Domingo 27 de julio de 2025
XVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
Pedir lo realmente «importante»…
El evangelio de este domingo inicia con la escena de Jesús rezando solo, apartado. Cuando fi nalmente termina, los discípulos le piden: «Señor, enséñanos a orar». Y Él responde: «Cuando oren, digan: “Padre…”». Esta palabra es el «secreto» de la oración de Jesús, es la llave que Él mismo nos da para que podamos entrar también en esa relación de diálogo confi dencial con el Padre que le ha acompañado y sostenido toda su vida… Al apelativo «Padre» Jesús asocia dos peticiones: «sea santifi cado tu nombre» y «venga a nosotros tu reino». La oración de Jesús –y, por lo tanto, la oración cristiana– es antes que nada un dejar sitio a Dios, permitiendo que manifi este su santidad en nosotros y dejando avanzar su Reino, a partir de la posibilidad de ejercer su señorío de amor en nuestra vida… Otras tres súplicas completan esta oración que Jesús nos enseña en el «Padre Nuestro». Son tres peticiones que expresan nuestras necesidades fundamentales: el pan, el perdón y la ayuda ante las tentaciones. La enseñanza fundamental de Jesús sobre la oración prosigue luego con dos parábolas, en las cuales toma como modelo la actitud de un amigo respecto a otro amigo y la de un padre hacia su hijo… Ambas nos quieren enseñar a tener plena confi anza en Dios. Él conoce, por cierto, mejor que nosotros mismos nuestras necesidades, pero quiere que se las presentemos con audacia y con insistencia, porque este es nuestro modo de participar en su obra de salvación… Insistir e insistir ante Dios no sirve para convencerlo de algo, sino para reforzar nuestra fe y nuestra paciencia, es decir, nuestra capacidad de luchar, junto a Dios, por cosas realmente importantes y necesarias. Entre estas hay una especialmente importante –pero que casi nunca pedimos– y es precisamente el Espíritu Santo. «¡Dame el Espíritu Santo!». Y Jesús lo dice: «Pues, si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?». ¡El Espíritu Santo! Pero, ¿para qué sirve el Espíritu Santo? Sirve para vivir bien, para vivir con sabiduría y amor, cumpliendo la voluntad de Dios… La Virgen nos lo demuestra con su existencia, totalmente animada por el Espíritu de Dios. ¡Que Ella nos ayude a rezar al Padre unidos a Jesús, para no vivir de forma mundana, sino según el Evangelio, guiados por el Espíritu Santo! [Sintetizado de: Papa Francisco, Ángelus, 24-VII-2016].
MONICIONES:
ENTRADA: Estamos reunidos en la presencia de nuestro Padre Dios para alabarlo, para bendecirlo y para darle gracias. Él está con nosotros, siempre dispuesto a atender nuestras súplicas… Con la Iglesia entera y, con los discípulos de todos los tiempos, venimos a decirle: «Señor, enséñanos a orar». ¡Pidamos, busquemos y llamemos, seguros de que el Señor nos dará –junto con su Santo Espíritu– lo que más nos conviene!
1ª. LECTURA: [Gn 18, 20-32] Dios ha decidido destruir dos grandes ciudades, en donde el pecado ha rebasado ya todos los límites… La insistente mediación de Abraham hace de este coloquio con Dios un pasaje verdaderamente impresionante.
2ª. LECTURA: [Col 2, 12-14] San Pablo nos recuerda que, por medio del bautismo, hemos muerto y resucitado con Cristo… Se trata de una experiencia que nos da la posibilidad de entrar en una nueva forma de intimidad con nuestro Dios y Padre.
EVANGELIO: [Lc 11, 1-13] En el Evangelio de san Lucas se nos da toda una catequesis sobre la oración sincera y perseverante… Por medio de una parábola y, sobre todo, por su ejemplo y el regalo del «Padre Nuestro», Jesús nos invita a confiar en Dios.
OFRENDAS: Elevemos ahora nuestras súplicas al Padre del cielo y presentémosle nuestros humildes dones… ¡Que junto con ellos vaya nuestro compromiso de interceder por aquellos que se han olvidado de Él y de sus santos preceptos!
COMUNIÓN: Que la santa Comunión que vamos a recibir haga crecer en nosotros la vida nueva en Cristo… ¡Que, como bautizados, logremos llevar a la práctica una fe firme y coherente!
DESPEDIDA: Al retirarnos a nuestros hogares, abandonémonos totalmente en las manos de nuestro «Padre que está en los cielos»… ¡Que Él nos llene de los dones de su Espíritu para seguir luchando por la transformación de nuestro mundo!
27 domingo
Verde
XVII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO MR p. 429 [427] / Lecc. II p. 245. LH Semana I del Salterio.
ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 67, 6-7. 36
Dios habita en su santuario; él nos hace habitar juntos en su casa; es la fuerza y el poder de su pueblo.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, protector de los que en ti confían, sin ti, nada es fuerte, ni santo; multiplica sobre nosotros tu misericordia para que, bajo tu dirección, de tal modo nos sirvamos ahora de los bienes pasajeros, que nuestro corazón esté puesto en los bienes eternos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[No se enfade mi Señor, si sigo hablando.] Del libro del Génesis 18, 20-32
En aquellos días, el Señor dijo a Abraham: “El clamor contra Sodoma y Gomorra es grande y su pecado es demasiado grave. Bajaré, pues, a ver si sus hechos corresponden a ese clamor; y si no, lo sabré”. Los hombres que estaban con Abraham se despidieron de él y se encaminaron hacia Sodoma. Abraham se quedó ante el Señor y le preguntó: “¿Será posible que tú destruyas al inocente junto con el culpable? Supongamos que hay cincuenta justos en la ciudad, ¿acabarás con todos ellos y no perdonarás al lugar en atención a esos cincuenta justos? Lejos de ti tal cosa: matar al inocente junto con el culpable, de manera que la suerte del justo sea como la del malvado; eso no puede ser. El juez de todo el mundo ¿no hará justicia?” El Señor le contestó: “Si encuentro en Sodoma cincuenta justos, perdonaré a toda la ciudad en atención a ellos”. Abraham insistió: “Me he atrevido a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza. Supongamos que faltan cinco para los cincuenta justos, ¿por esos cinco que faltan, destruirás toda la ciudad?” Y le respondió el Señor: “No la destruiré, si encuentro allí cuarenta y cinco justos”. Abraham volvió a insistir: “Quizá no se encuentren allí más que cuarenta”. El Señor le respondió: “En atención a los cuarenta, no lo haré”. Abraham siguió insistiendo: “Que no se enoje mi Señor, si sigo hablando, ¿y si hubiera treinta?” El Señor le dijo: “No lo haré, si hay treinta”. Abraham insistió otra vez: “Ya que me he atrevido a hablar a mi Señor, ¿y si se encuentran sólo veinte?” El Señor le respondió: “En atención a los veinte, no la destruiré”. Abraham continuó: “No se enoje mi Señor, hablaré sólo una vez más, ¿y si se encuentran sólo diez?” Contestó el Señor: “Por esos diez, no destruiré la ciudad”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 137
R. Te damos gracias de todo corazón.
De todo corazón te damos gracias, Señor, porque escuchaste nuestros ruegos. Te cantaremos delante de tus ángeles, te adoraremos en tu templo, R. Señor, te damos gracias por tu lealtad y por tu amor: siempre que te invocamos, nos oíste y nos llenaste de valor. R. Se complace el Señor en los humildes y rechaza al engreído. En las penas, Señor, me infundes ánimo, me salvas del furor del enemigo, R. Tu mano, Señor, nos pondrá a salvo y así concluirás en nosotros tu obra. Señor, tu amor perdura eternamente; obra tuya soy, no me abandones, R.
SEGUNDA LECTURA
[Les dio a ustedes una vida nueva con Cristo, perdonándoles todos sus pecados.]
De la carta del apóstol san Pablo a los colosenses 2, 12-14
Hermanos: Por el bautismo fueron ustedes sepultados con Cristo y también resucitaron con él, mediante la fe en el poder de Dios, que lo resucitó de entre los muertos. Ustedes estaban muertos por sus pecados y no pertenecían al pueblo de la alianza. Pero él les dio una vida nueva con Cristo, perdonándoles todos los pecados. Él anuló el documento que nos era contrario, cuyas cláusulas nos condenaban, y lo eliminó clavándolo en la cruz de Cristo. Palabra de Dios
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Rom 8, 15
R. Aleluya, aleluya.
Hemos recibido un espíritu de hijos, que nos hace exclamar: ¡Padre! R. Aleluya.
EVANGELIO
[Pidan y se les dará.]
Del santo Evangelio según san Lucas 11, 1-13
Un día, Jesús estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos”. Entonces Jesús les dijo: “Cuando oren, digan: ‘Padre, santificado sea tu nombre, venga tu Reino, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona nuestras ofensas, puesto que también nosotros perdonamos a todo aquel que nos ofende, y no nos dejes caer en tentación’ “. También les dijo: “Supongan que alguno de ustedes tiene un amigo que viene a medianoche a decirle: ‘Préstame, por favor, tres panes, pues un amigo mío ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle’. Pero él le responde desde dentro: ‘No me molestes. No puedo levantarme a dártelos, porque la puerta ya está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados’. Si el otro sigue tocando, yo les aseguro que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo, por su molesta insistencia, sí se levantará y le dará cuanto necesite. Así también les digo a ustedes: Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen y se les abrirá. Porque quien pide, recibe; quien busca, encuentra, y al que toca, se le abre. ¿Habrá entre ustedes algún padre que, cuando su hijo le pida pan, le dé una piedra? ¿O cuando le pida pescado le dé una víbora? ¿O cuando le pida huevo, le dé un alacrán? Pues, si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan?” Palabra del Señor.
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LOS FIELES: Pidamos el auxilio del Espíritu Santo, a fin de que inspire nuestras oraciones e interceda por las necesidades de todo el mundo:
1. Por los que empiezan a conocer a Cristo y por los que desean la gracia del bautismo para ellos o para sus hijos, roguemos al Señor.
2. Por nuestra comunidad parroquial y para todos los que habitan en ella, a fin de que gocen de paz y prosperidad abundantes, roguemos al Señor.
3. Por los que persiguen a la Iglesia o se han alejado de la práctica de su fe y por los pecadores que viven intranquilos por no abrirse a la luz del Espíritu y a la gracia de la conversión, roguemos al Señor.
4. Por todos los que estamos aquí reunidos y por aquellos por los que queremos rezar, para que el Señor nos guarde a todos en la fe y nos reúna en el Reino de su Hijo, roguemos al Señor. Escucha, Padre santo, la voz de tu Iglesia y danos tu Santo Espíritu, para que –invocándote con aquella confianza y perseverancia que tu Hijo Jesucristo nos enseñó– crezcamos más y más en la experiencia de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE LA COMUNION Sal 102, 2
Bendice, alma mía, al Señor, y no te olvides de sus beneficios.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Habiendo recibido, Señor, el sacramento celestial, memorial perpetuo de la pasión de tu Hijo, concédenos que este don, que él mismo nos dio con tan inefable amor, nos aproveche para nuestra salvación eterna. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
ACTIVIDAD DIOCESANA
Visita al Santuario de los Mártires: Decanato de Jesucristo Obrero.