VIERNES 27
Blanco Memoria de san Vicente de Paúl, presbítero MR, p. 841 (830) / Lecc. II, p. 832
Es el fundador de los Padres de la Misión y de las Hijas de la Caridad y uno de los maestros de la espiritualidad francesa del siglo XVII. Pero, más que nada, es el tipo consumado de la caridad cristiana, que busca a todos los miserables para ayudarlos, porque ha descubierto los rasgos de! Señor en cada persona que sufre (1581-1660).
«Y USTEDES, ¿QUIÉN DICEN QUE SOY YO?»
Ecl 3,1-11; Sal 143; Lc 9,18-22
En 9, 7-9, Herodes Antipas (4 a. C. 39 d. C.) escucha informes acerca de Jesús y hace una pregunta, «¿Quién es este del que oigo decir todo esto?» (v. 9). En nuestro Evangelio de hoy, esta pregunta se repite de varias maneras por Cristo y finalmente recibe una respuesta por parte de Pedro: «Tú eres el Mesías de Dios» (v. 20). Pero su respuesta es problemática, ya que «Mesías» es un título que connota el poder real y político que Jesús evita. Consecuentemente, éste corrige la respuesta de Pedro llamándose «Hijo del Hombre» (v. 22), un título que probablemente connotó la humildad y el sufrimiento, como es sugerido en la declaración de que Jesús iba a «padecer mucho» (v. 21). Hoy, cuando contestamos la pregunta acerca de quién es Jesús para nosotros, no debemos olvidarnos de la humildad y el sufrimiento.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Lc 4, 18
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva y sanar a los de corazón contrito.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que, para el servicio de los pobres y la formación de los sacerdotes, colmaste de virtudes apostólicas a san Vicente de Paúl, presbítero, concédenos que, animados por el mismo espíritu, amemos lo que él amó, y pongamos por obra lo que enseñó.
Por nuestro Señor Jesucristo…
LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
Hay un tiempo para cada cosa.
Del libro del Eclesiastés (Cohélet): 3, 1-11
Hay un tiempo para cada cosa y todo lo que hacemos bajo el sol tiene su tiempo. Hay un tiempo para nacer y otro para morir; uno para plantar y otro para arrancar lo plantado. Hay un tiempo para matar y otro para curar; uno para destruir y otro para edificar. Hay un tiempo para llorar y otro para reír; uno para gemir y otro para bailar. Hay un tiempo para lanzar piedras y otro para recogerlas; uno para abrazarse y otro para separarse. Hay un tiempo para ganar y otro para perder; uno para retener y otro para desechar. Hay un tiempo para rasgar y otro para coser; uno para callar y otro para hablar. Hay un tiempo para amar y otro para odiar; uno para hacer la guerra y otro para hacer la paz.
¿Qué provecho saca el que se afana en su trabajo? He observado todas las tareas que Dios ha encomendado a los hombres para que en ellas se ocupen. Todo lo ha hecho Dios a su debido tiempo y le ha dado el mundo al hombre para que reflexione sobre él; pero el hombre no puede abarcar las obras de Dios desde el principio hasta el fin.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 143, 1 a. 2abc. 3-4.
R/. Bendito sea el Señor, mi fortaleza.
Bendito sea el Señor, mi roca firme; él adiestró mis manos y mis dedos para luchar en lides. R/.
Él es mi amigo fiel, mi fortaleza, mi seguro escondite, escudo en que me amparo, el que los pueblos a mis plantas rinde. R/.
Señor, ¿qué tiene el hombre para que en él te fijes? ¿Qué hay en él de valor, para que así lo estimes? El hombre es como un soplo; sus días, como sombra que se extingue. R/.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mc 10, 45
R/. Aleluya, aleluya.
El Hijo del hombre vino a servir y a dar su vida por la redención de todos. R/.
EVANGELIO
Tú eres el Mesías de Dios. – Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho.
Del santo Evangelio según san Lucas: 9, 18-22
Un día en que Jesús, acompañado de sus discípulos, había ido a un lugar solitario para orar, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos contestaron: «Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que alguno de los antiguos profetas, que ha resucitado».
Él les dijo: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Respondió Pedro: «El Mesías de Dios». Entonces Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie. Después les dijo: «Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día».
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, que diste a san Vicente la gracia de realizar en su vida lo que celebraba en estos santos misterios, concédenos, por este sacrificio, ser transformados en una ofrenda agradable a tus ojos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 106, 8-9
Demos gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace en favor de su pueblo; porque da de beber al que tiene sed y les da de comer a los hambrientos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNÓN
Renovados con este sacramento celestial, te suplicamos humildemente, Señor, que, para imitar a tu Hijo en su celo por la evangelización de los pobres, sigamos el ejemplo de san Vicente, ayudados por su protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.