Misal Jueves 3 de Septiembre del 2026

Memoria, SAN GREGORIO MAGNO, Papa y Doctor de la Iglesia

Blanco. MR p. 786 [816] / Lecc II p. 757

Santoral Reflexión del Evangelio Misal Kids — Guía ilustrada

ANTÍFONA DE ENTRADA

San Gregorio, elevado a la cátedra de Pedro, siempre buscaba el rostro del Señor, y permanecía en la contemplación de su amor.

RITO INICIAL (da clic aquí)

C. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

T. Amén.

SALUDO

C. El Señor esté con ustedes.

T. Y con tu espíritu.

ACTO PENITENCIAL

C. Hermanos: Para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.

T. Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

C. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

T. Amén.

KYRIE

C. Señor, ten piedad. 
T. Señor, ten piedad.

C. Cristo, ten piedad. 
T. Cristo, ten piedad.

C. Señor, ten piedad. 
T. Señor, ten piedad.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que cuidas de tu pueblo con bondad y lo gobiernas con amor, por intercesión del Papa san Gregorio Magno concede tu espíritu de sabiduría a quienes has encomendado el gobierno de la Iglesia, a fin de que el progreso de las ovejas en la santidad sea el gozo eterno de sus pastores. Por nuestro Señor Jesucristo…

PRIMERA LECTURA

[Todo es de ustedes, ustedes son de Cristo, y Cristo es de Dios.]

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios 3, 18-23

Hermanos: Que nadie se engañe: si alguno se tiene a sí mismo por sabio según los criterios de este mundo, que se haga ignorante para llegar a ser verdaderamente sabio. Porque la sabiduría de este mundo es ignorancia ante Dios, como dice la Escritura: Dios hace que los sabios caigan en la trampa de su propia astucia. También dice: El Señor conoce los pensamientos de los sabios y los tiene por vanos. Así pues, que nadie se gloríe de pertenecer a ningún hombre, ya que todo les pertenece a ustedes: Pablo, Apolo y Pedro, el mundo, la vida y la muerte, lo presente y lo futuro: todo es de ustedes; ustedes son de Cristo, y Cristo es de Dios.

Palabra de Dios. Te alabamos Señor.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 23

R. El Señor bendice al hombre justo.

Del Señor es la tierra y lo que ella tiene, el orbe todo y los que en él habitan, pues él lo edificó sobre los mares, él fue quien lo asentó sobre los ríos.

R. El Señor bendice al hombre justo.

¿Quién subirá hasta el monte del Señor? ¿Quién podrá entrar en su recinto santo? El de corazón limpio y manos puras y que no jura en falso.

R. El Señor bendice al hombre justo.

Ese obtendrá la bendición de Dios, y Dios, su salvador, le hará justicia. Esta es la clase de hombres que te buscan y vienen ante ti, Dios de Jacob.

R. El Señor bendice al hombre justo.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Mt 4, 19)

R. Aleluya, aleluya.

Síganme, dice el Señor, y yo los haré pescadores de hombres.

R. Aleluya.

EVANGELIO

[Dejándolo todo, lo siguieron.]

Del santo Evangelio según san Lucas 5, 1-11

R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar». Simón replicó: «Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra echaré las redes». Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: «¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!» Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro, al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Entonces Jesús le dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres». Luego llevaron las barcas a tierra, y dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PLEGARIA UNIVERSAL (oración de los fieles)


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