo" (1709). Al finalizar la primera década del s. XVIII, el beato Antonio Baldinucci S.J. (1665-1776; 7 de noviembre) gran misionero itinerante de Italia y devoto mariano, antes de emprender un viaje de evangelización, obtuvo una copia de la Virgen de la Encina, milagrosa imagen que se veneraba en Poggio Prato, población vecina a Monte Pulciano, Italia; con el fin de que la Divina Señora favoreciera la conversión y el arrepentimiento de las gentes de los diversos poblados donde llevara la Palabra. Fue tan grande la transformación de almas que se le comenzó a llamar Nuestra Señora del Refugio de los Pecadores. Desde entonces los misioneros Jesuitas se hicieron acompañar por una reproducción de la prodigiosa imagen mariana. En 1719, el sacerdote Jesuita Juan José Giuca trajo la primera imagen a la Nueva España y propagó su devoción. Por su eficaz mediación pronto su culto se difundió llegando hacia el norte hasta la Alta California y por el sur hasta Guatemala. Se conmemora este día ya que el 4 de julio de 1719, el pontífice Clemente XI (1700-1721) coronó esta representación bajo el nombre de Nuestra Señora del Refugio de los Pecadores.

 

SÁBADO 22

SANTA MARÍA MAGDALENA

SANTA MARÍA MAGDALENA, del arameo, "señora" y gentilicio de Magdala (siglo I). Penitente. De acuerdo a la Tradición bíblica fue servidora y discípula de Jesús, originaria de Magdala (antigua población de Palestina, en Galilea). Según Lc 8,2-3 y Mc 19,9, ayudaba al Maestro con sus bienes desde que éste la liberó de siete demonios. Los evangelios refieren que estuvo con Jesús en el Monte Calvario, al pie de la cruz (Mt 27,55-56; Mc 15,40), y en la colocación de su cuerpo en la tumba (Mt 27, 16). En la madrugada de la Pascua, junto con dos mujeres, descubrió el sepulcro vacío (Mc 16,11 ss). Es considerada como la primera testigo del Resucitado (Jn 20,11 ss). Antiguas crónicas señalan que después de la Ascensión, junto con la Virgen María y san Juan viajó a Éfeso donde murió. Otras señalan que junto con san Maximino obispo de Aix (8 de junio) y sus hermanos Marta y Lázaro, fueron a Marsella, Francia, ahí Magdalena evangelizó a los lugareños y, posteriormente, se retiró a vivir como eremita en una cueva hasta su muerte. San Gregorio Magno (9 de septiembre) expone: "María Magdalena, cuando llegó al sepulcro y no encontró allí el cuerpo del Señor, creyó que alguien se lo había llevado, y así lo comunicó a los discípulos... Los discípulos se volvieron a su casa. Y añade: Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Lo que hay que considerar en estos hechos es la intensidad del amor que ardía en el corazón de aquella mujer, que no se apartaba del sepulcro, aunque los discípulos se habían marchado de allí. Buscaba al que no había hallado, lo buscaba llorando y, encendida en el fuego de su amor, ardía en deseos de aquel a quien pensaba que se lo habían llevado. Por esto, ella fue la única en verlo entonces, porque se había quedado buscándolo, pues lo que da fuerza a las buenas obras es la perseverancia en ellas, tal como afirma la voz de aquel que es la Verdad en persona: El que persevere hasta el final se salvará".


 

MARTES 25

SANTIAGO APÓSTOL

SANTIAGO "EL MAYOR", del árabe, derivado de Jacob "que Dios proteja" (siglo I). Apóstol. Hijo de Zebedeo, hermano mayor de Juan evangelista. Forma parte de los Doce (Mt 4, 18 ss). Por su carácter impulsivo se le llama junto con su hermano Juan, Boanerges o "Hijos del trueno". Su vida y obra son casi desconocidas. Decapitado por orden de Herodes Agripa I (Hch 12, 2) en Jerusalén en el año 44. Una leyenda dice que sus reliquias fueron trasladadas de Jerusalén a España. Otras tradiciones indican que predicó y murió en la península ibérica, y que sus reliquias fueron encontradas hacia el año 830 en Campus stella (Campo estrella) donde se fundó la ciudad de Compostella. Iconografía: con vestimenta de peregrino compostelano, túnica con capucha, sombrero de ala ancha con una vieira (concha) sujeta, bastón de peregrino y bolsa para alimentos. Patrono de España y de los peregrinos. En la Homilía de la Misa del Peregrino celebrada en Santiago de Compostela (9-XI-1982), san Juan Pablo II, expresó: "Santiago era hermano de Juan Evangelista. Y éstos fueron los dos discípulos a quienes —en uno de los diálogos más impresionantes que registra el Evangelio— Jesús hizo aquella famosa pregunta: ‘¿Podéis beber el cáliz que yo tengo que beber? Y ellos respondieron: Podemos'. Era la palabra de la disponibilidad, de la valentía; una actitud muy propia de los jóvenes, pero no sólo de ellos, sino de todos los cristianos, y en particular de quienes aceptan ser apóstoles del Evangelio. La generosa respuesta de los dos discípulos fue aceptada por Jesús. Él les dijo: 'Mi cáliz lo beberéis'. Estas palabras se cumplieron en Santiago, hijo de Zebedeo, que con su sangre dio testimonio de la resurrección de Cristo en Jerusalén. Jesús había hecho la pregunta sobre el cáliz que habían de beber los dos hermanos, cuando la madre de ellos, según hemos leído en el Evangelio, se acercó al Maestro, para pedirle un puesto de especial categoría para ambos en el Reino. Pero Cristo, tras constatar su disponibilidad a beber el cáliz, les dijo: 'Beberéis mi cáliz; pero el sentarse a mi diestra o a mi siniestra no me toca a mí otorgarlo; es para aquellos para quienes está dispuesto por mi Padre'.

 

MIÉRCOLES 26

SANTOS JOAQUIN Y ANA, PADRES DE LA VIRGEN MARÍA

SANTOS JOAQUÍN Y ANA, del hebreo, "Dios dispondrá" y "benéfica", respectivamente (? a. C.). Padres de la Santísima Virgen María. Los evangelios Apócrifos de la Natividad de María y el Protoevangelio de Santiago, han otorgado estos nombres a los padres de María Santísima y abuelos de Jesús. La Tradición indica que se casaron jóvenes, eran campesinos y no pudieron tener hijos. La pareja suplicó a Dios su auxilio, sus oraciones fueron escuchadas y, Ana aunque de edad avanzada, concibió y dio a luz una hija, a quien pusieron el nombre de María. Iconografía: ambos con vestuario de época, al conducir a María Niña al templo. En el Ángelus emitido en Río de Janeiro, Brasil, el 26-VII-2013, S. S. Francisco dijo: "Hoy la Iglesia celebra a los padres de la Virgen María, los abuelos de Jesús: los santos Joaquín y Ana. En su casa vino al mundo María, trayendo consigo el extraordinario misterio de la Inmaculada Concepción; en su casa creció acompañada por su amor y su fe; en su casa aprendió a escuchar al Señor y a seguir su voluntad. Los santos Joaquín y Ana forman parte de esa larga cadena que ha transmitido el amor de Dios, en el calor de la familia, hasta María que acogió en su seno al Hijo de Dios y lo dio al mundo, nos los ha dado a nosotros. ¡Qué precioso es el valor de la familia, como lugar privilegiado para transmitir la fe! (...) hoy, en esta fiesta de los santos Joaquín y Ana, se celebra, tanto en Brasil como en otros países, la fiesta de los abuelos. Qué importantes son en la vida de la familia para comunicar ese patrimonio de humanidad y de fe que es esencial para toda sociedad. Y qué importante es el encuentro y el diálogo intergeneracional, sobre todo dentro de la familia. El Documento conclusivo de Aparecida nos lo recuerda: 'Niños y ancianos construyen el futuro de los pueblos. Los niños porque llevarán adelante la historia, los ancianos porque transmiten la experiencia y la sabiduría de su vida' (n. 447). Esta relación, este diálogo entre las generaciones, es un tesoro que tenemos que preservar y alimentar."

 

 

LUNES 31

SAN IGNACIO DE LOYOLA

SAN IGNACIO DE LOYOLA, probable del vasco, "pendiente de la montaña" (1491-1556). Fundador. Íñigo López de Recalde —su nombre en el siglo—, nació en noble familia en el castillo de Loyola, España. En su juventud se integró a la milicia donde llevó una vida disipada. En el fragor de una batalla resultó herido de gravedad en una pierna, lo que le ocasionó una larga convalecencia. Durante ésta leía vidas de santos, hecho que influyó de manera determinante en su vida; al recuperar su salud cambió su conducta y se convenció de que él también podría ser santo. En 1522 viajó a Tierra Santa, pero encontró dificultades y regresó a su país. En Manresa, Barcelona, entre 1522 y 1523, redactó su obra Ejercicios Espirituales, de gran valor teológico y evangélico, la cual se publicó en Roma el año de 1548 con el nombre de Ejercicios espirituales para vencer a sí mismo y ordenar su vida sin determinarse. Entre 1528 y 1535 estudió en Barcelona, Alcalá, Salamanca y en la Sorbona de París. En esta ciudad junto con seis compañeros hizo votos y se consagraron a Dios (15/8/1534), añadiendo un cuarto voto, el de estar siempre a las órdenes del Papa y procurar así la "Mayor gloria de Dios" (Ad Majorem Dei Gloriam, lema de la Orden), ahí cambió su nombre por el de Ignacio. Fue ordenado sacerdote en Roma, en 1538. En 1540, la Compañía de Jesús (Jesuitas) recibió la aprobación pontificia. Las Constituciones indican que sus integrantes llevarán una disciplina casi militar y deberán consagrarse al estudio; los objetivos principales del Instituto serían: la defensa y la propagación de la fe. A sus seminaristas decía, entre otras reflexiones: "Entramos para aprender, salimos para servir"; "El amor se ha de poner más en las obras que en las palabras". Ignacio fue designado Superior, cargo que desempeñaría hasta su muerte. Viajó a Roma para iniciar su misión; Ignacio y sus hermanos espirituales se dedicaron a predicar, promover los Ejercicios Espirituales, dictar cátedras en las más prestigiadas universidades y dar conferencias de diversos temas religiosos a toda clase de audiencias, fundando colegios y universidades en España, Roma, Alemania, Francia y los Países Bajos. Entregó su alma al creador en la ciudad de Roma. Fue canonizado por Gregorio XV (1621-1623) en 1622. En 1922 Pío XI (1922-1939), lo declaró patrono de quienes practican ejercicios espirituales. Iconografía: de pie, con vestimenta sacerdotal, casulla y estola, en sus manos un corazón con las iniciales IHS (abreviación latina de Iesus Hóminum Salvátor, Jesús salvador de los hombres) y su lema "A la mayor gloria de Dios" (A dmaiorem Dei gloriam).