Misal Domingo 20 de Julio del 2025

Domingo 20 de julio de 2025

XVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

V Jornada Mundial de los abuelos y de los mayores.

En el evangelio de hoy San Lucas nos habla de Jesús que, mientras está de camino hacia Jerusalén, entra en un pueblo y es amablemente acogido en casa de las hermanas Marta y María. Ambas ofrecen acogida al Señor, pero lo hacen de modo diverso… En su obrar hacendoso y de trabajo, Marta corre el riesgo de olvidar –y este es el problema– lo más importante, es decir, la presencia del huésped. Y al huésped no se le sirve, nutre y atiende de cualquier manera. Es necesario, sobre todo, que se le escuche, de modo que pueda sentirse verdaderamente en familia… Ciertamente, la respuesta que Jesús da a Marta, cuando le dice que «una sola cosa es necesaria», encuentra su pleno significado en referencia a la escucha de la palabra de Jesús mismo, esa palabra que ilumina y sostiene todo lo que somos y hacemos. «Escuchar»: esta es la palabra clave. En la casa de Marta y María, Jesús –antes que ser Señor y Maestro– es peregrino y huésped. Para acogerlo no son necesarias muchas cosas, sino que basta con demostrarle una actitud fraterna, cordial y amistosa, de modo que Él se dé cuenta de que «está en familia»… Así entendida, la hospitalidad aparece como una virtud verdaderamente humana y cristiana, una virtud que en el mundo de hoy corre el riesgo de ser descuidada. En efecto, pueden abundar y hasta multiplicarse los hospicios y los asilos, pero no siempre en estos ambientes se practica una hospitalidad real… En nuestro tiempo se da vida muy frecuentemente a muchas instituciones que atienden distintas formas de enfermedad, de soledad, de marginación, pero en ellas se disminuye no pocas veces también la probabilidad de escuchar la dolorosa historia de quien es extranjero, refugiado, inmigrante o anciano. Incluso en nuestra propia casa, entre los propios familiares, puede suceder que se ofrezcan fácilmente servicios y ayudas de varios tipos, más que de escucha y de acogida. Hoy estamos absorbidos por el frenesí, por tantos problemas –algunos de los cuales no resultan tan importantes– que carecemos de la capacidad de escuchar. Sí, «escuchar». Es necesario que aprendamos a escuchar y a dedicarnos más tiempo entre nosotros, padres, hijos, hermanos, y sin olvidar jamás a los abuelos. En la capacidad de escucha está la raíz de la paz… La Virgen María, Madre de la escucha y del servicio atento, nos enseñe a ser acogedores y hospitalarios con nuestros prójimos. [Sintetizado de: Papa Francisco, Ángelus, 17-VII-2016].

MONICIONES:

ENTRADA: La liturgia de este día nos recuerda que nuestra amistad con Cristo ha de llevarnos lo mismo a la contemplación de sus misteriosos designios que al servicio desinteresado a nuestros prójimos… No le cerremos la puerta a este huésped divino que nos ofrece la mejor de las posibilidades de gozar de su cercana presencia. ¡Que la Palabra de Dios nos renueve más y más en nuestro diario caminar hacia la patria eterna!

 1ª. LECTURA: [Gn 18, 1-10a] La primera lectura nos narra la visita de Dios a Abraham, en la apariencia, simbólicamente misteriosa, de tres personajes… Su hospitalidad es premiada con la promesa cierta de un hijo que, hasta entonces, parecía del todo imposible.

2ª. LECTURA: [Col 1, 24-28] San Pablo nos habla del «misterio» que, por siglos, Dios nos había tenido escondido… Ese misterio es Cristo mismo, revelado a quienes estén dispuestos a prolongar en el tiempo los frutos de su pasión redentora.

EVANGELIO: [Lc 10, 38-42] El relato evangélico, muy propio de San Lucas, nos retrata dos maneras de recibir y de estar con Jesús… En las actitudes de María y de Martha vemos –al mismo tiempo– un gran contraste y una gran complementariedad.

OFRENDAS: Dar al Señor lo mejor de nosotros mismos ha de fortalecer nuestra esperanza y ha de hacernos crecer en el amor… ¡Que la devota y comprometida vivencia de los santos misterios nos impulse a aspirar a ser «contemplativos en la acción»!

COMUNIÓN: Como Marta y María, abrámosles de buen grado a Jesús nuestros corazones… Es, sobre todo, en la sagrada Comunión donde Él quiere darnos esa «mejor parte» que nadie ni nada nos podrá arrebatar.

DESPEDIDA: Quien recibe a Dios como huésped y lo deja entrar en su corazón, recibirá de Él dones abundantes… ¡Que sepamos reconocer la presencia del Señor en las más variadas circunstancias de nuestra vida

20 domingo

 Verde XVI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 [Se suprime la Memoria de SAN APOLINAR, Obispo y Mártir] MR p. 428 [426] / Lecc. II p. 242. LH Semana IV del Salterio.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 53, 6. 8

El Señor es mi auxilio y el único apoyo en mi vida. Te ofreceré

de corazón un sacrificio y daré gracias a tu nombre, Señor, porque eres bueno.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Sé propicio, Señor, con tus siervos y multiplica, bondadoso,

sobre ellos los dones de tu gracia, para que, fervorosos en la

fe, la esperanza y la caridad, perseveren siempre fieles en el

cumplimiento de tus mandatos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA [Señor, no pases junto a mí sin detenerte.] Del libro del Génesis 18, 1-10ª

 Un día, el Señor se le apareció a Abraham en el encinar de Mambré. Abraham estaba sentado en la entrada de su tienda, a la hora del calor más fuerte. Levantando la vista, vio de pronto a tres hombres que estaban de pie ante él. Al verlos, se dirigió a ellos rápidamente desde la puerta de la tienda, y postrado en tierra, dijo: “Señor mío, si he hallado gracia a tus ojos, te ruego que no pases junto a mí sin detenerte. Haré que traigan un poco de agua para que se laven los pies y descansen a la sombra de estos árboles; traeré pan para que recobren las fuerzas y después continuarán su camino, pues sin duda para eso han pasado junto a su siervo”. Ellos le contestaron: “Está bien. Haz lo que dices”. Abraham entró rápidamente en la tienda donde estaba Sara y le dijo: “Date prisa, toma tres medidas de harina, amásalas y cuece unos panes”. Luego Abraham fue corriendo al establo, escogió un ternero y se lo dio a un criado para que lo matara y lo preparara. Cuando el ternero estuvo asado, tomó requesón y leche y lo sirvió todo a los forasteros. Él permaneció de pie junto a ellos, bajo el árbol, mientras comían. Ellos le preguntaron: “¿Dónde está Sara, tu mujer?” Él respondió: “Allá, en la tienda”. Uno de ellos le dijo: “Dentro de un año volveré sin falta a visitarte por estas fechas; para entonces, Sara, tu mujer, habrá tenido un hijo”. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 14

R. ¿Quién será grato a tus ojos, Señor? El hombre que procede honradamente y obra con justicia; el que es sincero en sus palabras y con su lengua a nadie desprestigia. R. Quien no hace mal al prójimo ni difama al vecino; quien no ve con aprecio a los malvados, pero honra a quienes temen al Altísimo. R. Quien presta sin usura y quien no acepta soborno en perjuicio de inocentes. Quienes vivan así serán gratos a Dios eternamente. R.

SEGUNDA LECTURA [Un designio secreto que Dios ha mantenido oculto y que ahora ha revelado a su pueblo santo.]

De la carta del apóstol san Pablo a los colosenses 1, 24-28 Hermanos: Ahora me alegro de sufrir por ustedes, porque así completo lo que falta a la pasión de Cristo en mí, por el bien de su cuerpo, que es la Iglesia. Por disposición de Dios, yo he sido constituido ministro de esta Iglesia para predicarles por entero su mensaje, o sea el designio secreto que Dios ha mantenido oculto desde siglos y generaciones y que ahora ha revelado a su pueblo santo. Dios ha querido dar a conocer a los suyos la gloria y riqueza que este designio encierra para los paganos, es decir, que Cristo vive en ustedes y es la esperanza de la gloria. Ese mismo Cristo es el que nosotros predicamos cuando corregimos a los hombres y los instruimos con todos los recursos de la sabiduría, a fin de que todos sean cristianos perfectos. Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Lc 8, 15

R. Aleluya, aleluya.

Dichosos los que cumplen la palabra del Señor con un corazón bueno y sincero, y perseveran hasta dar fruto. R. Aleluya.

EVANGELIO [Marta lo recibió en su casa. – María escogió la mejor parte.]

Del santo Evangelio según san Lucas 10, 38-42

En aquel tiempo, entró Jesús en un poblado, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: “Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude”. El Señor le respondió: “Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará”. Palabra del Señor.

Se dice Credo

ORACIÓN DE LOS FIELES:

 Pidamos al Dios de misericordia que venga en auxilio de nuestra pequeñez, para que podamos invocar su nombre con los sentimientos que Él desea: A cada invocación responderemos: R/. Escúchanos, Señor.

1. Por la paz y concordia de las Iglesias, por la unión de todos los cristianos y por la salvación de nuestras almas, roguemos al Señor.

2. Por los responsables de las naciones, para que bajo su gobierno tengamos una vida feliz y pacífica, roguemos al Señor.

 3. Por los que están lejos de casa, por los enfermos y los encarcelados y por todos los que sufren, roguemos al Señor.

4. Por nuestra comunidad reunida en la fe, por los que hacen el bien a nuestra parroquia y por los que ayudan a los pobres, roguemos al Señor. Dios de bondad, Padre santo, escucha nuestras oraciones y danos un corazón humilde y sencillo que escuche la palabra de tu Hijo y lo acoja en la persona de nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios nuestro, que con la perfección de un único sacrificio pusiste fin a la diversidad de sacrificios de la antigua ley, recibe las ofrendas de tus fieles, y santifícalas como bendijiste la ofrenda de Abel, para que aquello que cada uno te ofrece en honor de tu gloria, sea de provecho para la salvación de todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 110, 4-5

Ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente; él da alimento a sus fieles.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, muéstrate benigno con tu pueblo, y ya que te dignaste alimentarlo con los misterios celestiales, hazlo pasar de su antigua condición de pecado a una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.