LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ, del latín tardío, exaltatio, de ex, «fuera de» y altus «alto»; por tanto, «exaltar», «glorificar», y del latín, crux, crucis, instrumento de suplicio. La Iglesia celebra esta fiesta en la cual se conmemora el «Misterio de la cruz». Según la Tradición, en este día el año 320 la madre del emperador Constantino «el Grande» (337), santa Elena (18 de agosto) -quien peregrinó a Tierra Santa con el fin de encontrar y recuperar los sitios del Nacimiento de Jesucristo, de su Pasión y Resurrección-, localizó en el Monte Calvario la cruz en la que fue clavado Cristo. La emperatriz, ordenó edificar las basílicas del Santo Sepulcro, del Monte de la Ascensión y de la Cueva de Belén. A partir del descubrimiento se realizaron solemnes ceremonias donde se elevaba a la cruz para que el pueblo la venerase. En 614 el emperador persa Cosroés II (590-628) asaltó Jerusalén y se llevó el sagrado madero a su reino; éste fue recuperado por el monarca bizantino Heraclio (610-641) e1 3 de mayo de 630, por ello, en algunos lugares -como México- se continúa celebrando ese día la antigua fiesta de «la Cruz de mayo». San Andrés de Creta, en sus Sermón lo resalta: «Por la cruz, cuya fiesta celebramos, fueron expulsadas las tinieblas y devuelta la luz. Celebramos hoy la fiesta de la cruz y, junto con el Crucificado, nos elevamos hacia lo alto, para, dejando abajo la tierra y el pecado, gozar de los bienes celestiales; tal y tan grande es la posesión de la cruz. Quien posee la cruz posee un tesoro. y, al decir un tesoro, quiero significar con esta expresión a aquel que es, de nombre y de hecho, el más excelente de todos los bienes, en el cual, por el cual y para el cual culmina nuestra salvación y se nos restituye a nuestro estado de justicia original…».
Otros santos: Materno de Colonia obispo; Gabriel Taurino Dufresse, presbítero de la Congregación de las Misiones Extranjeras de Paris y mártir.