SANTO TOMÁS MORO, mártir por haberse opuesto al rey Enrique VIII en la controversia sobre su matrimonio y sobre la primacía del Romano Pontífice, fue encarcelado en la Torre de Londres, en Inglaterra; padre de familia de vida integérrima y presidente del consejo real, por mantenerse fiel a la Iglesia Católica murió el día 6 de julio, uniéndose así al martirio del obispo San Juan Fisher (1478-1535)
SAN JUAN FISHER, del hebreo, «Dios ha hecho gracia» (1469-1535). Obispo y mártir. Oriundo de Beverley, Yorkshire, Inglaterra. En 1489 fue nombrado profesor del colegio San Miguel y dos años después, previa dispensa eclesiástica dada su corta edad, fue ordenado sacerdote. Su talento y santidad eran ejemplares. Fue guía espiritual de la Reina. Profesor y
canciller vitalicio de la Universidad de Cambridge; bajo su dirección se fundaron Christ’s College y Saint John’s College en Cambridge. En 1504 se le consagró obispo, visitó con frecuencia cada una de las parroquias de su diócesis y en ellas acudía a las casas de enfermos y desamparados. Se opuso a la Reforma protestante y atacó con vehemencia y sabiduría los errores de Lutero (1483-1546). Por su fidelidad a la ley católica, su negativa a autorizar el divorcio de Enrique VIII (1491-1547) y a que éste fuera nombrado jefe de la Iglesia en Inglaterra, fue víctima de insultos, difamaciones, atentados; finalmente, se le encarceló en 1535. Preso, recibió el nombramiento de cardenal y se le decapitó. Colgaron su cabeza en el Puente de Londres y después la arrojaron al río Támesis. Fue canonizado en 1935 por Pío XI (1922-1939).
San Paulino de Nola, obispo