SAN PEDRO YUTAE-CH’OL, del arameo, «piedra», «roca» (1826-1839). Laico mártir. Hijo del también mártir san Agustín Yu Chin-gil (22 de septiembre). Nació en una población no determinada vecina de Seúl, capital de Corea. En casa recibió cristiana educación refrendada por la conducta de su progenitor; sin embargo, su madre permaneció renuente a convertirse al cristianismo. Su padre fue capturado en una redada. El pequeño de tan solo 13 años, de forma valiente, se presentó ante las autoridades paganas y confesó ser católico. En prisión fue golpeado de forma inmisericorde con el fin de que renunciara a su religión; al negarse le propinaron una serie de tormentos y, finalmente, lo estrangularon. Fue canonizado en 1984 por san Juan Pablo II, junto Andrés Kim Taegon, Pablo Chong Hasang y 101 compañeros mártires coreanos, cuya memoria grupal se conmemora el 20 de septiembre.
Otros santos: Úrsula de Colonia y compañeras, vírgenes y mártires; Pedro Yu Tae-ch’Ol, laico mártir; Laura Montoya, virgen fundadora. Beato José Puglisi, presbítero y mártir.