SÁBADO 13
Verde / Blanco De Feria, Misa votiva de Santa María de Guadalupe, o Memoria de san Enrique* MR, p. 1198 (1189) / Lecc. II, p. 554
Otros santos: Clelia Barbieri, virgen fundadora. Beatos: Mariano de Jesús Euse, presbítero; Carlos Manuel Rodríguez «Charlie», laico; Santiago de Verazze o de Vorágine, presbítero de la Orden de Predicadores y obispo.
SANTA CLELIA BARBIERI, del latín, Cloelia, nombre de una gens romana (1847-1870). Virgen fundadora. Nativa de Bundrie di San Giovanni, Bolonia, Italia. Siendo pequeña murió su padre y la familia se vio en serios problemas económicos; desde esa etapa, puso su fe en Dios y en su misericordia. Asistió a la escuela parroquial, donde aprendió a leer y escribir. Su existencia estuvo enmarcada en los conflictos entre el Estado italiano y la Iglesia, quienes disputaban la propiedad territorial de los Estados Pontificios. En 1858 recibió la Sagrada Eucaristía y tuvo su primera experiencia mística, de la cual brotó la idea de servir a Dios y al prójimo. La unificación de Italia, la consecuente pérdida de los privilegios de la Iglesia y las dificultades en que se vieron envueltos los sacerdotes le hicieron concebir la idea de vivir en una comunidad y colaborar en la restauración de la Iglesia. Enfermó de tuberculosis y estuvo a punto de perder la vida. Cuando sanó, inició en Bolonia, con tres jóvenes de ideas afines, el Instituto de las Hermanas Mínimas de Nuestra Señora de los Dolores (Institutum Sororum Minimarum a Virgine Perdolente, M.D.A.), conocidas como Hermanas Mínimas, las cuales, por disposiciones gubernamentales, tuvieron que circunscribirse a la vida contemplativa y la caridad, fincadas en la pobreza y el abandono confiado en el Padre. A sus compañeras decía:
«Nosotras somos muy pobres, no podremos nunca ser aceptadas en ningún instituto por nuestra pobreza. Reunámonos para vivir una vida recogida y hacer el bien». Trabajó de forma incansable para evangelizar y luchar por el bienestar de los pobladores de Bundrie di San Giovanni. Con fama de santidad, murió en la citada ciudad. Fue canonizada e1 9 de abril de 1989 por san Juan Pablo II.