SAN APOLINAR DE HIERÁPOLIS «EL APOLOGISTA», del griego, «consagrado a Apolo» (siglo II). Obispo. No se conocen detalles anteriores a su elección episcopal en Hierápolis (Frigia), antigua provincia de la hoy Turquía. Obtuvo notoriedad por ser polemista (sabio escritor que apoya asuntos, en este caso, en defensa de la fe). Autor de la Apología en defensa de la fe, obra dirigida al pagano emperador Marco Aurelio, en cuyo texto sustentaba la defensa a los cristianos, haciendo constar que la oración es más eficaz que las armas; su postulado se basaba en que, con las plegarias de los integrantes cristianos de la duodécima legión romana, se sometió a la tribu germánica de los cuados (quadi). Asimismo, se enfrentó con inteligencia y sólidos argumentos a los herejes montanistas -apostasía propagada por Montano, quien decía ser portavoz del Espíritu Santo y afirmaba que la segunda venida de Cristo era inminente y que un alejamiento de la gracia no podía redimirse-, y de los encratitas, quienes alteraban e interpretaban de forma unilateral pasajes del Nuevo Testamento, para hacerlos coincidir con sus doctrinas ascéticas y prohibir el matrimonio, la ingestión de carne y del vino en las comidas. No se precisa cómo y en qué fecha falleció. También es conocido como Apolinario de Hierápolis, Claudio Apolinar o Apolinario «el Apologeta».
Beatos: Eurosia Fabris, madre de familia y Terciaria Franciscana; Tito Zeman, sacerdote de la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco y mártir.