Celebraciones importantes en el mes de Mayo del 2017

 

LUNES 1

SAN JOSÉ OBRERO

SAN JOSÉ, del hebreo, "Dios acrecentará" (siglo I). Obrero. S. S. Benedicto XVI, evocó: "El 1 de mayo de 1955, el Pontífice Pío XII instituyó la fiesta de San José obrero, para proponer a todos los trabajadores del mundo el camino de la santificación personal a través del trabajo, y restituir así al esfuerzo diario la perspectiva de una auténtica humanización. También hoy la cuestión del trabajo, en el centro de cambios rápidos y complejos, sigue interpelando la conciencia humana y exige que no se pierda de vista el principio de fondo que debe orientar toda opción concreta: el bien de cada ser humano y de toda la sociedad". El papa Francisco (1/V/2013), destacó varios aspectos de esta memoria litúrgica: "En el Evangelio de san Mateo, en uno de los momentos que Jesús regresa a su pueblo, a Nazaret, y habla en la sinagoga, se pone de relieve el estupor de sus conciudadanos por su sabiduría, y la pregunta que se plantean: «¿No es el hijo del carpintero?» (13, 55). Jesús entra en nuestra historia, viene en medio de nosotros, naciendo de María por obra de Dios, pero con la presencia de san José, el padre legal que lo protege y le enseña también su trabajo. Jesús nace y vive en una familia, en la Sagrada Familia, aprendiendo de san José el oficio de carpintero, en el taller de Nazaret, compartiendo con él el trabajo, la fatiga, la satisfacción y también las dificultades de cada día. Esto nos remite a la dignidad y a la importancia del trabajo. El libro del Génesis narra que Dios creó al hombre y a la mujer confiándoles la tarea de llenar la tierra y dominarla, lo que no significa explotarla, sino cultivarla y protegerla, cuidar de ella con el propio trabajo (Cfr. Gn 1, 28; 2, 15). El trabajo forma parte del plan de amor de Dios; nosotros estamos llamados a cultivar y custodiar todos los bienes de la creación, y de este modo participamos en la obra de la creación. El trabajo es un elemento fundamental para la dignidad de una persona. El trabajo, por usar una imagen, nos «unge» de dignidad, nos colma de dignidad; nos hace semejantes a Dios, que trabajó y trabaja, actúa siempre (Cfr. Jn 5, 17); da la capacidad de mantenerse a sí mismo, a la propia familia, y contribuir al crecimiento de la propia nación".


 

MIERCOLES 3

LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ

En la Iglesia universal la fiesta de la Santa Cruz se celebra el 14 de septiembre, a día siguiente de la dedicación de la "Iglesia de la Resurrección", levantada en Jerusalén sobre el sepulcro de Jesucristo. Antes de la reforma litúrgica del Vaticano II esta fiesta se llamaba "La exaltación de la Santa Cruz". Entonces también se celebrara otra fiesta, la del "Hallazgo de la Santa Cruz", el día 3 de mayo. Dado que en México la celebración de la Santa Cruz en este día está muy arraigada, sobre todo en el sector de la construcción, el Episcopado Mexicano pidió autorización a la Santa Sede para seguirla celebrando el 3 de mayo en vez del 14 de septiembre, con lo cual siempre cae dentro del Tiempo Pascual. Ciertamente la cruz es el trofeo de la victoria pascual de Cristo sobre la muerte.

 

 

JUEVES 4

FIESTA DE LOS SANTOS FELIPE Y SANTIAGO, APÓSTOLES

SANTOS FELIPE Y SANTIAGO "el Menor", del griego, "amigo o aficionado a los caballos" y del latín, "que Dios proteja", respectivamente (siglo I). Apóstoles y mártires. La Iglesia ubica su veneración en esta fecha cuando sus reliquias fueron colocadas juntas en el altar mayor de la basílica de los Apóstoles en Roma, el año 565. FELIPE. Discípulo de Juan el Bautista, nació en Betsaida (Galilea). Evangelizó en regiones lejanas. Tuvo el don de realizar milagros. El Evangelio de Juan lo menciona en varios hechos donde actúa como intermediario entre Jesús y un grupo de gentiles (Jn 1, 43-44; 6, 5-7; 12, 20-43). Destaca por su fe en el diálogo que sostuvo con el Resucitado en la Última Cena: "Señor muéstranos al Padre, y nos basta". El Señor le responde: "Felipe, quien me ha visto a mí, ha visto al Padre" (Jn 14, 8-11). La Tradición indica que murió mártir en Siria. SANTIAGO. Hijo de Alfeo. Se le dio el calificativo de "el Menor", para distinguirlo del apóstol Santiago "el Mayor" (25 de julio). San Pablo le atribuyó un encuentro con Jesús resucitado (Cfr. 1 Co 15, 7). Destacó en la primitiva comunidad cristiana de Jerusalén, presidiéndola e imprimiendo un deseo de perfección y piedad (Hch 15, 13-21; 21, 20-25). Se le atribuye una Carta en el Nuevo Testamento. Murió arrojado de lo alto de un templo y ultimado con un mazo. Benedicto XVI (2005-2013), en sus Ángelus del 6-IX y 28-VI del 2006 señala: "Felipe nos enseña a dejarnos conquistar por Jesús, a estar con él y a invitar también a otros a compartir esta compañía indispensable; y, encontrando a Dios, a encontrar la verdadera vida". "Santiago nos exhorta a abandonarnos en las manos de Dios en todo lo que hagamos (...) nos enseña a no tener la presunción de planificar nuestra vida de modo autónomo e interesado, sino a dejar espacio a la inescrutable voluntad de Dios (...) De este modo Santiago es un maestro de vida siempre actual para cada uno de nosotros.

 

SÁBADO 13

NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA

NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA, del árabe, "espléndida" (1917). La Santísima Virgen María, elige a tres pastorcitos Lucía, Francisco y Jacinta, para manifestarse en 1917 en Fátima, Portugal. En sus Memorias, Lucía relata que en 1916 son visitados por un ángel, quien les indica que recen el Rosario y eleven oraciones para pedir perdón por los pecados y la paz del mundo, sumido en la Primera Guerra Mundial (1914-18), preparándose así para recibir a la Reina del cielo. Después de un año, en esta fecha, estando en el campo, ven sobre una encina la aparición de María Santísima quien les revela su nombre: Yo soy la "Señora del Rosario", recomendándoles la práctica frecuente de los sacramentos de la Eucaristía y la Reconciliación, así como el diario rezo del Rosario. Iconografía: representa a la Virgen María con vestido blanco, banda y manto azul celeste, el Rosario en sus manos y los tres pastorcitos a sus pies. Acto de Consagración a la Virgen de Fátima orado por S. S. Francisco el 13/X/2013: "Bienaventurada María Virgen de Fátima, con renovada gratitud por tu presencia maternal unimos nuestra voz a la de todas las generaciones que te llaman bienaventurada Celebramos en ti las grandes obras de Dios, que nunca se cansa de inclinarse con misericordia hacia la humanidad, afligida por el mal y herida por el pecado para curarla y salvarla. Acoge con benevolencia de Madre el acto de consagración que hoy hacemos con confianza, ante esta imagen tuya tan querida por nosotros. Estamos seguros de que cada uno de nosotros es precioso a tus ojos, y que nada de lo que habita en nuestros corazones es ajeno a ti. Nos dejamos alcanzar por tu dulcísima mirada y recibimos la consoladora caricia de tu sonrisa. Custodia nuestra vida entre tus brazos: bendice y refuerza todo deseo de bien; reaviva y alimenta la fe; sostiene e ilumina la esperanza; suscita y anima la caridad; guíanos a todos nosotros por el camino de la santidad. Enséñanos tú mismo amor de predilección por los pequeños y los pobres, por los excluidos y los que sufren, por los pecadores y los extraviados de corazón: congrega a todos bajo tu protección y entrégalos a todos a tu dilecto Hijo, el Señor nuestro Jesús. Amén".


 

DOMINGO 28

LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR, del latín, ascensio, onis, "subida, exaltación", por excelencia, la de Cristo a los cielos (siglo Solemnidad celebrada el domingo anterior a Pentecostés. En 1969 se ubicó en el domingo cercano a la cuarentena (en Pascua). Este acontecimiento ocurrió en el Monte de los Olivos (Hch 1, 12), cerca de Betania, fuera de la antigua Jerusalén. El relato se encuentra en el Evangelio de Lucas (24, 4653). San Bernardo de Claraval (20 de agosto) dice que la Ascensión de Jesús al cielo se consuma en tres niveles: "El primero es la gloria de la resurrección; el segundo, el poder de juzgar; y el tercero, sentarse a la derecha del Padre. Inmediatamente antes de este acontecimiento tuvo lugar la bendición de los discípulos, que los preparó a recibir el don del Espíritu Santo, para que la salvación fuera proclamada en todas partes". San León I "el Magno" (440-461; 10 de noviembre) en su obra Ascensione Domini, Tractatus, manifiesta que con este suceso "No solamente se proclama la inmortalidad del alma, sino también la de la carne. De hecho, hoy no solamente se nos confirma como poseedores del paraíso, sino que también penetramos en Cristo en las alturas del cielo" (De 73, 2.4: ccl 138 a, 451. 453).

 

MIÉRCOLES 31

LA VISITACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

LA VISITACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA (siglo I). Este hecho es narrado en el Evangelio de san Lucas (1, 39-56). María después del anuncio del arcángel Gabriel, visita a su prima Isabel, que es de edad avanzada, para auxiliarla en el momento de dar a luz y le comunica lo que Dios ha obrado en ella. Tradiciones piadosas han ubicado el sitio de este encuentro y del canto del Magníficat en Aín-Karim (del hebreo, "fuente del viñedo"), población del actual Israel, donde se encuentra la basílica de la Visitación. Esta festividad fue instituida por Urbano VI (1378-1389) en 1389. Referente a esta festividad, el Documento Conclusivo de Aparecida, Brasil, (2007), cita en el Párrafo 553: "... Que (María) nos enseñe a salir de nosotros mismos en camino de sacrificio, amor y servicio, como lo hizo en la visitación a su prima Isabel, para que, peregrinos en el camino, cantemos las maravillas que Dios he hecho en nosotros conforme a su promesa". Iconografía: María e Isabel con vestuario de época, en estado de gravidez se unen en fraterno abrazo, en el cielo, sobrevuela una paloma (Espíritu Santo).