BEATO ALBERTO MARVELLI, del germánico, «el que brilla por la nobleza de su estirpe» (1918-1946). Laico. Nativo de Ferrara, Italia. Desde joven colaboró en el Oratorio salesiano y en la Acción Católica, donde ganó fama por su entrega en las misiones encomendadas. Sus compañeros le escuchaban afirmar: «Mi programa de vida se resume, en una palabra: Santidad». Ferviente devoto, catequista entusiasta, de voluntad firme y comprometido con la justicia y el trato digno hacia a sus semejantes. Deportista, ciclista y excursionista destacado. Se graduó como ingeniero mecánico en 1941. Fue reclutado al desatarse la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Y dado de baja -según las leyes vigentes por tener tres hermanos en el frente; durante ese tiempo sus plegarias estaban encaminadas a «(que) descienda pronto la paz con justicia para todos los pueblos, que la guerra desaparezca para siempre de la faz de la Tierra». Trabajó en una fábrica de autos de Turín. Regresó a su hogar ante la ocupación alemana a su país, donde auxilió a las víctimas de la conflagración, ayudó al rescate y proporcionó cristiana sepultura a cuerpos de personas enterradas en las ruinas por los bombardeos; asimismo, alentó con su presencia a enfermos y a su comunidad; distribuyó, ayuda y repartió comida entre la población. De manera incansable se le vio recorrer sitios siniestrados. Al regresar la paz a su ciudad, por su destacada labor humanitaria y por aclamación popular formó parte del Comité de liberación, siendo encargado de vigilar la concesión de viviendas. Incursionó en la vida política y formó parte de la Democracia cristiana. El Obispo lo llamó para dirigir la Asociación de Profesionales Católicos, donde dirigió a sus afiliados bajo las premisas: «cultura y caridad». Congruente con su pensamiento, fundó una universidad y un comedor para trabajadores a quienes exhortaba a vivir conforme al Evangelio y de forma práctica y activa su fe. Fue cofundador de la Asociación Católica de Trabajadores Italianos y promovió la creación de una cooperativa. Falleció en el trayecto hacia una reunión de carácter político al ser atropellado por un camión militar. Fue elevado a los altares en 2004 por el Papa san Juan Pablo II.
Otros santos: santa Faustina Kowalska, virgen; san Tranquilino Ubiarco Robles, mártir mexicano.
Beato Alfredo Marveli, laico, Bartolomé Longo, «el Apóstol del Rosario», abogado y Seglar de la Tercera Orden de Santo Domingo.