FELIPE DE LAS CASAS, primer mártir mexicano, escogió el nombre de “Felipe de Jesús”. Nació en la ciudad de México. Era inquieto y travieso. Entró en la Orden franciscana en la ciudad de Manila. Le concedieron ordenarse en su patria, pero una tormenta lanzo el barco hacia las costas del Japón, en donde sufrió el martirio, repitiendo el nombre de “¡Jesús!”. Canonizado en 1862 (1572-1597).
SANTA ÁGUEDA o ÁGATA DE ROMA, del griego, «la buena», «la virtuosa» (251). Virgen y mártir. Aún con imprecisiones en su biografía, datos fidedignos reportan que es probable su nacimiento en Palermo o en Catania, ambas ciudades italianas. Se tiene certeza de que existió una virgen mártir de nombre Águeda (Ágata), por haberse incluido el registro de su vida y martirio en el Martirologio Jeronimiano, el Calendario de Cartago (ca. 530), el Canon de la Misa Romana, los escritos del teólogo inglés Alban Buttler (1711-1773), así como otros ancestrales documentos. Legendarios relatos indican que vivió durante las persecuciones paganas de! emperador Decio (249-251); las crónicas describen a Águeda como una joven cristiana, cuya belleza cautivó a un cónsul romano de nombre Quintiliano, quien trató de conquistarla y hacerla su esposa de manera violenta; pero Águeda se había consagrado a Cristo mediante un voto de castidad, por lo que rechazó la oferta matrimonial. Esta negativa provocó la ira de Quintiliano quien ordenó encarcelarla y someterla a crueles torturas, en una de ellas se le cortaron los senos. Finalmente, los jueces ordenaron que se le tendiera sobre filosos cristales y la quemaran sobre brasas ardientes; se dice que en ese momento un terremoto sacudió Catania. Se le invoca para la protección contra sismos, el cáncer de mama, las enfermedades de los senos y como protectora de las madres lactantes y, en general, de la mujer. También se le conoce como Gadea, Agatha o Águeda de Catania.
SAN JESÚS MÉNDEZ MONTOYA, del hebreo Yehoshúah, «Yahvé salva»(1880-1928). Presbítero y mártir. Nacido en Tarímbaro, Michoacán, México, en el seno de humilde familia campesina. Su gran deseo de ser sacerdote motivó a familiares y vecinos de su comunidad a aportar recursos para que Jesús ingresara al seminario de Michoacán en 1894. Recibió el Orden sacerdotal en 1906. Después de servir en diferentes pueblos, por motivos de salud, se le destinó a la comunidad de Valtierrilla, Guanajuato, donde fue modelo de pastor y amoroso y comprensivo confesor. No importando el clima ni la hora, visitaba en sus hogares a enfermos y ancianos, llevándoles palabras de aliento. Fundó y promovió en su parroquia grupos de apostolado, musicales, de educación y de capacitación para el trabajo y numerosas obras que beneficiaron a su feligresía. Al desatarse la persecución religiosa en México, las tropas llegaron a su pueblo buscando a sacerdotes y religiosas para apresarlos. Los vecinos le rogaron que abandonara la ciudad, pero él optó por permanecer junto a sus parroquianos. Un día como hoy, ante la irrupción de la soldadesca, trató de esconder el copón y las hostias consagradas para evitar su profanación, pero fue descubierto. Al ser capturado, los militares le preguntaron: «¿Es usted Cura?»; él respondió: «Sí, soy Cura», y lo fusilaron. Fue canonizado por san Juan Pablo II (1978-2005; 22 de octubre) en el año 2000.
Beata Francisca Mézière, virgen y mártir.