Misal Miércoles 12 de Febrero del 2025

MIÉRCOLES 12

Verde / Feria o Misa por la paz y la justicia

MR p. 1087 [1133] / Lecc I p. 594

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr.  Sir 36, 18-19

Concede, Señor, la paz a quienes en ti esperan; escucha las oraciones de tus hijos y guíanos por el camino de la justicia.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que revelaste que han de ser llamados hijos tuyos quienes promueven la paz, concédenos trabajar incansablemente por establecer la justicia, que es la única que garantiza una paz firme y verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

[El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén.]

Del libro del Génesis 2, 4b-9. 15-17

Cuando el Señor Dios hizo el cielo y la tierra, no había ningún arbusto en el campo, ni había brotado ninguna hierba silvestre, pues el Señor Dios no había hecho llover sobre la tierra y no había hombres que labraran el suelo y abrieran canales para que corriera el agua y se regaran los campos.

Un día, el Señor Dios tomó polvo del suelo y con él formó al hombre; le sopló en las narices un aliento de vida, y el hombre comenzó a viviR/.  Después plantó el Señor un jardín al oriente del Edén y allí puso al hombre que había formado. El Señor Dios hizo germinar del suelo toda clase de árboles, de hermoso aspecto y sabrosos frutos, y además, en medio del jardín, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal. El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén, para que lo cultivara y lo cuidara.

El Señor Dios le dio al hombre esta orden: “Puedes comer de todos los árboles del jardín; pero del árbol del conocimiento salen de dentro y manchan al hombre”. Palabra del Señor.    

REFLEXIÓN: Una interesante lección dada por Jesús a los suyos está relacionada con lo “puro” o “impuro”. En un ambiente de gran intimidad, Él les aclara que lo que en realidad «mancha» no es lo que viene del exterior sino lo que procede del «corazón» del hombre. Es decir, lo que expresa sus buenas o malas intenciones. De esta forma, Él ancla la ética a las decisiones tomadas de acuerdo a la propia conciencia.

Todos hemos de tener una mirada limpia y una actitud optimista frente a las cosas creadas, que en sí mismas –y de acuerdo a su Hacedor– han sido declaradas como «muy buenas» (Cfr.  Gen 1, 31).

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te rogamos, Señor, que el sacrificio de salvación de tu Hijo, Rey de la paz, ofrecido bajo estos signos sacramentales con los que se simbolizan la paz y la unidad, sirva para estrechar la concordia entre todos tus hijos. Por Jesucristo, nuestro Señor.  

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN  Mt 5, 9

Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos, Señor, en abundancia, el espíritu de caridad, para que, alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Unigénito, fomentemos con eficacia entre todos la paz que él mismo nos dejó. El, que vive y reina por los siglos de los siglos.