Misal Martes 8 de Julio del 2025

8 martes

Verde

Feria o

Misa para fomentar la concordia

MR p. 1064 [1110] / Lecc. II p. 535

ANTÍFONA DE ENTRADA Hech 4, 32-33

La multitud de los que habían creído tenía un solo corazón y

una sola alma. Con grandes muestras de poder, los Apóstoles daban

testimonio de la resurrección del Señor Jesús y todos gozaban de gran estimación entre el pueblo.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, suprema unidad y caridad verdadera, da a tus

fieles un solo corazón y una sola alma, para que el cuerpo de

tu Iglesia se mantenga en concordia y, ya que se apoya en la

profesión de la verdad, esté afianzado en una sólida unidad. Por

nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la

unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA [En adelante te llamarás Israel porque has luchado con Dios y has salido victorioso.] Del libro del Génesis 32, 22-32 En aquel tiempo, se levantó Jacob, tomó a sus dos mujeres con sus dos siervas y sus once hijos y cruzó el arroyo de Yaboc. Los hizo cruzar el torrente junto con todo lo que poseía. Jacob se quedó solo y un hombre estuvo luchando con él hasta el amanecer. Pero, viendo que no podía vencerlo, el hombre hirió a Jacob en la articulación femoral y le dislocó el fémur, mientras luchaban. El hombre le dijo: “Suéltame, pues ya está amaneciendo”. Jacob le respondió: “No te soltaré hasta que me bendigas”. El otro le preguntó: “¿Cómo te llamas?” Él le dijo: “Jacob”. El otro prosiguió: “En adelante ya no te llamarás Jacob sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres y has salido victorioso”. Jacob le dijo: “Dime cómo te llamas”. El otro le respondió: “¿Por qué me preguntas mi nombre?” Y ahí mismo bendijo a Jacob. Jacob llamó a aquel lugar Penuel, pues se dijo: “He visto a Dios cara a cara y he quedado con vida”. El sol salió después de que Jacob y los suyos pasaron Penuel, y Jacob iba cojeando, por haber sido herido en el nervio del muslo. Por eso los israelitas no comen, hasta el día de hoy, el nervio del muslo. Palabra de Dios

SALMO RESPONSORIAL del salmo 16 R. Señor, escucha nuestra súplica. Señor, hazme justicia y a mi clamor atiende; presta oídos a mi súplica, pues mis labios no mienten. R. Júzgame tú, Señor, pues tus ojos miran al que es honrado. Examina mi corazón, revísalo de noche, pruébame a fuego y no hallarás malicia en mí. R. A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes. Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras; muéstrame los prodigios de tu misericordia, pues a quien acude a ti, de sus contrarios salvas. R.

Protégeme, Señor, como a las niñas de tus ojos, bajo la sombra

de tus alas escóndeme, pues yo, por serte fiel, contemplaré tu

rostro y al despertarme, espero saciarme de tu vista. R.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 10, 14

R. Aleluya, aleluya.

Yo soy el buen pastor, dice el Señor; yo conozco a mis ovejas

y ellas me conocen a mí. R. Aleluya.

EVANGELIO

[La cosecha es mucha y los trabajadores pocos.]

Del santo Evangelio según san Mateo 9, 32-38

En aquel tiempo, llevaron ante Jesús a un hombre mudo, que

estaba poseído por el demonio. Jesús expulsó al demonio y

el mudo habló. La multitud, maravillada, decía: “Nunca se había

visto nada semejante en Israel”. Pero los fariseos decían: “Expulsa

a los demonios por autoridad del príncipe de los demonios”.

Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en

las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda

enfermedad y dolencia. Al ver a las multitudes, se compadecía

de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como

ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha

es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por tanto, al

dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”.

Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: Al espontáneo entusiasmo de la

gente, sobre todo de los sencillos, después de la

curación del «endemoniado mudo», se contrapone

la fría malignidad de sus eternos y enconados

adversarios. Ellos, por primera vez, llegan a afirmar

la horrible calumnia de que Jesús tenía un pacto

nada menos que con el «príncipe de los demonios».

Su compasión por la gente –cansada y agotada

«como ovejas sin pastor»– es, por eso, la del «Buen

Pastor». Esta compasión de Jesús y la oración de

los discípulos al «Dueño de la mies», estarán siempre

al origen de toda auténtica misión.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor Dios, que por medio de tus sacramentos y tus mandamientos

nos renuevas conforme a tu imagen, dirige, compasivo, nuestros

pasos por tus sendas, para que, en virtud de este sacrificio que

te ofrecemos, nos concedas el don de la caridad que esperamos

recibir de ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTIFONA DE LA COMUNION Jn 17, 20-21

Padre, te pido por los que van a creer en mí, para que todos

sean uno en nosotros y el mundo crea que tú me has enviado,

dice el Señor.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION

Habiendo recibido el sacramento de la unidad, concede, Señor,

a quienes hemos convivido hoy en tu casa en santa concordia,

que poseamos aquella paz que hemos dado y conservemos la que hemos recibido. Por Jesucristo, nuestro Señor.