Fiesta, SANTOS CRISTÓBAL MAGALLANES y COMPAÑEROS MÁRTIRES
PRIMERA LECTURA
[El Cordero será su pastor y los conducirá a las fuentes del agua de la vida.]
Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan 7, 9-17
Yo, Juan, vi una muchedumbre tan grande, que nadie podía contarla. Eran individuos de todas las naciones y razas, de todos los pueblos y lenguas. Todos estaban de pie, delante del trono y del Cordero; iban vestidos con una túnica blanca y llevaban palmas en las manos.
Uno de los ancianos que estaban junto al trono, me dijo: “Estos son los que han pasado por la gran persecución y han lavado y blanqueado su túnica con la sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de Dios y le sirven día y noche en su templo, y el que está sentado en el trono los protegerá continuamente.
Ya no sufrirán hambre ni sed, no los quemará el sol ni los agobiará el calor. Porque el Cordero, que está en el trono, será su pastor y los conducirá a las fuentes del agua de la vida y Dios enjugará de sus ojos toda lágrima”.
Palabra de Dios. Te alabamos Señor.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 33
R. Nuestra alma se salvó como un ave de la trampa del cazador.
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte cuando los hombres nos asaltaron, nos habría devorado vivos el fuego de su cólera.
R. Nuestra alma se salvó como un ave de la trampa del cazador.
Las aguas nos hubieran sepultado, un torrente nos hubiera llegado al cuello, un torrente de aguas encrespadas. Bendito sea el Señor, porque no permitió que nos despedazaran con sus dientes.
R. Nuestra alma se salvó como un ave de la trampa del cazador.
Nuestra vida se escapó como un pájaro de la trampa de los cazadores. La trampa se rompió y nosotros escapamos. Nuestra ayuda nos viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
R. Nuestra alma se salvó como un ave de la trampa del cazador.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R. Aleluya, aleluya.
Señor, Dios eterno, alegres te cantamos a ti nuestra alabanza. A ti, Señor, el ejército glorioso de los mártires te aclama.
R. Aleluya.
EVANGELIO
[El que me sirve será honrado por mi Padre]
Del santo Evangelio según San Juan 12, 24-26
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo les aseguro que si el grano de trigo sembrado en la tierra, no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se asegura para la vida eterna.
El que quiera servirme que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre”.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.