29 martes
Blanco
Memoria,
SANTOS MARTA, MARÍA y LÁZARO
o BEATO GABRIEL ESCOTO RUIZ, O.C.D,
Mártir Mexicano*
MR Oraciones propias / Lecc. II pp. 614 y 1097
Santa Marta de Betania y sus hermanos, María y Lázaro, eran
unos de los más fieles seguidores y amigos de Jesús, y a quienes
el Señor les tenía especial afecto y cariño. En su hogar siempre había una habitación lista y bien arreglada para recibirlo, en cualquier día y a cualquier hora en que el Maestro itinerante quisiera –rodeado de sus hospitalarias atenciones– venir a reponerse un poco de sus fatigas apostólicas.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Lc 10, 38-39
Cuando entró Jesús en un poblado, una mujer, llamada Marta,
lo recibió en su casa.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, cuyo Hijo llamó de nuevo
a la vida desde el sepulcro a su amigo Lázaro y aceptó
hospedarse frecuentemente en casa de Marta, concédenos,
por su intercesión, que sirviéndolo fielmente en nuestros
hermanos, merezcamos, como María, ser sostenidos por
la atenta meditación de su palabra. Él, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los
siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[El señor hablaba con Moisés cara a cara.]
Del libro del Éxodo 33, 7-11; 34, 5-9. 28
En aquellos días, Moisés tomó la tienda que había llamado
«de la reunión» y la colocó a cierta distancia, fuera del
campamento, de modo que todo el que deseaba consultar al
Señor, tenía que salir fuera del campamento.
Cuando Moisés iba hacia la tienda, todo el pueblo se levantaba,
se quedaba de pie a la entrada de sus tiendas y seguia con la vista a Moisés, hasta que entraba en la tienda de la reunión. Una vez que Moisés entraba en ella, la columna de nube bajaba y se detenia a la puerta, mientras el Señor hablaba con Moisés. Todo el pueblo, al ver la columna de nube detenida en la puerta de la tienda de la reunión se levantaba y cada uno se postraba junto a la entrada de su tienda.
El Señor hablaba con Moisés cara a cara, como hablaba un hombre
con su amigo. Luego volvía Moisés al campamento, pero su ayudante, el joven Josue, hijo de Nun, no se alejaba de la tienda de la reunión.
Moisés invocó el nombre del Señor, y entonces el Señor pasó
delante de él y exclamó: «El Señor todopoderoso es un Dios
misericordioso y clemente, lento para enojarse y rico en amor y
fidelidad; él mantiene su amor por mil generaciones y perdona la maldad, la rebeldía y el pecado, pero no los deja impunes, pues castiga la maldad de los padres en los hijos, nietos y bisnietos!». Al instante Moisés cayó de rodillas y se postró ante él, diciendo: «Si de veras gozo de tu favor, te suplico, Señor, que vengas con nosotros, aunque seamos un pueblo de cabeza dura. Perdona nuestras maldades y pecados, y reíbenos como herencia tuya». Moisés estuvo con el Señor cuarenta días y cuareta noches, sin comer pan ni beber agua. Y escribió en las tablas las palabras de la alianza, los diez mandaientos. Palabra del Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 102
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor hace justicia y le da la razón al oprimido. A Moisés le mostró su bondad y sus prodigios al pueblo de Israel. R. El señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. El Señor no estará siempre enojado, ni durará siempre su rencor. R. No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga según nuestros pecados. Como un padre es compasivo con sus hijos, así es de grande su misericordia. R. Así como un padre es compasivo con sus hijos, así es compasivo el Señor con quien lo ama, pues bien sabe él de lo que estamos hechos y de que somos barro, no se olvida. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 8, 12
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá
la luz de la vida. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios.]
Del santo Evangelio según san Juan 11, 19-27
En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a
María para consolarlas por la muerte de su hermano Lázaro.
Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero
María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano.
Pero aún ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto
le pidas”. Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará”. Marta respondió: “Ya sé que resucitará en la resurrección del último día”. Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?” Ella le contestó: “Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: • En el Decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos –emitido por disposición del Papa Francisco el 26 de enero del 2021 y con el cual se modifica y enriquece esta Memoria– se nos recuerda que «en la casa de Betania, el Señor Jesús experimentó el espíritu familiar y la amistad de Marta, María y Lázaro. Por eso el Evangelio de San Juan afirma que ‘los amaba’». Y luego se añade: «Marta le ofreció generosamente su hospitalidad, María escuchó atentamente sus palabras y Lázaro salió rápidamente del sepulcro por mandato de Aquél que había humillado a la muerte»… • De Marta se resalta su actitud emprendedora y dinámica en tres episodios, en particular contraste con la actitud quieta y contemplativa de su hermana María. Primero, cuando –abrumada por los quehaceres– reclama al Señor el que su hermana no le ayudara en las labores domésticas (Lc 10, 38-42). Segundo, cuando –a propósito de la enfermedad y muerte de Lázaro– corre a recibirlo en su casa y confiesa a Jesús como “Mesías e Hijo de Dios” (Jn 11, 27). Tercero, cuando sirve a la mesa en una cena de gala, mientras María unge los pies del Maestro como anticipo de las unciones de su sepultura. Por cierto, en esa ocasión, «Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él» (Cfr. Jn 12, 1-8).
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al proclamar, Señor, tu obra admirable en tus amigos Marta,
María y Lázaro, suplicamos humildemente a tu majestad que, así como te fue grato su amoroso obsequio, así también te sea aceptable el desempeño de nuestro servicio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE LA COMUNION Jn 11, 27
Marta dijo a Jesús: Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el
Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Señor, que la santa comunión del Cuerpo y la Sangre de tu
Unigénito, nos aleje de todas las cosas pasajeras, para que, a
ejemplo de los santos Marta, María y Lázaro, podamos crecer en la tierra en un auténtico amor a ti y gozar en el cielo, contemplándote eternamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.
* BEATO GABRIEL ESCOTO RUIZ, O.C.D.
Nació el 10 de agosto de 1878 en el rancho Agua Caliente en Atotonilco el Alto, dos días después fue bautizado y recibió la confirmación el 8 de febrero de 1882. Era el séptimo de 12 hijos que tuvieron Anastasio y María, cuando murió su padre en 1900 se mudó a la Ciudad de México mientras en 1926 se casó con Rosa Orozco. Tras ocho años de matrimonio ambos decidieron iniciar la vida religiosa y por ello viajaron a Roma para estudiar la posibilidad de obtener un indulto apostólico, el cual les fue otorgado en marzo de 1935. Se mudaron a España donde Gabriel ingresó a la Orden de los Carmelitas Descalzos bajo el nombre de José María, ella hizo lo propio con las religiosas Salesas de Barcelona. El 14 de octubre de 1935 él vistió por primera vez el hábito de novicio y esperaba profesar sus votos un año después pero la persecución religiosa se lo impidió, tuvo que abandonar el convento, fue apresado y fusilado el 29 de julio de 1936 a la edad de 57 años en la población Cervera junto con otros 12 religiosos. Después de ser fusilados los cadáveres fueron rociados con gasolina, quemados y finalmente esparcidos por los campos de cultivo. Al formarse la nueva comunidad Carmelita en Tarrega, los hermanos indagaron sobre el lugar del martirio, el lugar llamado “Clot dels Aubins” y recogieron los restos. Fue beatificado el 28 de Octubre de 2007 por Benedicto XVI.