Santoral 20 de Octubre

SANTA MARÍA BERTILA BOSCARDÍN, del hebreo Miryam, cuyo significado y etimología son, según diversos Padres de la Iglesia, «señora», «soberana», y del germánico, diminutivo de Berta, «brillo», «resplandor» (1888-1922). Fue religiosa de la Congregación de las Hermanas de Santa Dorotea de los Sagrados Corazones. Natural de Gioia di Brendola, Italia. Anna Francesca Boscardin fue hija de campesinos. Su padre, era violento, celoso y alcohólico, lo que ocasionó que Anneta sufriera continuamente golpes e insultos; la precaria situación familiar no le permitió asistir en forma regular a la escuela ya que en muchas ocasiones tenía que trabajar como sirvienta. Deseosa de servir a Dios se afilió a diversos grupos parroquiales. Definió su vocación religiosa y pretendió ingresar a un convento; pero se encontró con la animadversión de un clérigo, quien la tildo de tonta. Convencida de su inclinación a la vida monástica, solicitó su afiliación a la Congregación de Santa Dorotea, donde fue aceptada en 1905 Y adoptó el nombre de Bertila (Bertilla). Debido a su escasa instrucción, fue confinada a servir en la cocina y en la lavandería. Hizo su profesión solemne en 1907; sus Superioras la enviaron al monasterio de Treviso para que aprendiera enfermería, pero la abadesa la limitó a laborar en la cocina. Tiempo después se le trasfirió a la sala de difteria infantil del hospital municipal. En 1917, durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), trabajó arduamente como enfermera en el hospital militar, donde se apreció su espíritu de servicio y valor en los difíciles momentos cuando la población era bombardeada. En la ciudad de Como fue reconocida por las autoridades civiles y religiosas por su heroísmo al evacuar a hermanas y heridos del hospital; sin embargo, continuaba siendo menospreciada por la abadesa, quien la regresó a la lavandería. La Superiora General de la Hermandad la reivindicó y le encomendó servir en la sala de aislamiento de niños en Treviso. Toda su vida estuvo caracterizada por su obediencia, constante oración, discreción y servicio a quienes le rodearon. Al parecer, se le atestiguaron hechos milagrosos. En 1922 fue necesario someterla a una intervención quirúrgica para extirparle un tumor, su débil organismo y los pocos avances de la medicina de esa época motivaron su muerte. Su epitafio dice: «Era un alma elegida y de una bondad heroica, un ángel consolador del sufrimiento humano». Fue canonizada por Su Santidad Juan XXIII en 1961.

Santa Adelina de Mortain, abadesa. Beato Stefan Kurti, presbítero y mártir.