SAN DAVID GALVÁN BERMÚDEZ, nació en Guadalajara, Jalisco, (México) el 29 de enero de 1881. Profesor del Seminario de Guadalajara. Su gran caridad para con los pobres y los trabajadores le hizo organizar y ayudar al gremio de zapateros, oficio que ejerció al lado de su padre. Defensor de la santidad del matrimonio, ayudó a una jovencita perseguida por un militar, quien ya casado pretendía contraer matrimonio con ella. Esto acarreó al padre Galván la enemistad del teniente que, al final, se convirtió en su verdugo. El 30 de enero de 1915, por auxiliar espiritualmente a los soldados heridos en un combate efectuado en Guadalajara, fue tomado prisionero. En espera de la ejecución su compañero de prisión le comentó que no había desayunado, y el padre Galván tranquilamente le dijo: «Hoy vamos a ir a comer con Dios». Y, frente a los encargados de ejecutarlo, se señaló serenamente el pecho para recibir las balas.
BEATA MARÍA BOLOGNESI, del hebreo Miryam, cuyo significado y etimología son «señora», «soberana» (1924-1980). Laica mística. Nativa de Bosaro, Italia. Nació en una paupérrima familia, por lo que su educación académica fue muy escasa. Tuvo que trabajar desde muy pequeña para colaborar en la manutención de su hogar; se dice que la escasez de recursos en su hogar era tal que varias veces buscó alimento en la basura. Desde fines de junio de 1940 hasta el l de abril de 1942 fue víctima de posesión satánica -periodo que los hagiógrafos consideran de prueba y purificación-, la cual describen sus biógrafos así: «Ella alternó momentos que eran normales, por así decirlo, con otros momentos en los cuales obviamente algo indefinible estaba en ella. Sus padres pensaron ayudarla con bendiciones». La joven rechazaba cualquier intento religioso (oraciones, presencia de sacerdotes en su hogar, asistir o pasar frente a iglesias, etcétera). Pasado este lapso, la joven experimentó diversos fenómenos místicos en los cuales Jesús le entregó cuatro anillos de gran belleza y valor material. Padeció multitud de enfermedades (neumonía, vómitos, anemia, reumatismo, ciática, laringitis crónica y faringitis e infartos, entre otras). Sus males no impidieron que realizara obras pías, y se atestiguó cuando aún vivía que gracias a sus oraciones una mujer recobró su salud, por lo que se le consideró taumaturga. Su muerte tuvo lugar en la ciudad de Rovigo. Fue beatificada por el Papa Francisco en 2013.
Santa Jacinta Mariscotti, virgen de la Tercera Orden Regular de San Francisco. Beato Columba (José) Marmión, abad benedictino.