Misal Sábado 5 de Julio del 2025

5 sábado

Verde / Blanco

Feria

o SAN ANTONIO MARÍA ZACARÍA, Presbítero

MR pp. 745 y 900 [769 y 939] / Lecc. II p. 526

Era un sacerdote de Cremona (Italia). Para seguir el programa

de vida trazado por san Pablo, agrupó en torno suyo a varios

sacerdotes, que, sin ser monjes o hermanos mendicantes, vivían de

acuerdo con una regla y comprometidos por votos. Utilizaron la

iglesia de san Bernabé, y por eso se les conoció como Barnabitas.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 131, 9

Que tus sacerdotes, Señor, se revistan de justicia, y tus fieles

se llenen de júbilo.

ORACIÓN COLECTA

Concédenos, Señor, crecer en el conocimiento admirable de

Jesucristo, según la enseñanza del apóstol Pablo, que inspiró a

san Antonio María Zacaría para proclamar en tu Iglesia la palabra

de salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y

reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los

siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[Jacob suplantó a su hermano y le robó la bendición de su padre.]

Del libro del Génesis 27, 1-5. 15-29

Isaac había envejecido y ya no veía por tener debilitados los

ojos. Un día llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: “¡Hijo mío!”

Esaú le respondió: “Aquí estoy”. Isaac le dijo: “Mira; ya soy viejo

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y no se cuándo voy a morir. Así pues, toma tus flechas, tu aljaba

y tu arco, sal al campo y caza algo para mí. Luego me preparas

un buen guiso, como a mí me gusta, y me lo traes para que me

lo coma y te bendiga antes de morir”.

Pero Rebeca estaba escuchando la conversación de Isaac con

Esaú. Cuando Esaú se fue al campo a cazar algo para su padre,

Rebeca tomó la ropa más fina de Esaú, su hijo mayor, y se la

puso a Jacob, su hijo menor. Luego, con la piel de unos cabritos,

le cubrió a Jacob los brazos y la parte lampiña del cuello y le

entregó el guisado y el pan que había preparado.

Jacob entró a donde estaba su padre y le dijo: “¡Padre!”

Isaac le respondió: “Aquí estoy. ¿Quién eres, hijo?” Jacob le

dijo a su padre: “Soy tu primogénito, Esaú. Ya hice lo que me

dijiste. Levántate, siéntate y come de lo que he cazado, para

que me bendigas”.

Isaac le dijo: “¡Qué pronto encontraste algo para cazar, hijo!”’

Respondió Jacob: “Sí; es que el Señor, tu Dios, me lo puso

delante”. Isaac le dijo a Jacob: “Acércate, hijo, para que te toque

y vea si realmente eres o. no mi hijo Esaú”. Jacob se acercó a

su padre, Isaac, el cual lo palpó y dijo: “La voz es de Jacob,

pero los brazos son de Esaú”. Y no reconoció a Jacob porque

sus brazos estaban velludos como los de su hermano mayor, y

se dispuso Isaac a bendecirlo.

Entonces le dijo: “¿Eres tú de veras mi hijo Esaú?” Respondió

Jacob: “Sí, yo soy”. Le dijo Isaac: “Acércame lo que has

cazado para que coma y después te bendiga”. Jacob le acercó

el guisado y el padre comió; también le trajo vino y bebió.

Entonces le dijo Isaac a Jacob: “Hijo, acércate y bésame”.

Él se acercó y lo besó; y al aspirar Isaac el olor de su ropa,

lo bendijo, diciendo:

“El aroma de mi hijo es como el aroma de un campo,

bendecido por el Señor. Que Dios te conceda la lluvia del

cielo y la fertilidad de la tierra, y trigo y vino en abundancia.

Que los pueblos te sirvan y las naciones se postren ante ti; que

seas señor de tus hermanos y que se postren ante ti los hijos

de tu madre. Maldito sea el que te maldiga y bendito el que

te bendiga”. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 134

R. Te alabamos, Señor, porque eres bueno.

Alaben el nombre del Señor, alábenlo, siervos del Señor, los

que están en la casa del Señor en los atrios de la casa de nuestro

Dios. R.

Alaben al Señor, porque es bueno; alaben su nombre, porque

es amable. El escogió a Jacob, a Israel como posesión suya. R.

Yo sé que el Señor es grande, nuestro Dios, más que todos los

dioses. El Señor hace todo lo que quiere en el cielo y en la tierra,

en los mares y en los océanos. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 10, 27

R. Aleluya, aleluya.

Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y

ellas me siguen. R. Aleluya.

EVANGELIO

[¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él

está con ellos?]

Del santo Evangelio según san Mateo 9, 14-17

En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y

le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras

nosotros y los fariseos sí ayunamos?” Jesús les respondió:

“¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras

él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al

esposo, y entonces sí ayunarán.

Nadie remienda un vestido viejo con un parche de tela nueva,

porque el remiendo nuevo encoge, rompe la tela vieja y así se

hace luego más grande la rotura. Nadie echa el vino nuevo en

odres viejos, porque los odres se rasgan, se tira el vino y se echan

a perder los odres. El vino nuevo se echa en odres nuevos y así

las dos cosas se conservan”. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: Los discípulos de Juan, austeros como

su maestro, reciben una respuesta desconcertante:

la presencia de Jesús es como la del «Esposo», que

todo lo transforma en júbilo. Por ahora, lo “viejo” y lo

“nuevo” son incompatibles. Los «parches» no pegan, y

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sólo el «vino nuevo» del Evangelio es capaz de romper los

esquemas demasiado convencionales y humanos. No

será sino después de la Resurrección y de la venida del

Espíritu Santo, cuando ellos habrán de comprometerse

–con un testimonio sacrificado y generoso– a llevar

este alegre anuncio «hasta los últimos rincones de la

tierra» (Hech 1, 8).

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Contempla, Señor, los dones que presentamos en tu altar en la

conmemoración de san Antonio María Zacaría, y del mismo modo

que, por estos santos misterios, le diste a él la gloria, concédenos

también a nosotros tu perdón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Mt 24, 46-47

Dichoso el servidor a quien su amo, al volver, lo encuentre

cumpliendo con su deber; yo les aseguro que le confiará todos

sus bienes.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que esta mesa celestial, Dios todopoderoso, robustezca y aumente

el vigor espiritual de todos los que celebramos la festividad de

san Antonio María Zacaría, para que conservemos íntegro el don

de la fe y caminemos por el sendero de la salvación que él nos

señaló. Por Jesucristo, nuestro Señor.