10 jueves
Verde / Blanco
Feria o
Misa por los sacerdotes
MR p. 1050 [1094] / Lecc. II p. 544
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Lc 4, 18
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para
llevar a los pobres la buena nueva, para sanar a los contritos de
corazón y perdonar a los que se arrepienten.
ORACIÓN COLECTA
Señor y Dios nuestro, que para gobernar a tu pueblo te sirves
del ministerio de los sacerdotes, concédeles perseverar en el
cumplimiento de tu voluntad, para que, en su ministerio y en su
vida, puedan buscar siempre tu gloria en Cristo. Él, que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los
siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Dios me mandó a Egipto para salvarles la vida.]
Del libro del Génesis 44, 18-21. 23-29; 45, 1-5
En aquellos días, se acercó Judá a José y le dijo: “Con tu permiso,
señor, tu siervo va a pronunciar algunas palabras a tu oído; no
te enojes con tu siervo, pues tú eres como un segundo faraón.
Tú, señor, nos preguntaste: ‘¿Tienen padre o algún hermano?’
Nosotros te respondimos: ‘Sí, tenemos un padre anciano, con un
hijo pequeño, que le nació en su vejez. Como es el único que le
queda de su madre, pues el otro hermano ya murió, su padre lo
ama tiernamente’. Entonces tú dijiste a tus siervos: ‘Tráiganmelo
para que yo lo vea con mis propios ojos, pues si no viene su
hermano menor con ustedes, no los volveré a recibir’.
Cuando regresamos a donde está nuestro padre, tu siervo,
le referimos lo que nos habías dicho. Nuestro padre nos dijo:
‘Vuelvan a Egipto y cómprennos víveres’. Nosotros le dijimos: ‘No
podemos volver, a menos que nuestro hermano menor vaya con
nosotros. Sólo así volveríamos, porque no podemos presentarnos ante el ministro del faraón, si no va con nosotros nuestro hermano menor’. Nuestro padre, tu siervo, nos dijo entonces: ‘Ya saben que mi mujer me dio dos hijos: uno desapareció y ustedes me dijeron que una fiera se lo había comido y ya no lo he vuelto a ver. Ahora se llevan también a éste; si le ocurre una desgracia, me van a matar de dolor’ “. Entonces José ya no pudo aguantarse más y ordenó a todos los que lo acompañaban que salieran de ahí. Nadie se quedó con él cuando se dio a conocer a sus hermanos. José se puso a llorar a gritos; lo oyeron los egipcios y llegó la noticia hasta la casa del faraón. Después les dijo a sus hermanos: “Yo soy José. ¿Vive todavía mi padre?” Sus hermanos no podían contestarle, porque el miedo se había apoderado de ellos. José les dijo: “Acérquense”. Se acercaron y él continuó: “Yo soy su hermano José, a quien ustedes vendieron a los egipcios. Pero no se asusten ni se aflijan por haberme vendido, pues Dios me mandó a Egipto antes que a ustedes para salvarles la vida”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 104
R- Recordemos los prodigios del Señor.
Cuando el Señor mandó el hambre sobre el país y acabó con
todas las cosechas, ya había enviado por delante a un hombre: a
José, vendido como esclavo. R.
Le trabaron los pies con grilletes y rodearon su cuerpo con
cadenas, hasta que se cumplió su predicción y Dios lo acreditó
con su palabra. R.
El rey mandó que lo soltaran, el jefe de esos pueblos lo libró, lo
nombró administrador de su casa y señor de todas sus posesiones. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mc 1, 15
R. Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor; arrepiéntanse y
crean en el Evangelio. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues,
gratuitamente.]
Del santo Evangelio según san Mateo 10, 7-15
En aquel tiempo, envió Jesús a los Doce con estas instrucciones: “Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente. No lleven con ustedes, en su cinturón, monedas de oro, de plata o de cobre. No lleven morral para el camino ni dos túnicas ni’ sandalias ni bordón, porque el trabajador tiene derecho a su sustento. Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, pregunten por alguien respetable y hospédense en su casa hasta que se vayan. Al entrar, saluden así: ‘Que haya paz en esta casa’. Y si aquella casa es digna, la paz de ustedes reinará en ella; si no es digna, el saludo de paz de ustedes no les aprovechará. Y si no los reciben o no escuchan sus palabras, al salir de aquella casa o de aquella ciudad, sacudan el polvo de los pies. Yo les aseguro que el día del juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas con menos rigor que esa ciudad”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Los discípulos –como auténticos “misioneros”– han de consagrarse con una entrega total al «Reino de Dios», anunciándolo lo mismo con sus palabras que con sus obras. En este su discurso misionero Jesús les exige que vayan “ligeros de equipaje”, despojados de inútiles estorbos y dispuestos a vivir la gratuidad. Han de comportarse, además, como entusiastas portadores de paz, movidos por una genuina hospitalidad fraterna. Sólo así, y bajo estas condiciones, podrán ellos sentirse libres de proclamar el alegre mensaje de salvación que, sin ningún mérito, se les ha confiado.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor Dios, que has querido que los sacerdotes estén al servicio de tu santo altar y de tu pueblo, concédeles, por la fuerza de este sacrificio, que su ministerio te sea siempre grato y dé frutos permanentes en tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE LA COMUNION Jn 17, 17-18
Padre santo, santifícalos en la verdad. Tu palabra es la verdad. Así como tú me enviaste al mundo, así los envío yo también al mundo, dice el Señor.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Que este santo sacrificio que te hemos ofrecido y del cual hemos participado, vivifique, Señor, a tus sacerdotes y a todos tus fieles, para que, unidos a ti con caridad constante, merezcan servirte dignamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.