Feria o SANTA GERTRUDIS, Virgen, o SANTA MARGARITA DE ESCOCIA
Verde / Blanco. MR pp. 834 y 925 [869 y 964] / Lecc. II p. 1009
Santoral Reflexión del Evangelio Misal Kids — Guía ilustradaANTÍFONA DE ENTRADA
He despreciado los reinos del mundo y los halagos de este tiempo, por amor a mi Señor Jesucristo, a quien he visto, a quien deseo, en quien creo y a quien amo.
RITO INICIAL (da clic aquí)
C. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
T. Amén.
SALUDO
C. El Señor esté con ustedes.
T. Y con tu espíritu.
ACTO PENITENCIAL
C. Hermanos: Para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.
T. Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.
C. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
T. Amén.
KYRIE
C. Señor, ten piedad.
T. Señor, ten piedad.
C. Cristo, ten piedad.
T. Cristo, ten piedad.
C. Señor, ten piedad.
T. Señor, ten piedad.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que te preparaste una grata morada en el corazón de santa Gertrudis, virgen, por su intercesión ilumina las tinieblas de nuestro corazón, para que podamos experimentar, con alegría, tu presencia y tu acción en nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo…
PRIMERA LECTURA
[Recuerda de dónde has caído y arrepiéntete.]
Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan 1, 1-4; 2, 1-5
Esta es la revelación que Dios le confió a Jesucristo, para que él manifestara a sus servidores lo que tiene que suceder en breve, y que comunicó, por medio de un ángel, a su siervo Juan. El cual narra lo que vio y afirma que es palabra de Dios, atestiguada por Jesucristo. Dichosos los que lean y escuchen la lectura de esta profecía y hagan caso de lo que en ella está escrito, porque el tiempo señalado está cerca.
Yo, Juan, les deseo la gracia y la paz a las siete comunidades cristianas de la provincia de Asia, de parte del que es, del que era, del que ha de venir, y de parte de los siete espíritus que están ante su trono.
Oí al Señor, que me decía: “Al encargado de la comunidad cristiana de Éfeso escríbele así: ‘Esto dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha y camina entre los siete candelabros de oro: Conozco tus obras, tu esfuerzo y tu paciencia; sé que no puedes soportar a los malvados, que pusiste a prueba a los que se llamaban apóstoles sin serlo, y descubriste que eran unos mentirosos. Eres tenaz, has sufrido por mí y no te has rendido a la fatiga. Pero tengo en contra tuya que ya no tienes el mismo amor que al principio. Recuerda de dónde has caído, arrepiéntete y vuelve a proceder como antes’”.
Palabra de Dios. Te alabamos Señor.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 1
R. El Señor protege al justo.
Dichoso aquel que no se guía por mundanos criterios, que no anda en malos pasos ni se burla del bueno, que ama la ley de Dios y se goza en cumplir sus mandamientos.
R. El Señor protege al justo.
Es como un árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo y nunca se marchita. En todo tendrá éxito.
R. El Señor protege al justo.
En cambio los malvados serán como la paja barrida por el viento. Porque el Señor protege el camino del justo y al malo sus caminos acaban por perderlo.
R. El Señor protege al justo.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Jn 8, 12)
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida.
R. Aleluya.
EVANGELIO
[¿Qué quieres que haga por ti? – Señor, que vea.]
Del santo Evangelio según san Lucas 18, 35-43
R. Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, cuando Jesús se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado a un lado del camino, pidiendo limosna. Al oír que pasaba gente, preguntó qué era aquello, y le explicaron que era Jesús el nazareno, que iba de camino. Entonces él comenzó a gritar: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!” Los que iban adelante lo regañaban para que se callara, pero él se puso a gritar más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!” Entonces Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran.
Cuando estuvo cerca, le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti?” Él le contestó: “Señor, que vea”. Jesús le dijo: “Recobra la vista; tu fe te ha curado”.
Enseguida el ciego recobró la vista y lo siguió, bendiciendo a Dios. Y todo el pueblo, al ver esto, alababa a Dios.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
PLEGARIA UNIVERSAL (oración de los fieles)
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