Santoral 29 de Mayo

SAN PABLO VI, Papa, su nombre antes de ser papa era Juan Bautista Montini, nació en Concesio (Brescia) en el año 1897. Fue ordenado sacerdote en 1920 y continuó los estudios en Roma; desempeñó tareas diplomáticas de la Santa Sede. Fue nombrado Sustituto de la Secretaría de Estado en el año 1937. Durante la segunda guerra mundial se ocupó de la búsqueda de desaparecidos y la asistencia a los perseguidos. En 1952 fue nombrado pro-secretario de Estado y en 1955 arzobispo de Milán, diócesis en la que se ocupó especialmente de los alejados y marginados. En 1958 fue creado Cardenal por Juan XXIII y el 21 de junio de 1963 fue elegido Pontífice, tomando por nombre Pablo VI. Continuó y clausuró el Concilio Vaticano II; guió a la Iglesia hacia el diálogo con la modernidad y la mantuvo unida durante la crisis posconciliar. Promulgó 7 encíclicas y varias exhortaciones apostólicas. Se entregó al anuncio del Evangelio, dando testimonio con pasión del amor al Señor y a la Iglesia. Pasó a la historia, entre muchas cosas, por escribir la Humanae Vitae, la visionaria encíclica sobre la defensa de la vida y la familia. Falleció en Castel Gandolfo el 6 de agosto de 1978. Fue beatificado por el Papa Francisco el 19 de octubre de 2014 y canonizado el 14 de octubre de 2018.

BEATO JOSÉ GÉRARD, del hebreo, «Dios acrecentará» (1831-1914). Presbítero de la Orden de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Originario de Nancy, Francia. Ingresó en el seminario, donde conoció la obra de los Oblatos de María Inmaculada y en 1851 se unió a ellos. Su vida de piedad y oración asombró a quienes lo conocen y motivó a que dijeran de él: «Vive de oraciones». En 1853 recibió el diaconado de manos del fundador de la Congregación, san Eugenio de Mazenod (21 de mayo), y se le comisionó para evangelizar la región de Natal, en la actual Sudáfrica, lugar en el que pasará el resto de sus días; un año después recibió el Orden sacerdotal. Tres años más adelante cambió su residencia hacia la actual Lesoto. El padre Gérard aprendió la lengua y las costumbres de su gente e hizo suyas la manera de pensar, la sensibilidad, las esperanzas y las aspiraciones de los nativos. Tradujo el Catecismo al idioma de la región. Se preocupó por educar y enseñar actividades prácticas para elevar la calidad de vida de la población. Su carisma, don de gentes y devoción lograron numerosísimas conversiones. El mismo se definía como «Misionero de pie». Su trabajo se basó en la siguiente declaración: “…el secreto para hacerse amar es amar». El fruto de su obra se aprecia al descubrir que en la actualidad la religión predominante en la zona donde evangelizó es la católica. Es llamado «el Apóstol de Lesoto». Fue beatificado por san Juan Pablo II (1978-2005; 22 de octubre) en 1988.

Santa Úrsula Ledochowska, virgen fundadora. Beato José Pérez Fernández, laico mártir.