Santoral 19 de Septiembre

SANTA MARÍA DE CERVELLÓ, del hebreo Miryam, cuyo significado y etimología son, según diversos Padres de la Iglesia, «señora», «soberana» (1230-1290). Religiosa de la Orden de Santa María de la Merced. En noble cuna, nació en la ciudad hispana de Barcelona. En su juventud pretendieron casarla con un caballero de la nobleza, pero ya había decidido consagrarse a Dios. Cuando murió su progenitor se trasladó con su madre a una casa anexa al monasterio de la Merced y vistió el hábito mercedario de las entonces llamadas «beatas», denominación que se daba a las jóvenes que a determinada edad no se habían casado ni ingresado a la vida religiosa y permanecían en su hogar. Se deduce que después del Capítulo General de la orden masculina de la Merced, efectuado en Tarragona (1260), se establecieron normas para la profesión de piadosas damas que así lo solicitaran, por lo que María de Cervelló es reconocida como la primera monja de la rama femenina mercedaria y que en unión de varias compañeras profesaron hacia 1265. Se dedicó a la atención física y espiritual de los prisioneros de los musulmanes; para solventar gastos permanecía en los muelles solicitando limosnas a los viajeros y se mantenía ahí mismo en continua oración por los marinos. Se le atribuye haber escrito Máximas. Tuvo los dones de taumaturgia y profecía. Una leyenda dice que sin abandonar su reclusión salvó innumerables barcos de naufragar; también que numerosos cautivos fueron liberados por sus oraciones. Murió en Barcelona. Inocencio XII (1691-1700) confirmó su culto en 1692. Se ha dicho de ella que es la «Santa marinera que nunca se embarcó»; protectora contra los peligros en el mar, por lo que es llamada «santa María del Socorro».

Otros santos: San José María de Yermo y Parres, presbítero; san Jenaro.