11 viernes
Blanco
Memoria,
SAN BENITO, Abad
MR p. 746 [771] / Lecc. II p. 548
Nació en Italia (Nursia). Estudió en Roma y se retiró a
una cueva de Subiaco, “anteponiendo el amor de Dios a
cualquier otra cosa”. Se le unieron unos discípulos, pero,
al cabo de un tiempo, Benito tuvo que mudarse a Monte
Casino. Ahí escribió su “Regla” y ahí murió en 547. La Orden
benedictina, continuadora de su carisma, ha sido decisiva
en la población y civilización de Europa, y en la renovación
litúrgica contemporánea.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Hubo un varón de vida venerable, Benito, por gracia y por
nombre, “bendecido”, que renunció a su casa y a su herencia,
para solamente agradar a Dios, llevando una vida santa.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que constituiste a san Benito, abad, como ilustre
maestro en la escuela del servicio divino concédenos que, sin
anteponer nada a tu amor, avancemos con un corazón generoso
en el camino de tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo,
tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Ya puedo morir tranquilo, pues te he vuelto a ver.]
Del libro del Génesis 46, 1-7. 28-30
En aquellos días, partió Jacob con todas sus pertenencias y
llegó a Berseba, donde hizo sacrificios al Dios de su padre Isaac.
Por la noche, Dios se le apareció y le dijo: “¡Jacob, Jacob!” El
respondió: “Aquí estoy”. El Señor le dijo: “Yo soy Dios, el Dios de
tu padre. No tengas miedo de ir a Egipto, porque ahí te convertiré
en un gran pueblo. Yo iré contigo allá, José te cerrará los ojos y
después de muerto, yo mismo te haré volver aquí”.
Al partir de Berseba, los hijos de Jacob hicieron subir a su padre,
a sus pequeños y a sus mujeres en las carretas que había mandado
el faraón para transportarlos. Tomaron el ganado y cuanto habían
adquirido en la tierra de Canaán y se fueron a Egipto, Jacob y todos
sus descendientes, sus hijos y nietos, sus hijas y nietas.
Jacob mandó a Judá por delante para que le avisara a José y
le preparara un sitio en la región de Gosén. Cuando ya estaban
por llegar, José enganchó su carroza y se fue a Gosén para recibir
a su padre. Apenas lo vio, corrió a su encuentro y, abrazándolo
largamente, se puso a llorar. Jacob le dijo a José: “Ya puedo morir
tranquilo, pues te he vuelto a ver y vives todavía”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 36
R. La salvación del justo es el Señor.
Pon tu esperanza en Dios, practica el bien y vivirás tranquilo en esta tierra. Busca en él tu alegría y te dará el Señor cuanto deseas. R. Cuida el Señor la vida de los buenos y su herencia perdura; no se marchitarán en la sequía y en tiempos de escasez tendrán hartura. R. Apártate del mal, practica el bien y tendrás una casa eternamente; porque al Señor le agrada lo que es justo y vela por sus fieles. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 16, 13; 14, 26
R. Aleluya, aleluya. Cuando venga el Espíritu de verdad, él les enseñará toda la verdad y les recordará todo cuanto yo les he dicho, dice el Señor. R. Aleluya.
EVANGELIO [No serán ustedes los que hablarán, sino el Espíritu de su Padre.] Del santo Evangelio según san Mateo.10, 16-23
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “Yo los envío como ovejas entre lobos. Sean, pues, precavidos como las serpientes y sencillos como las palomas. Cuídense de la gente, porque los llevarán a los tribunales, los azotarán en las sinagogas, los llevarán ante gobernadores y reyes por mi causa; así darán testimonio de mí ante ellos y ante los paganos. Pero, cuando los enjuicien, no se preocupen por lo que van a decir o por la forma de decirlo, porque en ese momento se les inspirará lo que han de decir. Pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de su Padre el que hablará por ustedes. El hermano entregará a su hermano a la muerte, y el padre a su hijo; los hijos se levantarán contra sus padres y los matarán; todos los odiarán a ustedes por mi causa, pero el que persevere hasta el fin, se salvará. Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra. Yo les aseguro que no alcanzarán a recorrer todas las ciudades de Israel, antes de que venga el Hijo del hombre”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Con mucha claridad previene el Maestro a sus Apóstoles acerca de las muchas pruebas y dificultades que tendrán que afrontar en su demandante labor misionera. Y éstas las podrán experimentarse incluso con las que surjan en el seno de la propia familia. Él los exhorta, además, a «perseverar hasta el fin», pidiéndoles que la «prudencia» de la serpiente no sea superada por la «simplicidad» de la paloma. Ellos han de tener la absoluta certeza de que quien los escogió y los envió, no los dejará solos, sino que les dará la fuerza reconfortante del «Espíritu de su Padre».
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, con bondad los dones que te presentamos en la celebración de san Benito, abad, y haz que, a ejemplo suyo, te busquemos únicamente a ti, a fin de que podamos obtener en tu servicio el don de la unidad y de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Lc 12, 42
Este es el siervo fiel y prudente, a quien el Señor puso al frente de su familia, para darles a su tiempo la ración de trigo. ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Al recibir la prenda de la vida eterna, te suplicamos, Señor, que, siguiendo las enseñanzas de san Benito, nos dediquemos con fidelidad a tu servicio y amemos con ferviente caridad a los hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.