BEATO PEDRO DONDERS. del arameo. «piedra», «roca» (1809-1887). Presbítero de la Congregación del Santísimo Redentor. Nativo de Tilburg, Países Bajos. La precaria situación familiar le obligó a trabajar desde pequeño para colaborar en la manutención de su hogar, esto le impidió estudiar. Hacia 1831 pretendió ingresar en la Orden del Santísimo Redentor (redentoristas), pero debido a su avanzada edad fue rechazado. Su vocación era tan firme que buscó y encontró la ayuda del párroco, quien intercedió ante las autoridades del seminario diocesano y fue ordenado sacerdote en 1841. Por sus dotes y humanismo se le envió a servir en la Guayana Holandesa, actual República de Surinam, en América del Sur. Arribó a Paramaribo, la ciudad capital, en 1842. Su labor pastoral inició en Batavia, ahí sobresalió por la constante defensa de los esclavos de las plantaciones regenteadas por europeos. Recorrió el territorio predicando, administrando los Sacramentos y sirviendo como guía espiritual a miles de esclavos, quienes le reconocieron como su pastor y protector. Sus escritos, dirigidos a las autoridades de la Colonia y de la Metrópoli, están repletos de recomendaciones y exigencias para que se proporcionase trato humano a los trabajadores, esto le convirtió en el defensor de los derechos de los negros. En 1856 se trasladó a Batavia, donde eran recluidos los leprosos. En ese lugar luchó para que los enfermos tuvieran el cuidado y los medicamentos adecuados, llegando a enfrentarse a las autoridades. Diez años después, arribaron al país sacerdotes redentoristas, con quienes trabó amistad y decidió solicitar su ingreso a esa Congregación. Cursó el noviciado y profesó en 1867. Dejó en manos de redentoristas el leprosario para entregarse a la evangelización y protección de los indígenas de la región, aprendió la lengua nativa y logró incontables conversiones. Su ardua labor debilitó su salud, por 1o que se le trasladó a Surinam y, poco después, a Coronie, finalmente regresó a Batavia, donde falleció. Es reconocido como «Apóstol de los leprosos». Fue beatificado por san Juan Pablo II (1978-2005; 22 de octubre) en 1982.
San Félix de Nola, presbítero; Devasahayam (Lázaro) Pillai, laico mártir. Beata Alfonsa Clerici, religiosa de Hermanas de la Preciosísima Sangre de Monza.