Santoral 6 de Noviembre

BEATA CRISTINA DE STOMMELN, del bajo latín, «perteneciente a la religión de Jesucristo, cristiana» (1242-1312). Virgen y mística beguina. Nació en la provincia de Stommeln, cercana a Colonia, Alemania. Se refiere que en 1247 tuvo una visión de Jesús Niño, con quien se desposó místicamente a los 11 años; por esta época ya leía el Salterio; sin embargo, no podía escribir. Un año después -como era la costumbre sus padres la otorgaron en matrimonio, pero ella no aceptó y prefirió ingresar en el beaterio de las beguinas (casa en la que voluntariamente se unían damas que decidían permanecer solteras, en vida comunitaria, dedicadas a prácticas piadosas, con una reglamentación) en Colonia, Alemania.

Padeció durante años continuos ataques del espíritu del mal y, desesperada, estuvo a punto de suicidarse. En 1257 recibió en sus manos y pies los estigmas de las heridas de Cristo, así como en su cabeza, los signos de la corona de espinas. Por las marcas de aquellas lesiones sus compañeras creían que estaba desequilibrada, la trataron con desprecio y Cristina decidió regresar a su casa. Conoció al fraile dominico Pedro de Dacia, quien fue su guía espiritual hasta la muerte de éste el año de 1288; en ese mismo tiempo Cristina dejó de sufrir los ataques demoníacos y vivió en paz. A partir de entonces usó la burda vestimenta propia de las beguinas. A lo largo de su existencia tuvo fenómenos místicos, como revelaciones y visiones. Falleció en su tierra natal. En 1569 sus restos fueron exhumados y trasladados a Jülich, Alemania, al realizar la exhumación se observaron las marcas de la corona de espinas en su cráneo. Su culto fue aprobado por san Pío X (1903-1914; 21 de agosto) en 1908. También conocida como Cristiana de Stommeln, Cristina, Christina, Kristina de Bruzo o Bruso.

Otros santos: Leonardo de Noblat, ermitaño. Beatos: Cristina de Stommeln, religiosa beguina; Tomás de San Agustín Kintsuba, presbítero de la Orden de San Agustín y mártir; Manuel de la Sagrada Familia, religioso reformador de la Orden de San Jerónimo y mártir.


SANTOS Y BEATOS MÁRTIRES DEL SIGLO XX EN ESPAÑA:

En el aniversario de la beatificación del 6 de noviembre de 2007 del grupo de 498 mártires, se conmemoran litúrgicamente en esta fecha a todos los mártires, santos y beatos, que dieron en España, en los años 30 del siglo XX, su testimonio de fe.

En este mes de noviembre la celebración de Todos los Santos comenzó con el recuerdo a los mártires anónimos de la Primitiva Iglesia de Roma. Y es que, desde la antigüedad, las comunidades cristianas sentían gran devoción por los hombres y mujeres que dieron la vida por el Evangelio. Simplemente por el hecho de ser cristianos.

Conocida es la importancia de los Mártires en el camino de la fe y en la historia de las comunidades cristianas. Las investigaciones confirman cada vez más claramente que, como ya señaló Juan Pablo II, el mayor número de mártires de toda la historia de la Iglesia se ha dado en el siglo XX, superando el de los primeros siglos en una tendencia que se mantiene en nuestros días.

La Iglesia en España conmemora en una sola celebración a todos los Santos y Beatos Mártires que murieron durante la persecución religiosa entre los años 1931 y 1939. La lista innumerable de mártires -obispos, sacerdotes, consagrados y laicos- que dieron a Cristo el testimonio supremo del amor está encabezada por los Santos Pedro Poveda Castroverde, presbítero diocesano y fundador de la Institución Teresiana, e Inocencio de la Inmaculada, religioso pasionista.

Si San Pedro Poveda se celebra el 28 de julio, aquí viene a relucir porque la Liturgia al hablar de mártires prefiere poner algún nombre conocido que encabece la lista de ese momento. Poveda es un sacerdote que trabaja en Guadix con los necesitados en las cuevas hasta que marcha a Covadonga donde será rector de la Basílica al pie de los Picos de Europa. Cuando se encuentra en aquellos lugares concibe un nuevo carisma que son mujeres dedicadas a la enseñanza que se dediquen de forma especial a enseñar a tantos niños que no tenían otra posibilidad de aprender. Son las teresianas.

Inocencio de la Inmaculada, por su parte, es lucense de origen y de familia muy humilde. Nacido en 1887 se dedica al pastoreo para ayudar en casa. Pero igual que los apóstoles, él sería llamado por Cristo, en su caso, para ser pastor de almas desde el carisma pasionista. Todos ellos derramaron su sangre por la Fe en la persecución religiosa de los años 30, en España el siglo XX.

En la década de los treinta del siglo XX se llevó a cabo una de las persecuciones religiosas más sanguinarias de la historia de España. Hoy se honra a aquellos que perecieron por su Fe.

El nombre de la fiesta causó mucha polémica en su momento, decidiéndose asentarse en la conmemoración de los “Mártires del siglo XX”, con carácter de fiesta obligatoria, para así agrupar a los mártires de la II República Española y la Guerra Civil en su conjunto. El número de mártires asciende a cantidades incalculables, aunque han sido beatificados y canonizados tan solo aquellos de quienes se guardaron testimonios verosímiles que aseguraran que era su Fe la causa de su asesinato. Muchos tienen fecha propia en el calendario litúrgico de sus diócesis y congregaciones. Por supuesto, el número de mártires anónimos aumenta en mucho al de los conocidos, y a todos ellos se pretende recordar este día.

Fuente: aquí.