Santoral 15 de Julio

LUNES 15

Blanco Memoria de san Buenaventura, obispo y doctor de la Iglesia MR, pp. 786 (773). 956 (948) / Lecc. II, p. 559

Otros santos: Vladimir o Vladimiro de Kiev «el Grande», príncipe. Beato Antonio Beszta-Borowski, presbítero y mártir.

SAN BUENAVENTURA, el «Doctor Seráfico», del latín buona ventura, «buena fortuna» (1221-1274). Presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, obispo y doctor de la Iglesia. Nació en Bañoreal, cerca de Vitervo, Italia. Su nombre de pila fue Juan. Una leyenda cita que enfermó gravemente y su madre solicitó la intercesión de Francisco de Asís con la esperanza de que le curase; al poco tiempo y de forma milagrosa, el pequeño sanó. Ingresó en la Orden Franciscana hacia 1240. Se graduó en la Universidad de París en 1248, y asumió la cátedra de maestro de Teología y Sagrada Escritura hasta 1257, durante ese periodo escribió una de sus obras más célebres: Comentario sobre las Sentencias de Pedro Lombardo, una suma de teología escolástica. Debido a las agresiones que se generaban en contra de la pobreza y humildad franciscana, fue obligado a abandonar la docencia. Para enfrentar estos infundios escribió Sobre la pobreza de Cristo. Entre sus obras destacan, además de las dos obras citadas: Sobre la vida de perfección, destinado a santa Isabel de Francia (22 de febrero); Soliloquio y el tratado Sobre el triple camino, todas ellas obras teológicas plenas en misticismo, acendrado amor al Creador e inspiradas por el santo de Asís. Propuso que «La perfección del cristiano consiste en hacer perfectamente las cosas ordinarias. La fidelidad en las cosas pequeñas es una virtud heroica». En 1257 fue elegido Guardián General de los Frailes Menores, gestión que duró diecisiete años. Hacia 1265 y por obediencia aceptó ser creado cardenal y llamado a Roma. Fue nombrado por el hoy beato Gregorio X (1272-1276; 10 de enero) para dirigir el Concilio de Lyon, durante el transcurso de éste entregó su alma al Todopoderoso. Su vida se caracterizó por su extrema humildad, profundo estudio de la Palabra y el acendrado amor a Cristo y a su Santísima Madre. Sixto IV (1471-1484) lo canonizó en 1482. Fue aclamado doctor de la Iglesia en 1588 por Sixto V (1585-1590), asignándole el título de «Doctor Seráfico». León XIII (1878-1903) le declaró «Príncipe de la Mística». Nota: doctor de la Iglesia (Doctores Ecclesiae) es un nombramiento que la Iglesia concede a ciertos santos para distinguirlos como ilustres maestros de la fe para los fieles. En la actualidad hay poco más de 30 doctores, entre ellos cuatro mujeres.