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Celebraciones
importantes en el mes de Noviembre del 2008 |
TODOS LOS SANTOS
TODOS LOS SANTOS, del latín, sanctus, "sagrado". El origen de la solemnidad se inició en el Oriente, hacia el siglo VIII; en Occidente se ha ubicado en diferentes fechas. Al parecer Gregorio III (731-741) la propaga a la Iglesia universal. En Roma se celebra el 13 de mayo, la dedicación de la basílica de Santa María la Mayor. Al paso de los años es Gregorio VII (l073-l085) quien la fija en esta fecha. Por cuanto a nosotros, fieles creyentes, entendemos que todas las vocaciones, laicos, solteros o casados; los sacerdotes y religiosas, tienen una meta que es conducirnos a través de la aceptación de la voluntad de Dios, en nuestra vida terrena, hacia la santidad; ya que ésta es la vocación universal de todo bautizado. En el Antiguo Testamento se hace un llamado: "Yo soy el Señor, su Dios, y ustedes deben santificarse y ser santos, porque yo soy santo" (Lev 11, 44; 19, 2; 20, 26). Asimismo, es Jesús quien hace este llamado cuando señala que la santidad se alcanza en la perfección de la caridad, lo hace exhortándonos a ser perfectos como Dios, nuestro Padre, es perfecto (Mt 5, 43-48). En el Santoral del año nos damos cuenta de que la historia de cada santo o beato es diferente, que algunos alcanzan la santidad después de una vida desordenada como santa Margarita de Cortona (16 de mayo) y otros siendo sacerdotes, como el mártir mexicano beato Miguel Agustín Pro (23 de noviembre). Un gran ejemplo es la beata Teresa de Calcuta (5 de septiembre), entregada al servicio de los más pobres entre los pobres; otro, los adolescentes mexicanos martirizados en Tlaxcala (22 de septiembre) y numerosos personajes que cada día nos heredan su legado al ser modelo de una vida plena en santidad. Iconografía: variada, según la creatividad de los diferentes autores. En torno a la Santísima Trinidad, se aprecian infinidad de santas y santos ataviados con blancas túnicas. |
CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS
CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS, del latín, defunctus, "muerto, que ha cumplido". En esta fecha la Iglesia universal hace memoria de todos los que han muerto y ya descansan en la paz de Cristo. Para los católicos, el propósito de la vida del hombre no se debe considerar como el final de la persona, sino como la entrada a la gloria celestial. Así como Jesús muere en la Tierra y tres días después resucita glorioso, de la misma forma el cristiano, tras su muerte terrenal, pasa a la vida eterna. La liturgia, desde tiempo inmemorial, celebra a sus santos, no por el día de su nacimiento, sino por el día de su partida a la gloria, lo que sucede cuando los familiares se reúnen para asistir a la Asamblea Eucarística en la que se recuerda al familiar difunto; por lo regular, posterior a la celebración litúrgica, se convierte en un motivo de convivencia. En el Antiguo Testamento, Macabeos 12, 43-46, se presenta un remoto recuerdo de la oración a los difuntos: Después, en el siglo I de la era cristiana, con el fallecimiento de los apóstoles y los mártires, se inicia la veneración a los muertos. Más adelante, en el siglo V, fue permitido efectuar misas por su descanso eterno. Al paso de los años, el pontífice Benedicto XIV (1740-1758) concede celebrar en esta fecha tres misas en su memoria; Benedicto XV (1914-1922), a partir de 1914, difunde la veneración como se conoce. Iconografía: según la creatividad de cada autor, en la bóveda celeste, entre nubes, el Padre celestial; a su derecha, las almas que ya gozan de esta visión beatífica (Iglesia triunfante); a sus pies, las que aún permanecen purificando su alma en el purgatorio (Iglesia purgante), con las manos en alto en actitud de súplica hacia el Padre. La Iglesia recomienda la adecuada atención espiritual a los agonizantes, por medio de oraciones de parientes y amigos; pero sobre todo procurar que reciban a tiempo los sacramentos que les auxilien para su encuentro con Dios. Asimismo, la familia debe acudir con su oración a la ayuda de Nuestro Señor para ser confortada en este doloroso trance, para comprender que no nos separaremos porque vivimos para Cristo, ya que todos recorremos el mismo camino y nos encontraremos en el mismo lugar unidos dirigiéndonos hacia Él. Así estaremos todos juntos en Cristo (confrontar Catecismo de la Iglesia Católica, párrafos 1690 y 2299). |
LA PRESENTACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
| LA
PRESENTACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA.
Esta conmemoración, al parecer, está basada en una leyenda
del Protoevangelio de Santiago, contenido en los Evangelios Apócrifos
(del griego, "apartado"; escritos no considerados como libros
canónicos de la Biblia), donde se cita que a los tres años
de edad María es conducida al templo de Jerusalén por sus
padres Ana y Joaquín, para ser consagrada a Dios. Se dice que en
el templo transcurre su infancia, sirviendo e instruyéndose en
la religión, así como que sale a los 12 años, para
contraer nupcias con san José (19 de marzo). Es una celebración
de la Iglesia ortodoxa, que tiene su origen en el Oriente. El pontífice
san Pío V (1566-1572; 30 de abril), la elimina del Calendario litúrgico
y el Papa Sixto V (1585-1590) la reintegra en 1585, extendiéndola
a la Iglesia universal. |
NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO
| NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO, Jesucristo es un nombre derivado del hebreo Yeshuá, "Yahvé es salvación", y Cristo, equivalente del verbo hebreo mashaj, 'ungir', de cuya forma mashiaj, el Ungido, se deriva la palabra Mesías. El pontífice León XIII (1878-1903) expresa: “... bajo la potestad de Cristo se haya todo el género humano", en su encíclica Annum sancrum (1899), con lo que da a entender la majestad del Hijo de Dios. Su Santidad Pío XI (1922-1939), en su encíclica Quas Primas (1925), establece el culto a Cristo Rey y en el epílogo de la misma señala: "Haga el Señor ... que cuantos están fuera de su reino deseen y reciban el suave yugo de Cristo, y todos cuantos somos por su misericordia súbditos e hijos suyos llevemos este yugo, no de mala gana, sino con gusto, con amor y santamente; y que nuestra vida, conformada a las leyes del reino divino, recoja halagüeños y abundantes frutos, seamos considerados por Cristo como siervos buenos y fieles, y lleguemos a ser con Él partícipes del reino celestial de su eterna felicidad y gloria" (confrontar párrafo 29). Cabe hacer notar que el citado pontífice instituye esta solemnidad anual el último domingo de octubre, anterior a Todos los Santos, sin tener una fecha fija; pero con las reformas al Calendario litúrgico queda establecida en el último domingo del tiempo ordinario en noviembre, con el propósito de señalar el término del Año Litúrgico. Iconografía: Jesucristo de pie o en trono celestial, con túnica y manto real; sobre su cabeza la corona de su realeza, en su mano derecha un cetro y en su mano izquierda un orbe (esfera azul, que evoca su majestad). La República Mexicana manifiesta su especial devoción con la construcción, en 1944, de un monumento votivo nacional a Cristo Rey, en el centro geográfico de México, sobre la montaña del Cubilete, en Silao, Guanajuato, que recibe durante el año numerosas peregrinaciones, mientras, en el Museo anexo da a conocer la historia de este importante monumento. Una jaculatoria (breve oración) que podemos decir es: "¡Viva Cristo Rey, en mi corazón, en mi casa y en mi patria!". |