LUNES 29
Blanco Memoria de santa Marta, María y Lázaro o beato Gabriel Escoto Ruiz, O. C. D, mártir mexicano* MR, p. 793 (781) / Lecc. II pp. 612 y 1097-1098
Aparece tres veces en el Evangelio: en Betania, cuando, junto con su hermana María, recibe al Señor en su casa; en la resurrección de su hermano Lázaro, cuando ella profesa su fe en Jesús, y en el banquete ofrecido a Jesús seis días antes de la Pascua. En todas estas ocasiones el relato evangélico recalca su papel de ama de casa, servidora de los demás.
JESÚS Y SUS TRES AMIGOS QUERIDOS
Jer 13, 1-11; Deut 32; Lc 10, 38-43 o bien Jn 11,19-27
La liturgia nos ofrece dos opciones para el Evangelio de este memorial, uno de Lucas y el otro de Juan. Aunque se diferencian entre sí en varios aspectos, se asemejan mucho. Ambos muestran la importancia que Jesús daba a sus tres amigos y a la amistad en general. También describen a los tres hermanos de manera parecida: María, a quien no debemos confundir con María Magdalena, es la más contemplativa; Lázaro es el más taciturno; y Marta es la más activa y por esto, y también por su nombre (que es la forma femenina de mareh o «señor») es tal vez la mayor. Sobre todo, ambos enseñan que lo más importante es lo descrito como «la mejor parte» en Lucas 11,42, y es expresado claramente por Marta en Jn 11,27, es decir, la fe en Jesucristo.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Lc 10, 38
Cuando entró Jesús en un poblado, una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, cuyo Hijo aceptó hospedarse en la casa de santa Marta, concédenos, por su intercesión, que sirviendo fielmente a Cristo en nuestros hermanos, merezcamos ser recibidos por ti en la mansión del cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo…
LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
Este pueblo será como este cinturón, que no sirve para nada.
Del libro del profeta Jeremías: 13, 1-11
El Señor me dijo: «Ve a comprar un cinturón de lino y póntelo en la cintura, pero no lo metas en el agua». Compré el cinturón y me lo puse en la cintura, según la orden del Señor.
Entonces el Señor me habló por segunda vez y me dijo: «Toma el cinturón que compraste y que llevas puesto en la cintura, levántate y vete al río Éufrates y escóndelo ahí, en el agujero de una roca». Fui y lo escondí en el Éufrates, como me había ordenado el Señor.
Al cabo de mucho tiempo, me dijo el Señor: «Levántate, vete al Éufrates y recoge el cinturón que te mandé que escondieras ahí». Fui al Éufrates, escarbé y recogí el cinturón del sitio donde lo había escondido; pero el cinturón se había podrido: no servía para nada.
Entonces el Señor me habló y me dijo: «Esto dice el Señor: ‘Del mismo modo haré yo que se pudra la gran soberbia de Judá y de Jerusalén. Ese pueblo malvado se ha negado a obedecerme, se porta obstinadamente, ha seguido a otros dioses para servirlos y adorarlos, y será como este cinturón, que ya no sirve para nada. Porque así como el cinturón va adherido al cuerpo, así quise llevar unidas a mí a la casa de Israel y a la casa de Judá, para que fueran mi pueblo, mi fama, mi gloria y mi honor; pero ellos no me escucharon’ «. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 32, 18-19. 20-21.
R/. Abandonaron a Dios, que les dio la vida.
Abandonaron a Dios, que los creó, y olvidaron al Señor, que les dio la vida. Lo vio el Señor, y encolerizado, rechazó a sus hijos y a sus hijas. R/.
El Señor pensó: «Me les voy a esconder y voy a ver en qué acaban, porque son una generación depravada, unos hijos infieles. R/.
Ellos me han dado celos con un dios que no es Dios y me han encolerizado con sus ídolos; yo también les voy a dar celos con un pueblo que no es pueblo y los voy a encolerizar con una nación insensata». R/.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 8, 12
R/. Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida. R/.
EVANGELIO
Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan.
Del santo Evangelio según san Lucas: 10, 38-42
En aquel tiempo, Jesús entró en un poblado, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: «Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude».
El Señor le respondió: «Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará».
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
O bien:
EVANGELIO
Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios.
Del santo Evangelio según san Juan: 11, 19-27
En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para consolarlas por la muerte de su hermano Lázaro. Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto le pidas».
Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará». Marta respondió: «Ya sé que resucitará en la resurrección del último día». Jesús le dijo:
«Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?». Ella le contestó:
«Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo». Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al proclamar, Señor, tu obra admirable en santa Marta, suplicamos humildemente a tu majestad que, así como te fue grato su amoroso obsequio, así también te sea aceptable el desempeño de nuestro servicio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 11. 27
Marta dijo a Jesús: Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que la santa comunión del Cuerpo y Sangre de tu Unigénito, nos aleje de todas las cosas pasajeras, para que, a ejemplo de santa Marta, podamos crecer en la tierra en un auténtico amor por ti y gozar en el cielo, contemplándote eternamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.
«Beato Gabriel Escoto Ruiz O. C. D, mártir mexicano
Nació el 10 de agosto de 1878 en el rancho Agua Caliente en Atotonilco el Alto, dos días después fue bautizado y recibió la confirmación el 8 de febrero de 1882. Era el séptimo de 12 hijos que tuvieron Anastasio y Marta, cuando murió su padre en 1900 se mudó a la Ciudad de México mientras en 1926 se casó con Rosa Orozco. Tras ocho años de matrimonio ambos decidieron iniciar la vida religiosa y por ello viajaron a Roma para estudiar la posibilidad de obtener un indulto apostólico, el cual les fue otorgado en marzo de 1935. Se mudaron a España donde Gabriel ingresó a la Orden de los Carmelitas Descalzos bajo el nombre de José María, ella hizo lo propio con las religiosas Salesas de Barcelona.
El 14 de octubre de 1935 él vistió por primera vez el hábito de novicio y esperaba profesar sus votos un año después, pero la persecución religiosa se lo impidió, tuvo que abandonar el convento, fue apresado y fusilado el 29 de julio de 1936 a la edad de 57 años en la población Cervera junto con otros 12 religiosos. Después de ser fusilados los cadáveres fueron rociados con gasolina, quemados y finalmente esparcidos por los campos de cultivo. Al formarse la nueva comunidad Carmelita en Tarrega, los hermanos indagaron sobre el lugar del martirio, el lugar llamado «Clot delsAubins» y recogieron los restos. Fue beatificado el 28 de octubre de 2007 por Benedicto XVI (arquidiócesisdepuebla.mx)