Celebraciones importantes en el mes de Mayo del 2020

 

VIERNES 1

SAN JOSÉ OBRERO

SAN JOSÉ OBRERO. El 1 de mayo de 1955, el Papa Pío XII instituyó esta la fiesta para destacar la importancia del trabajo y de la presencia de Cristo y de la Iglesia en el mundo obrero y en palabras de S. S. Benedicto XVI: " ... proponer a todos los trabajadores del mundo el camino de la santificación personal a través del trabajo, y restituir así al esfuerzo diario la perspectiva de una auténtica humanización. También hoy la cuestión del trabajo, en el centro de cambios rápidos y complejos, sigue interpelando la conciencia humana y exige que no se pierda de vista el principio de fondo que debe orientar toda opción concreta: el bien de cada ser humano y de toda la sociedad".

 

 

LUNES 4

SANTOS FELIPE Y SANTIAGO, APÓSTOLES

SANTOS FELIPE Y SANTIAGO "el Menor", del griego, "amigo o aficionado a los caballos" y del latín, "que Dios proteja", respectivamente (siglo I). Apóstoles y mártires. La Iglesia ubica su veneración en esta fecha cuando sus reliquias fueron colocadas juntas en el altar mayor de la Basílica de los Apóstoles, en Roma (565). FELIPE Discípulo de Juan el Bautista, nació en Betsaida (Galilea). Difundió la Palabra en regiones distantes de su país. Tuvo el don de realizar milagros. El Evangelio de Juan lo menciona en varios hechos donde actúa como intermediario entre Jesús y un grupo gentiles (Jn 1, 43-44; 6, 5-7; 12, 20-43). Destaca por su fe en el diálogo que sostuvo con el Resucitado en la Última Cena: "Señor muéstranos al Padre, y nos basta". El Señor le responde: "Felipe, quien me ha visto a mí, ha visto al Padre" (Jn 14, 8-11). La Tradición indica que murió mártir en Siria. SANTIAGO. Hijo de Alfeo. Se le dio el calificativo de "el Menor", para distinguirlo del apóstol Santiago "el Mayor" (25 de julio). San Pablo le atribuyó un encuentro con Jesús resucitado (1 Cor 15, 7). Destacó en la primitiva comunidad cristiana de Jerusalén, presidiéndola e imprimiendo un deseo de perfección y piedad (Hech 15, 13-21; 21, 20-25). Se le atribuye una Carta en el Nuevo Testamento. Murió arrojado de lo alto de un templo y ultimado con un mazo. Benedicto XVI (2005-2013), en sus Ángelus del 6/IX y 28/VI del 2006 señala: "Felipe nos enseña a dejarnos conquistar por Jesús, a estar con él y a invitar también a otros a compartir esta compañía indispensable; y, viendo, encontrando a Dios, a encontrar la verdadera vida". "Santiago nos exhorta a abandonarnos en las manos de Dios en todo lo que hagamos [...] nos enseña a no tener la presunción de planificar nuestra vida de modo autónomo e interesado, sino a dejar espacio a la inescrutable voluntad de Dios [ ..] De este modo Santiago es un maestro de vida siempre actual para cada uno de nosotros".

 

VIERNES 8

NUESTRA SEÑORA DE LUJAN

NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN. Es una representación de la Inmaculada Concepción, siendo una pequeña imagen de arcilla cocida (terracota) de 38 centímetros de altura. Es modelada en Brasil y enviada a Buenos Aires, Argentina, en 1630. En este recorrido al cruzar el río Luján, a 60 kilómetros de la capital, la carreta milagrosamente se detiene, interpretándose como que la santa imagen debía quedarse en este sitio. Un niño negro llamado Manuel, que va en el transporte al cuidado de la escultura, la custodia durante 40 años. La primera sede fue la capilla de la casa de Rosendo Oramas, donde permanece hasta ocupar su primer templo hacia 1685. Los milagros se suceden de continuo y en 1755, en el acta de la fundación de la Villa de Luján, queda asentado que la milagrosa Señora es su primera Fundadora y atractivo de profunda devoción. En 1910 se inaugura su actual Basílica. En 1887 es coronada canónicamente por el Papa León XIII (1878-1903); desde 1944 le son consagrados los ejércitos de tierra, mar y aire. Iconografía: una peana metálica la sostiene de pie sobre nubes y cuatro angelitos (tronos); vestido blanco y capa talar azul celeste (en tono de la bandera argentina), ambos rebordados en oro; de rostro moreno y ojos azules, manos juntas sobre el pecho, la rodea un resplandor de rayos dorados. Nombrada Patrona de Argentina, Paraguay y Uruguay (1930).

 

MIERCOLES 13

NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA

NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA, del árabe, "espléndida" (1917). El año de 1917, en Fátima, Portugal, la Santísima Virgen María eligió a tres pastorcitos, Lucía, Francisco y Jacinta, para manifestarse. En sus Memorias, Lucía relató que en 1916 fueron visitados por un ángel, quien les indicó que rezaran el rosario y elevaran oraciones para pedir perdón por los pecados y la paz de un mundo inmerso en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), preparándose así para recibir a la Reina del cielo. Después de un año, en esta fecha, hallándose en el campo, vieron sobre una encina la aparición de María Santísima quien les reveló su nombre: "Soy la Señora del Rosario", recomendándoles la práctica frecuente de los sacramentos de la Eucaristía y la Reconciliación, así como el diario rezo del rosario. Iconografía: representa a la Virgen Maria con vestido blanco, banda y manto azul celeste, el rosario en sus manos y los tres pastorcitos a sus pies.
Acto de Consagración a la Virgen de Fátima de San Juan Pablo II: "¡Ayúdanos a vencer la amenaza del mal, que tan fácilmente se arraiga en los corazones de los hombres de hoy, del hambre y de la guerra líbranos, de los pecados contra la vida del hombre, del odio y del envilecimiento de toda clase de injusticias en la vida social, nacional e internacional! ¡Líbranos de la tentativa de ahogar en los corazones humanos la misma verdad de Dios, de la facilidad de pisotear los mandamientos! ¡Que se manifieste, una vez más, en la historia del mundo el infinito poder del Amor misericordioso!... ¡Que en tu Corazón Inmaculado se revele a todos la luz de la esperanza!".

 

JUEVES 14

SAN MATÍAS APÓSTOL


SAN MATÍAS, APÓSTOLdel hebreo, "Don (regalo) de Yahvé" (siglo I). Apóstol. Estando el apóstol san Pedro (29 de junio) como responsable del "Colegio apostólico", al morir Judas Iscariote el grupo de los "Doce" quedó incompleto y había que sustituirlo, ya que dicho número evocaba a los doce hijos de Jacob o bien a las doce tribus de Israel. Por lo que Pedro determina hacer un sorteo. Todos se unen en oración, a fin de ser precisos en la designación; Pedro propone a dos personas que han seguido fielmente al Mesías desde su bautismo en el Jordán hasta su gloriosa Ascensión: uno es José, llamado Barsabás por sobrenombre "el Justo" y el otro es Matías, este último resulta electo, por la comunidad apostólica y "es agregado al número de los doce Apóstoles para desempeñar el ministerio del apostolado", en el lugar "dejado por Judas" (cfr. Hch 1, 20-26). Según Eusebio, era uno de los setenta y dos discípulos (cfr. Lc 10, 1. 17). El Nuevo Testamento, no menciona mayores datos acerca de él; sobre su muerte existen leyendas con dos versiones, una que muere en paz y otra que es lapidado o decapitado. Sepultado en Roma y trasladado su cadáver a Trier (Tréveris), en la actual Alemania, donde existe la única tumba que se conoce de un Apóstol. Iconografía: con atuendo de época con túnica y capa, como atributos, por su martirio espada y piedras, instrumentos que según antiguas leyendas son usados para martirizarlo. Su fiesta se conmemora el 14 de mayo. Esta fecha es elegida ya que generalmente se encuentra en las proximidades de Pentecostés, y su incorporación al Colegio Apostólico se produce después de la Ascensión y antes de la venida del Espíritu Santo.

 

DOMINGO 24

LA ASCENCIÓN DEL SEÑOR

LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR, del latín, ascensio, õnis, "subida, exaltación", por excelencia, la de Cristo a los cielos (siglo I). Esta solemnidad es de las más antiguas de la Iglesia y sin fecha fija es conmemorada el domingo anterior a Pentecostés. La celebración se
originó en el Oriente en el siglo IV y se confirmó en el V, cuando la jerarquía la efectuaba en jueves después de 40 días del martirio de Jesús, día en que la Tradición indica que se realizó el acontecimiento. En 1969 al reformarse el Calendario Litúrgico, según los acuerdos del Concilio Vaticano II (1962-1965), se ubicó en el domingo cercano a la cuarentena. Este acontecimiento ocurrió en el Monte de los Olivos (Hch 1, 12), cerca de Betania, fuera de la antigua Jerusalén; el relato se encuentra en el Evangelio de san Lucas (24, 46-53). Iconografía: las primeras representaciones se iniciaron hacia el año 400 y, a través de los siglos, han sido susceptibles de modificaciones. Entre otras, la escena es dividida en dos zonas: en la inferior María Santísima y los Doce con la vista al cielo, contemplan en la zona superior a Cristo con túnica blanca en su Ascensión al cielo, en medio de nubes; en las manos, pies y costado se ven las heridas de su martirio.

 

DOMINGO 31

DOMINGO DE PENTECOSTÉS

PENTECOSTÉS, del latín pentecoste, y éste del griego. pentekosté, "cincuenta", "quincuagésimo". Al término de las siete semanas pascuales, la Iglesia Católica celebra la solemnidad de Pentecostés. Así la Pascua de Cristo es consumada con la efusión del Espíritu Santo que se manifiesta, da y comunica como Persona divina y desde esa plenitud, el Señor derrama con profusión su Espíritu. Desde ese día, el Reino anunciado por Cristo está abierto a quienes creen en Él: en la humildad de la carne y en la fe, participando en la comunión de la Santísima Trinidad (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, párrafos 731-732). En la antigüedad, según la tradición bíblica, Pentecostés evocaba la promulgación de la Antigua Ley en el Monte Sinaí y se hacía una ofrenda de las primeras cosechas. Con igual nombre surgió en la liturgia católica una celebración después de cincuenta días de la Pascua de Resurrección, para conmemorar haber recibido el Don del Espíritu Santo. Iconografía: los Doce, reunidos en el Cenáculo en torno a la Madre de Dios; sobre la cabeza de cada uno se sitúa una lengua de fuego, símbolo del Espíritu Santo. En la Homilía de esta Solemnidad (19/V/2013), S. S. Francisco destaca: "Lo que sucedió en Jerusalén hace casi dos mil años no es un hecho lejano, es algo que llega hasta nosotros, que cada uno de nosotros podemos experimentar. El Pentecostés del cenáculo de Jerusalén es el inicio, un inicio que se prolonga (...) El Espíritu Santo nos muestra el horizonte y nos impulsa a las periferias existenciales para anunciar la vida de Jesucristo. Preguntémonos si tenemos la tendencia a cerrarnos en nosotros mismos, en nuestro grupo, o si dejamos que el Espíritu Santo nos conduzca a la misión. Recordemos hoy estas tres palabras: novedad, armonía, misión".