SANTOS COSME Y DAMIÁN: fueron dos hermanos que murieron mártires por su fe en la ciudad de Tiro, en Siria, a finales del siglo IV, durante la persecución de Diocleciano, quien ordenó que fueran quemados vivos, pero como sobrevivieron a este suplicio, fueron decapitados con espada. La tradición oral señala que ellos ejercieron la medicina de manera gratuita y su fama llegó a tal punto que incluso se habla de que realizaron con éxito un trasplante de pierna. Pero además de atender las enfermedades del cuerpo se preocupaban por las del alma de sus pacientes, devolviendo la fe, la esperanza y la alegría a los enfermos. Ellos son considerados como los santos patronos de los cirujanos y médicos, y en el arte sacro son representados con la palma del martirio e instrumental médico.
SANTA TERESA COUDERC, del latín, «la que cosecha» (1805-1885). Virgen fundadora. Nació en Mas de la Sablière, Francia, en el seno de humilde familia campesina. En el bautismo recibió el nombre de María Victoria. Desde niña ayudó en las labores del campo, por su personalidad y modales los labriegos la llamaban «la Pequeña campesina». Al no haber escuela en la región, sólo aprendió conocimientos básicos por medio de una instructora que, en forma eventual, acudía a su poblado. En 1825 conoció al sacerdote Esteban Terme, fundador de las Hermanas de San Francisco Régis, a quienes se unió adoptando el nombre de Hermana Teresa. El Fundador la comisionó para atender peregrinos visitantes de la tumba de san Juan Francisco Regis (17 de febrero), así como la atención espiritual y material de las clases marginadas. Con la finalidad de obtener mejores resultados, escribió normas para dicha labor apostólica, la que nombró Congregación de Nuestra Señora del Cenáculo (en latín: Sorores Dominae Nostrae a Recessu Caenaculi, R.C.) o de Hermanas del Retiro de San Regis. A la muerte del padre Esteban, las religiosas pasaron por dificultades económicas, no obstante, con el empeño de sor Teresa, la fundación se recuperó y ampliaron su labor al transformarse en una organización de casas de retiro para mujeres y su obra se difundió por toda Europa y América. Padeció calumnias e intrigas de sus propias hermanas espirituales, por lo que durante 20 años fue excluida de dirigir su institución. Se refugió en París, donde hizo una fecunda labor dedicada a la catequesis, lo que fue reconocido por la sociedad. Con el tiempo, las religiosas que la habían acusado se arrepintieron y reasumió su cargo. Falleció en el convento de Lyon, Francia. Su pensamiento lo trasmitió con profundas reflexiones, entre las cuales se citan: «Hay muchos que buscan a los demás, únicamente por no estar solos consigo mismos». «Todos los lugares son iguales para mí, porque en todas partes espero encontrar a Dios, que es el único objeto de todos mis deseos». «Si no vas a decir algo bueno, entonces no digas nada en absoluto». En la actualidad su Congregación se encuentra en más de 16 países. Fue canonizada por san Pablo VI (1963-1978; 26 de septiembre) en 1970.
Beato Luis Tezza «el Apóstol de Lima», presbítero de la Orden de Clérigos Regulares Ministros de los Enfermos y fundador.