FERIA DE PASCUA o SAN PÍO V, Papa
Blanco. MR pp. 704 y 894 [723 y 933] / Lecc. I p. 908
Santoral Reflexión del Evangelio Misal Kids — Guía ilustradaANTÍFONA DE ENTRADA (Cfr. Sir 50, 1; 44, 16. 22)
Éste es el sacerdote eterno que agradó a Dios en sus días: y por eso el Señor le prometió engrandecerlo en medio de su pueblo con un juramento solemne. Aleluya.
RITO INICIAL (da clic aquí)
C. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
T. Amén.
SALUDO
C. El Señor esté con ustedes.
T. Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
C. Hermanos: Para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.
T. Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.
C. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
T. Amén.
KYRIE
C. Señor, ten piedad.
T. Señor, ten piedad.
C. Cristo, ten piedad.
T. Cristo, ten piedad.
C. Señor, ten piedad.
T. Señor, ten piedad.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que en tu providencia elegiste al Papa san Pío V para defender en tu Iglesia la fe y para darte culto más dignamente, concédenos, por su intercesión, que podamos participar en tus santos misterios con una fe viva y una caridad operante. Por nuestro Señor Jesucristo…
PRIMERA LECTURA
[Del linaje de David Dios hizo nacer un salvador.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 13, 13-25
En aquellos días, Pablo y sus compañeros se hicieron a la mar en Pafos; llegaron a Perge de Panfilia, y allí Juan Marcos los dejó y volvió a Jerusalén. Desde Perge siguieron hasta Antioquía de Pisidia, y el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Acabada la lectura de la ley y los profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron decir: «Hermanos, si tienen alguna exhortación que hacer al pueblo, hablen”.
Entonces se levantó Pablo, y haciendo señal de silencio con la mano, les dijo: “Israelitas y cuantos temen a Dios, escúchenme: El Dios del pueblo de Israel eligió a nuestros padres, engrandeció al pueblo cuando éste vivía como forastero en Egipto, lo sacó de allí con todo su poder, lo alimentó en el desierto durante cuarenta años, aniquiló siete tribus del país de Canaán y dio el territorio de ellas en posesión a Israel por cuatrocientos cincuenta años. Posteriormente les dio jueces, hasta el tiempo del profeta Samuel.
Pidieron luego un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, que reinó cuarenta años. Después destituyó a Saúl y les dio por rey a David, de quien hizo esta alabanza: ‘He hallado a David, hijo de Jesé, hombre según mi corazón, quien realizará todos mis designios’.
Del linaje de David, conforme a la promesa, Dios hizo nacer para Israel un salvador, Jesús. Juan preparó su venida, predicando a todo el pueblo de Israel un bautismo de penitencia, y hacia el final de su vida, Juan decía: ‘Yo no soy el que ustedes piensan. Después de mí viene uno a quien no merezco desatarle las sandalias’ ”.
Palabra de Dios. Te alabamos Señor.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 88
R. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor. Aleluya.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor y daré a conocer que su fidelidad es eterna, pues el Señor ha dicho: “Mi amor es para siempre y mi lealtad, más firme que los cielos.
R. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor. Aleluya.
He encontrado a David, mi servidor, y con mi aceite santo lo he ungido. Lo sostendrá mi mano y le dará mi brazo fortaleza.
R. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor. Aleluya.
Contará con mi amor y mi lealtad y su poder aumentará en mi nombre. Él me podrá decir: ‘Tú eres mi padre, el Dios que me protege y que me salva’ ”.
R. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor. Aleluya.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Cfr. Ap 1, 5)
R. Aleluya, aleluya.
Señor Jesús, testigo fiel, primogénito de entre los muertos, tu amor por nosotros es tan grande, que has lavado nuestras culpas con tu sangre.
R. Aleluya.
EVANGELIO
[El que recibe al que yo envío, me recibe a mí.]
Del santo Evangelio según san Juan 13, 16-20
R. Gloria a ti, Señor.
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