SAN JUSTINO DE PALESTINA, del latín, Iustinus, «honrado» (ca. 165). Mártir. Nativo de Flavia Neapolis (actual territorio de Jordania), de padres paganos. Justino estudió a los grandes filósofos griegos y otros pensadores estoicos. Hacia el año 130 entabló conoció las Sagradas Escrituras y atestiguó el martirio de los cristianos y se convirtió. A partir de ese momento, difundió con gran celo la Palabra en sus homilías y en diversas obras, de las cuales sólo. se conservan dos Apologías y Diálogo con Trifón. Las primeras están dirigidas al emperador romano Antonino Pío (86-161), donde le solicita al monarca que antes de condenar a los cristianos los escuche ya que: «…no es sensato condenar a alguien por un nombre, el de cristiano, sino sólo por crímenes reales». El Diálogo con Trifón -judío a quien encontró en Éfeso- está considerado como su más importante texto apologético (defensa racional e histórica de la religión cristiana que presenta pruebas y fundamentos de su verdad), basado en el Antiguo Testamento, donde afirma que la ley de Moisés era temporal, mientras que el cristianismo es la ley nueva, universal y definitiva; explicando por qué hay que adorar a Cristo como a Dios y describiendo a los pueblos que siguen a Cristo como el nuevo Israel.