Celebraciones importantes en el mes de Enero del 2018

 

LUNES 1

SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS

SANTA MARÍA MADRE DE DIOS. La designación de María como Madre de Dios, fue proclamada en el Concilio de Éfeso del año 431, ahí quedó de manifiesto que María es Madre (Theotokos, la portadora de Dios) de Jesús, que es Dios y es Hombre. A partir de las reformas al Calendario Litúrgico realizadas en 1969 se ubicó esta festividad el 1 de enero. Jornada Mundial de la Paz. El papa Pablo VI la instituyó en 1968, para que cada año comience con la luz de Cristo, el gran pacificador de la humanidad.

 

MIÉRCOLES 3

EL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS

EL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS, del hebreo, abreviatura de Yeoshúah, es decir Josué (Jesús), "Dios salva", "redentor". Ocho días después de su nacimiento José y María—conforme a lo señalado por la Ley mosaica—llevaron a su hijo a circuncidar y le pusieron por nombre Jesús. Clemente VII (1523-1534) en 1530 dio su anuencia a los Franciscanos para la celebración del Oficio del Santísimo Nombre de Jesús. Inocencio XIII (17211724), la extendió a la Iglesia universal en 1721. A partir de 1969 se conmemora este día.

 

 

DOMINGO 7

LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

LA EPIFANÍA DEL SEÑOR, del griego, epi y faino, "manifestación" (siglo I). Esta solemnidad se inició en el Oriente en el siglo IV y un siglo después pasó a Occidente. El tema de la Epifanía o Adoración de los Reyes Magos se narra en el Evangelio de San Mateo (2, 1-12). Éste es complementado con los Evangelios Apócrifos: Protoevangelio de Santiago XXI, Pseudo Mateo XVI, y el Evangelio árabe de la infancia de Cristo VII. La Adoración de los tres personajes provenientes de Oriente acontece posterior a la adoración que rindieron los pastores al Niño Jesús. Los exégetas han interpretado a la primera como la manifestación de Dios al pueblo de Israel. La segunda simboliza la epifanía del Señor al resto de la humanidad, que no forma parte del llamado pueblo elegido, pero que si comparte la salvación traída por Jesús. Cabe citar que no hay fecha exacta que determine el periodo transcurrido entre los dos acontecimientos. Respecto a los tres coprotagonistas de este hecho se les identifica como "magos". Entre los persas, babilonios y gran parte de los pueblos que habitaban Oriente, los magos formaban parte de la casta sacerdotal quienes estudiaban las ciencias, en particular la astronomía. La palabra mago —mogh en el pehvi, lengua de los persas—, significa sacerdote. A los tres sabios la Tradición les otorgó un nivel de realeza, de ahí que se les nombre como Reyes. Este rango les es conferido para que se les identifique con los poderosos de la Tierra quienes reconocen y adoran a Jesús como Dios. Esta interpretación tiene su origen en el Siglo XV, siendo su promotor san Cesáreo de Arlés (27 de agosto). Antes de las reformas al Calendario Litúrgico en 1969 era celebrada el 6 de enero, ahora con el carácter de Solemnidad tiene lugar en el domingo posterior al primero del mismo mes.

 

MIÉRCOLES 24

NUESTRA SEÑORA REINA DE LA PAZ

NUESTRA SEÑORA REINA DE LA PAZ, del latín, pax, "paz, pacto, convención". El nombre y advocación de Nuestra Señora de la Paz, nace cuando —en un día como hoy de 1085—, por intercesión de María Santísima se logró conjurar la batalla entre moros y cristianos en la ciudad de Toledo, España; a partir de esa fecha se le veneró con este título, pronto los devotos se extendieron por toda Europa. En Roma el papa Sixto IV (1471-84) edificó la iglesia de Santa María de la Paz, para celebrar el término del conflicto armado italiano. La devoción pasó a América donde se erigieron diversos templos en su honor. Benedicto XV (1914-22), cuyo pontificado se vio inmerso en la Primera Guerra Mundial (1914-18), propagó su culto y en 1917 estableció que se incluyeran en las Letanías Lauretanas del Rosario la invocación "Reina de la Paz". Iconografía: de pie con vestido blanco y manto azul, sosteniendo al Niño Jesús en su brazo izquierdo y en la mano derecha porta un banderín con la palabra pax. El beato Paulo VI (1963-78; 26 de septiembre) en su Carta Encíclica Christi Matri —Madre de Cristo— (1966) señala: "Estando acostumbrada la Iglesia a acudir a su Madre María, eficacísima intercesora, hacia ella dirigimos con razón nuestra mente y la vuestra, venerables hermanos, y la de todos los fieles; pues ella, como dice San Ireneo, 'ha sido constituida causa de la salvación para todo el género humano' (Adv. Haer. 3, 22; PG 7, 959). Nada nos parece más oportuno y excelente que el que se eleven las voces suplicantes de toda la familia cristiana a la Madre de Dios, que es invocada como 'Reina de la paz', a fin de que en tantas y tan grandes adversidades y angustias nos comunique con abundancia los dones de su maternal bondad".

 

JUEVES 25

LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO APÓSTOL

LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO APÓSTOL (siglo I). La Iglesia universal conmemora como "festividad" la conversión al cristianismo del llamado "Apóstol e los gentiles"; acontecimiento narrado en el libro de los Hechos de los Apóstoles (9, 1-22). Antes de ser bautizado, su nombre era Saulo (del hebreo, "deseado", "elegido") y vivía en Tarso de Cicilia (actual Turquía) y era feroz perseguidor de cristianos. Cuando se enteró que muchos pobladores de Damasco se habían cristianizado, solicitó al sumo sacerdote autorización para aprehender a los conversos y llevarlos a Jerusalén. Al llegar a los límites de dicha ciudad se vio deslumbrado por una cegadora luz, cayó en tierra y escuchó una voz que le decía: "Saulo, Saulo ¿por qué me persigues? Preguntó: ¿Quién eres, Señor? La respuesta fue: Yo soy Jesús a quien tú persigues". Después de este acontecimiento, abrazó la fe de Cristo y solicitó ser bautizado con el nombre de Pablo (del latín, "pequeño"). Desde entonces fue un propagador incansable de la religión de Cristo, hasta morir degollado. Iconografía: de acuerdo a la creatividad de cada autor, vestido con atuendo militar, al caer en el camino hacia Damasco deslumbrado por una intensa luz. San Juan Crisóstomo (13 de septiembre) en una Homilía lo elogia con estas palabras: "Qué es el hombre, cuán grande su nobleza y cuánta su capacidad de virtud lo podemos colegir sobre todo de la persona de Pablo. Cada día se levantaba con una mayor elevación y fervor de espíritu y, frente a los peligros que lo acechaban, era cada vez mayor su empuje, como lo atestiguan sus propias palabras: Olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante".