SAN PEDRO CLAVER, del arameo, «piedra» «roca» (1580-1654). Presbítero de la Compañía de Jesús. Nació en Verdú, España. Ingresó al seminario Jesuita en Barcelona en 1602. Cuando cursaba estudios en Mallorca tuvo contacto con san Alonso Rodríguez (31 de octubre), quien le inculcó el deseo de ser misionero en América. En 1610 fue enviado a Nueva Granada, actual Colombia. Terminó su academia en Santa Fe de Bogotá, fue ordenado sacerdote hacia 1615 y en dicho país pasó el resto de su vida. Defendió los derechos de los esclavos africanos de raza negra, a quienes protegió y atendió en el aspecto médico y espiritual; en 1622 hizo el singular voto de ser esclavo de los negros, por lo que se le llamó: «el Esclavo de los esclavos». Logró numerosas conversiones. Fue agraciado con los dones de la taumaturgia y la consolación. Realizaba impresionantes ayunos y penitencias, considerándosele santo aún en vida. Murió en Cartagena víctima de un contagio resultado de cuidar a las víctimas de una epidemia. Fue canonizado por León XIII (1878-1903) en 1888. Patrono de Colombia y protector de las misiones entre los negros. En 1986 san Juan Pablo II (1978-2005; 22 de octubre) hizo el siguiente Llamamiento: «Pedro Claver brilla con especial claridad en el firmamento de la caridad cristiana de todos los tiempos. La esclavitud, que fue ocasión para el ejercicio heroico de sus virtudes, ha sido abolida en todo el mundo. Pero, al mismo tiempo, surgen nuevas y más sutiles formas de esclavitud porque ‘el misterio de la iniquidad’ no cesa de actuar en el hombre y en el mundo. Hoy, como en el siglo XVII en que vivió Pedro Claver, la ambición del dinero se enseñorea del corazón de muchas personas y las convierte, mediante el comercio de la droga, en traficantes de la libertad de sus hermanos, a quienes esclavizan con una esclavitud más temible, a veces, que la de los esclavos negros. Los tratantes de esclavos impedían a sus víctimas el ejercicio de la libertad. Los narcotraficantes conducen a las suyas a la destrucción misma de la personalidad. Como hombres libres a quienes Cristo ha llamado a vivir en libertad, debemos luchar decididamente contra esa nueva forma de esclavitud que a tantos subyuga en tantas partes del mundo, especialmente entre la juventud, a la que es necesario prevenir a toda costa, y ayudar a las víctimas de la droga a liberarse de ella». (Fragmento).
Otros santos: María de la Cabeza, esposa de san Isidro Labrador. Beatos: Jacobo Desiderio Laval, presbítero de la Congregación del Espíritu Santo; María Eutimia, religiosa de la Congregación de las Hermanas de la Misericordia.