BEATA MARÍA MAGDALENA DE LA ENCARNACIÓN SORDINI, del hebreo Miryam, cuyo significado y etimología son «señora», «soberana», y originaria de Magdala, respectivamente (1770-1824). Virgen fundadora. Catalina María Antonia Francisca Sordini fue su nombre en el mundo, nació en Porto Santo Stefano, Italia. En 1787 recibió una propuesta matrimonial que incluía valiosas joyas. Ella se adornó con las gemas y al mirarse al espejo vio el divino rostro de Jesús crucificado, quien le decía: «Catalina, ¿me abandonas por un amor humano?». Después de este hecho la joven definió su vocación e ingresó en el monasterio de Terciarias Franciscanas en Ischia de Castro. Al vestir el hábito, eligió el nombre de sor María Magdalena de la Encarnación. En 1789, tuvo una visión de Jesucristo en un trono de gracia en el Santísimo Sacramento, adorado por vírgenes, y escuchó una voz que le decía: «Te he elegido para instituir la obra de las Adoratrices Perpetuas, quienes día y noche me ofrecerán su humilde adoración para reparar las ofensas y las ingratitudes de la humanidad e impetrar (solicitar) gracias y ayudas de mi divina misericordia». En abril de 1802 fue elegida abadesa de la Congregación de las Hermanas de la Adoración Perpetua (Adoratrices Perpetuae Sanctissimi Sacramenti, A.P.S.S.), popularmente llamadas Monjas Sacramentinas, cargo que ocupó hasta 1807. Con la bendición de Pío VII (1800-1823), fundó en la Ciudad Eterna el primer monasterio. Se distinguió por su íntima unión con Dios, inconmensurable fe e intensa oración. Vivió la etapa de la invasión francesa, posterior a la revolución; sin embargo, su fe hizo posible el establecimiento de instalaciones benéficas. Al ser suprimido su Instituto se exilió en la ciudad italiana de Florencia, hasta que, al desaparecer los conflictos sociopolíticos, regresó a Roma en 1814. Tres años después las religiosas vistieron el nuevo hábito confeccionado con sayal blanco (candor virginal) y escapulario rojo (amor a Jesús crucificado y eucarístico). Su Fundación fue aprobada por la Santa Sede en 1818, bajo el patrocinio de Nuestra Señora de los Dolores. Durante su vida gozó de dones místicos. Su deceso ocurrió en Roma. Fue beatificada por Su Santidad Benedicto XVI el 3 de mayo de 2008.
Otros Santos: Saturnino de Tolosa, obispo y mártir. Beatos: Bernardo Francisco de Hoyos, presbítero de la compañía de Jesús.