Blanco Memoria de san Antonio de Padua, presbítero y doctor de la Iglesia MR, pp. 765 (751). 947 (939) / Lecc. II, p. 426
Otros santos: Beatos: Mariana Biernacka, madre de familia y mártir; Gerardo de Claraval, monje cisterciense
Hacia 1195 nació en Lisboa. Para 1221 se encontraba ya en Asís, junto a san Francisco, cuyo proyecto de vida evangélica lo atraía mucho. Por sus dotes extraordinarios de predicador, fue enviado a Francia, en donde se difundían doctrinas heréticas (los cátaros). Fundó un convento en Francia, y cuando volvía a Italia, murió en Padua, después de predicar ahí mismo los sermones de Cuaresma (1231).
Del Común de pastores: para un pastor, MR, p. 947 (939), o del Común de doctores de la Iglesia, MR, p. 956 (948), o del Común de santos y santas; para los religiosos, MR, p. 973 (965).
SAL DE LA TIERRA Y LUZ DEL MUNDO
2 Cor 1, 18-22; Sal 119; Mt 5, 13-16
Para los antiguos que no conocieron la refrigeración moderna, la sal servía para preservar ciertos alimentos frágiles y naturalmente llegó a ser un símbolo de la permanencia. La luz, por su parte, era un símbolo de Dios, quien es en sí mismo la gloria, el esplendor, y la magnificencia. Por lo tanto, si Jesús llama a sus discípulos y también a nosotros a ser «la sal de la tierra» (v. 13) y «la luz del mundo» (v. 14), quiere decir que nuestra vocación esencial como una comunidad eclesial es la de salvaguardar y hacer permanente la relación de la tierra con Dios y mostrarle al mundo la brillante verdad del Señor. Sin duda, es una vocación alta, difícil, y exigente, pero es la razón de nuestra existencia y si la rechazamos, ¿cuál justificación tendríamos por nuestra existencia como una Iglesia?
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 131, 9
Que tus sacerdotes, Señor, se revistan de justicia, y tus fieles se llenen de júbilo.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que en san Antonio de Padua diste a tu pueblo un predicador insigne y un intercesor en sus necesidades, concédenos que, con su ayuda y siguiendo sus ejemplos de vida cristiana, experimentemos tu auxilio en toda adversidad. Por nuestro Señor Jesucristo …
LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
Jesucristo no fue primero «sí» y luego «no». Todo en él es un «sí».
De la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios: 1,18-22
Hermanos: Dios es testigo de que la palabra que les dirigimos a ustedes no fue primero «sí» y luego «no». Cristo Jesús, el Hijo de Dios, a quien Silvano, Timoteo y yo les hemos anunciado, no fue primero «sí» y luego «no». Todo él es un «sí». En él, todas las promesas han pasado a ser realidad. Por él podemos responder »Amén» a Dios, quien a todos nosotros nos ha dado fortaleza en Cristo y nos ha consagrado. Nos ha marcado con su sello y ha puesto el Espíritu Santo en nuestro corazón, como garantía de lo que vamos a recibir. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 118, 129.130. 131. 132.133. 135.
R/. Míranos, Señor, benignamente.
Tus preceptos, Señor, son admirables, por eso yo los sigo. La explicación de tu palabra da luz y entendimiento a los humildes. R/.
Hondamente suspiro, Señor, por guardar tus mandamientos. Vuélvete a mí, Señor, y compadécete de mí, como sueles hacer con tus amigos. R/.
Haz que sigan mis pasos tus caminos y que no me domine la malicia. Mira benignamente a tu siervo y enséñame a cumplir tus mandamientos. R/.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 5, 16
R/. Aleluya, aleluya.
Que brille la luz de ustedes ante los hombres, dice el Señor, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen den gloria a su Padre, que está en los cielos. R/.
EVANGELIO
Ustedes son la luz del mundo.
Del santo Evangelio según san Mateo: 5,13-16
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero para que alumbre a todos los de la casa.
Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos».
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Contempla, Señor, los dones que presentamos en tu altar en la conmemoración de san Antonio de Padua, y del mismo modo que, por estos santos misterios, le diste a él la gloria, concédenos también a nosotros tu perdón.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. M24, 46-47
Dichoso el servidor a quien su amo, al volver, lo encuentre cumpliendo con su deber; yo les aseguro que le confiará todos sus bienes.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que esta mesa celestial, Dios todopoderoso, robustezca y aumente el vigor espiritual de todos los que celebramos la festividad de san Antonio de Padua, para que conservemos íntegro el don de la fe y caminemos por el sendero de la salvación que él nos señaló.
Por Jesucristo, nuestro Señor.