Confusión real entre creencias y fe.

Las creencias nacen generalmente por nuestra ignorancia. Mientras más avanza la civilización y sus conocimientos de una manera automática vamos poco a poco descartando creencias y las sustituimos por conocimientos científicos. Consta que en la edad media (*1) que se preguntaban seriamente los estudiosos de entonces de donde vendrían las ranas si de la tierra lodosa, de la lluvia o de los 2 lados. No nos deberíamos de burlar tanto de ellos, solo unos cuantos años anteriores a 1,900, Luis Pasteur demostro que no existía la generación espontánea (*2). Desde Homero (*3) parece haber nacido la creencia que la vida nace espontáneamente del mar en su recurrente choque contra la tierra Pasteur demostró que la vida proviene de la vida, que no existe la generación espontánea. Fue una creencia más que desapareció ante la ciencia. Es muy importante para todo Cristiano Católico que se esfuerce por avanzar ilimitadamente en todo lo que son las ciencias a su alcance pues en esa medida reducirá sus creencias nacidas de la ignorancia; pero con la misma intensidad conozca que es la fe y aumente tanto el conocimiento de esta como principalmente el vivirla porque de esa manera encontrará primero que no existe contradicción entre una y otra, simplemente la fe supera con mucho la capacidad y la inteligencia de cualquier ser creado. De ahí la paradoja que maduros y sabios para poder creer sin dejar de serlo en esta materia que supera su capacidad de comprensión tiene que hacerse como niños o no creerán. La fe supone la aceptación de un testimonio que afirma un testigo (*4) sobre algo de lo que él tiene experiencia y aquellos a los que lo comunica no la tienen. En el siglo XIII sufrió bastantes dolores de cabeza y un largo confinamiento en prisión las narraciones «Increíbles» que Marco Polo (*5) hacia a sus jueces inquisidores porque de lo que decía haber presenciado como podía ser la existencia del papel, de la pólvora o de lo que después fue conocido como espagueti, como no tenia evidencias simplemente no creían a su testimonio. Afortunadamente pocos meses después llegaron sus familiares con las pruebas en la mano que hicieron de Marco Polo el gran comunicador del avance Chino ante la retrasada Europa de entonces. Dijo Cristo (*6) a Dios nadie lo ha visto nunca, El unigénito del padre es quien vienes hablarles de él. Cristo es el testigo fiel (*7), pero no podía mostrarnos a nuestros ojos carnales al Espíritu del Padre como evidencia de su testimonio. Nos dio otras muchas muestras de que lo que decía era la verdad. La más notable fue la predicción de su muerte en cruz y resurrección, dicho varias veces, lo que cumplió y muchos más de 500 dieron testimonio de ello. El Cristianismo Católico tiene su nacimiento en la fe del resucitado.