Celebraciones importantes en el mes de Enero del 2021

 

VIERNES 1

SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS


SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS, del arameo, "Señora". Con esta solemnidad, la Iglesia da inicio al año. Es la celebración mariana más antigua de la cual se tiene noticia Occidente. Hacia el siglo IV, en Roma, se le denominaba Natale Sanctae Mariae y en su honor se erigió una de las iglesias más antiguas de esa ciudad. En el Concilio de Éfeso (431), a María, se le designó Theotokos, palabra griega que significa Madre de Dios, de forma más literal: "la que dio a luz a Dios", oponiéndose a lo expresado por el heresiarca Nestorio (380?-451) -patriarca de Constantinopla quien afirmaba que la Virgen sólo había sido Cristotokos (Madre del hombre Cristo). La posición de Madre de Dios fue defendida de forma brillante por san Cirilo, Padre de la Iglesia y obispo de Alejandría (376-444; 27 de junio). La Liturgia le vinculó con la Navidad llamándole a este día In octava Domini. Las reformas de 1969 al actual Calendario litúrgico confirman en esta fecha su solemnidad. El 21/X1/64 al clausurarse la tercera sesión conciliar del Concilio Vaticano II se declara a María como Madre de la Iglesia. El beato Pablo VI (1963-1978; 26 de septiembre), proclamó la Exhortación apostólica Marialis cultus (2Il-1974), sobre la recta ordenación y desarrollo del culto a la Santísima Virgen. Este día se celebra -desde 1968 Jornada Mundial de la Paz.

 

 

DOMINGO 3

EL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS

LA EPIFANÍA DEL SEÑOR

EL SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS, del hebreo, abreviatura de Yeoshúah, es decir Josué (Jesús), "Dios salva", "redentor". Ocho días después de su nacimiento, José y María -conforme a lo señalado por la Ley mosaica-, llevaron a su hijo a circuncidar y le pusieron por nombre Jesús. Clemente VII (1523-1534) en 1530 concedió por primera vez a los Franciscanos la celebración del Oficio del Santísimo Nombre de Jesús. Inocencio XIII (1721-1724), la extendió a la Iglesia universal, en 1721, estableciendo la fecha del 1 de enero para su conmemoración; con las modificaciones señaladas en 1969 para el Calendario Litúrgico,
se trasladó al 3 de enero.

LA EPIFANÍA DEL SEÑOR, del griego, epi y faino, "manifestación" (siglo 1). Esta solemnidad se inició en el Oriente en el siglo IV y un siglo después pasó a Occidente. Desde los siglos VI Y VIII se formalizó el tema de la adoración de los Reyes Magos (Mt 2, 1-12) fecha que dio origen al "Día de Reyes", a quienes la Tradición otorgó los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar. Esta es la manifestación de la divinidad para con el género humano, representado en los citados sabios magos o sabios de Oriente, sobre los que se han tejido piadosas leyendas. Antes de las reformas al Calendario Litúrgico en 1969 era celebrada el 6 de enero, ahora con el carácter de solemnidad tiene lugar en el domingo posterior al primero de enero. Iconografía: en la cueva de Belén, la escena del Nacimiento del Redentor, con sus padres María y José, cuando los tres sabios o magos postrados adoran al Niño Jesús y le regalan oro (ofrenda al Rey), incienso (adoración al Dios) y mirra (para ungir y honrar al hombre).

 

DOMINGO 10

BAUTISMO DEL SEÑOR

BAUTISMO DEL SEÑOR, del griego, "baño", "inmersión", "lavado" (siglo I). El Bautismo es el sacramento de iniciación que confiere el ingreso a la comunidad cristiana, el perdón de los pecados y el Don de la gracia divina, a quien lo recibe. El evangelista san Marcos (1, 9) narra el bautismo de Jesús por Juan "el Bautista". S. S. Francisco, en el Ángelus, ofrecido con motivo de esta fiesta el 12/1/2014, señala: Cuando Jesús recibió el Bautismo de penitencia de Juan el Bautista, solidarizándose con el pueblo penitente —Él sin pecado y sin necesidad de conversión—, Dios Padre hizo oír su voz desde el cielo: 'Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco' (...) Jesús recibió la aprobación del Padre celestial, que lo envió precisamente para que aceptara compartir nuestra condición, nuestra pobreza. Compartir es el auténtico modo de amar. Jesús no se disocia de nosotros, nos considera hermanos y comparte con nosotros. Así, nos hace hijos, juntamente con Él, de Dios Padre. Esta es la revelación y la fuente del amor auténtico. Y, ¡este es el gran tiempo de la misericordia! ¿No os parece que en nuestro tiempo se necesita un suplemento de fraternidad y de amor? ¿No os parece que todos necesitamos un suplemento de caridad? No esa caridad que se conforma con la ayuda improvisada que no nos involucra, no nos pone en juego, sino la caridad que comparte, que se hace cargo del malestar y del sufrimiento del hermano. ¡Qué buen sabor adquiere la vida cuando dejamos que la inunde el amor de Dios! Pidamos a la Virgen Santa que nos sostenga con su intercesión en nuestro compromiso de seguir a Cristo por el camino de la fe y de la caridad, la senda trazada por nuestro Bautismo".
Este día, después del rezo de las Completas, termina el tiempo de Navidad y comienza la primera parte del Tiempo Ordinario.

 

 

JUEVES 21

NUESTRA SEÑORA DE LA ALTAGRACIA

NUESTRA SEÑORA DE LA ALTAGRACIA, Patrona de la República Dominicana (siglo XVI). En la Isla de Santo Domingo, desde el año de 1502, está testimoniado el culto a la Virgen Santísima bajo la advocación de Nuestra Señora de la Altagracia. Fue proclamada en 1616, Protectora y Reina del corazón de los dominicanos. Referente a su origen existen diversas versiones. Según una leyenda, un hacendado avecindado en la población de Higüey, al regresar de la capital, Santo Domingo, hizo un alto en una posada. La hija menor del hombre le había solicitado una imagen de la Virgen, la cual no había encontrado. Apesadumbrado estaba en el mesón cuando un individuo le ofreció una pintura de María; después de entregado al terrateniente, el anónimo personaje desapareció. Al llegar a su hogar, se le destinó un sitio de honor en la sala. Al día siguiente el cuadro no estaba; al buscarlo se le encontró afuera de la casa colgado de un naranjo. Se le regresó al espacio elegido, pero, en la mañana, otra vez, no se localizaba la santa imagen, volviéndose a descubrir en el árbol. La sucesión de este evento fue interpretada como que la Virgen deseaba ser venerada por todos. Así se le construyó una sencilla capilla. En la actualidad, el "Antiguo Santuario", hoy basílica catedral, está edificado donde se ubicó el naranjo. Otra referencia a su procedencia, la constituye un relato escrito, en 1650, por el clérigo e historiador Gerónimo Alcocer quien documentó: "La imagen milagrosa de nuestra Señora de Altagracia está en la villa de Higüey, como treinta lenguas de la Ciudad de Santo Domingo; son innumerables las misericordias que Dios Nuestro Señor ha obrado y cada día obra con los que se encomiendan a su Santa imagen: consta que la trajeron a esta isla dos hidalgos naturales de Pacencia en Extremadura, nombrados Alonso y Antonio de Trejo que fueron de los primeros pobladores cristianos de esta isla, personas nobles como consta de una cédula del Rey Don Felipe Primero, año de 1506, en que encomienda al Gobernador de esta isla que los acomode" (sic). El pueblo dominicano le llama: "Tatica, la de Higüey" o, simplemente, "Tatica". Coronada solemnemente por san Juan Pablo II (1978-2005; 22 de octubre) en 1979. Iconografía: es un lienzo de origen hispano, con un estilo de la Escuela flamenca, y es de los llamados "tipo Belén". Todo en él contiene un significado -se identifican más de 60 elementos-, por lo que es considerado un ícono. En él se observa a la Virgen María con las manos juntas, en actitud orante, con la mirada baja hacia el pesebre donde yace el Niño Jesús; rodeando la virginal cabeza se encuentran 12 estrellas (cfr. Ap 12, 1); al fondo, de lado izquierdo se encuentra san José, ataviado con turbante y capa roja.

 

LUNES 25

LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO APÓSTOL

LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO APÓSTOL (siglo I). La Iglesia universal conmemora como "festividad" la conversión al cristianismo del llamado "Apóstol e los gentiles"; acontecimiento narrado en el libro de los Hechos de los Apóstoles (9, 1-22). Antes de ser bautizado, su nombre era Saulo (del hebreo, "deseado", "elegido") y vivía en Tarso de Cicilia (actual Turquía) y era feroz perseguidor de cristianos. Cuando se enteró que muchos pobladores de Damasco se habían cristianizado, solicitó al sumo sacerdote autorización para aprehender a los conversos y llevarlos a Jerusalén. Al llegar a los límites de dicha ciudad se vio deslumbrado por una cegadora luz, cayó en tierra y escuchó una voz que le decía: "Saulo, Saulo ¿por qué me persigues? Preguntó: ¿Quién eres, Señor? La respuesta fue: Yo soy Jesús a quien tú persigues". Después de este acontecimiento, abrazó la fe de Cristo y solicitó ser bautizado con el nombre de Pablo (del latín, "pequeño"). Desde entonces fue un propagador
incansable de la religión de Cristo, hasta morir degollado. Iconografía: de acuerdo a la creatividad de cada autor, vestido con atuendo militar, al caer en el camino hacia Damasco deslumbrado por una intensa luz. San Juan Crisóstomo (13 de septiembre) en una Homilía lo elogia con estas palabras: "Qué es el hombre, cuán grande su nobleza y cuánta su capacidad de virtud lo podemos colegir sobre todo de la persona de Pablo. Cada día se levantaba con una mayor elevación y fervor de espíritu y, frente a los peligros que lo acechaban, era cada vez mayor su empuje, como lo atestiguan sus propias palabras: Olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante".