MARTES 2
Blanco Martes de la Octava de Pascua MR, p. 346 (348) / Lecc. I, p. 857
Otros Santos: Francisco de Paula, ermitaño fundador; Pedro Calungsod, mártir. Beatas: Isabel Vendramini, virgen fundadora; María de San José, virgen fundadora.
SAN FRANCISCO DE PAULA, del italiano antiguo, «franco», «francés» (1416-1507). Ermitaño fundador. Originario de Paula, Calabria, Italia. Sus padres, después de tratar infructuosamente de engendrar un hijo solicitaron la intercesión de san Francisco de Asís (4
de octubre); al ser atendida su súplica, como agradecimiento, bautizaron al niño con el nombre del Seráfico. En los albores de su adolescencia tuvo una visión en la que un franciscano le indicó ingresar en el convento de San Marcos. En 1429 vistió el hábito y se internó en dicho claustro. Peregrinó a Roma y Asís y, en 1437, regresó a su tierra natal para dedicarse a la oración y a la penitencia, recluyéndose en una gruta. Por su reputación de santidad acudían a él numerosos creyentes en busca de guía espiritual; al considerar que las visitas le distraían, abandonó el lugar y se instaló en una apartada cueva. El maligno le tentaba continuamente, pero el humilde fraile le venció con oración y penitencias. Llegaron varios varones al alejado lugar y formaron una fraternidad conocida como los Ermitaños Pobres de Fray Francisco de Paula, antecedente a la actual Orden de los Mínimos (Ordo Minimorum, O. M.). Ahí, los frailes construyeron un pequeño monasterio. Durante la edificación, los eremitas vieron a un franciscano (a quien identificaron como san Francisco de Asís), el cual les indicó ampliar la finca; al poco tiempo recibieron un cuantioso donativo con el que terminaron la obra. En vida se le atestiguaron curaciones y hechos milagrosos. Durante 20 años fue guía espiritual en la corte francesa, dando ejemplo de pobreza hasta morir en la ciudad de Tours, Francia. Fue canonizado por León X (1513-21) en 1519. Es patrono de los ermitaños y de Calabria, Italia. Intercesor contra la esterilidad y protector de navegantes, pues se relata que utilizó su túnica como barca para cruzar el estrecho de Messina. Cabe señalar que el título de «mínimos es por la humildad de estos religiosos.