8 martes
Verde
Feria o
Misa para fomentar la concordia
MR p. 1064 [1110] / Lecc. II p. 535
ANTÍFONA DE ENTRADA Hech 4, 32-33
La multitud de los que habían creído tenía un solo corazón y
una sola alma. Con grandes muestras de poder, los Apóstoles daban
testimonio de la resurrección del Señor Jesús y todos gozaban de gran estimación entre el pueblo.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, suprema unidad y caridad verdadera, da a tus
fieles un solo corazón y una sola alma, para que el cuerpo de
tu Iglesia se mantenga en concordia y, ya que se apoya en la
profesión de la verdad, esté afianzado en una sólida unidad. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA [En adelante te llamarás Israel porque has luchado con Dios y has salido victorioso.] Del libro del Génesis 32, 22-32 En aquel tiempo, se levantó Jacob, tomó a sus dos mujeres con sus dos siervas y sus once hijos y cruzó el arroyo de Yaboc. Los hizo cruzar el torrente junto con todo lo que poseía. Jacob se quedó solo y un hombre estuvo luchando con él hasta el amanecer. Pero, viendo que no podía vencerlo, el hombre hirió a Jacob en la articulación femoral y le dislocó el fémur, mientras luchaban. El hombre le dijo: “Suéltame, pues ya está amaneciendo”. Jacob le respondió: “No te soltaré hasta que me bendigas”. El otro le preguntó: “¿Cómo te llamas?” Él le dijo: “Jacob”. El otro prosiguió: “En adelante ya no te llamarás Jacob sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres y has salido victorioso”. Jacob le dijo: “Dime cómo te llamas”. El otro le respondió: “¿Por qué me preguntas mi nombre?” Y ahí mismo bendijo a Jacob. Jacob llamó a aquel lugar Penuel, pues se dijo: “He visto a Dios cara a cara y he quedado con vida”. El sol salió después de que Jacob y los suyos pasaron Penuel, y Jacob iba cojeando, por haber sido herido en el nervio del muslo. Por eso los israelitas no comen, hasta el día de hoy, el nervio del muslo. Palabra de Dios
SALMO RESPONSORIAL del salmo 16 R. Señor, escucha nuestra súplica. Señor, hazme justicia y a mi clamor atiende; presta oídos a mi súplica, pues mis labios no mienten. R. Júzgame tú, Señor, pues tus ojos miran al que es honrado. Examina mi corazón, revísalo de noche, pruébame a fuego y no hallarás malicia en mí. R. A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes. Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras; muéstrame los prodigios de tu misericordia, pues a quien acude a ti, de sus contrarios salvas. R.
Protégeme, Señor, como a las niñas de tus ojos, bajo la sombra
de tus alas escóndeme, pues yo, por serte fiel, contemplaré tu
rostro y al despertarme, espero saciarme de tu vista. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 10, 14
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy el buen pastor, dice el Señor; yo conozco a mis ovejas
y ellas me conocen a mí. R. Aleluya.
EVANGELIO
[La cosecha es mucha y los trabajadores pocos.]
Del santo Evangelio según san Mateo 9, 32-38
En aquel tiempo, llevaron ante Jesús a un hombre mudo, que
estaba poseído por el demonio. Jesús expulsó al demonio y
el mudo habló. La multitud, maravillada, decía: “Nunca se había
visto nada semejante en Israel”. Pero los fariseos decían: “Expulsa
a los demonios por autoridad del príncipe de los demonios”.
Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en
las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda
enfermedad y dolencia. Al ver a las multitudes, se compadecía
de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como
ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha
es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por tanto, al
dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Al espontáneo entusiasmo de la
gente, sobre todo de los sencillos, después de la
curación del «endemoniado mudo», se contrapone
la fría malignidad de sus eternos y enconados
adversarios. Ellos, por primera vez, llegan a afirmar
la horrible calumnia de que Jesús tenía un pacto
nada menos que con el «príncipe de los demonios».
Su compasión por la gente –cansada y agotada
«como ovejas sin pastor»– es, por eso, la del «Buen
Pastor». Esta compasión de Jesús y la oración de
los discípulos al «Dueño de la mies», estarán siempre
al origen de toda auténtica misión.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor Dios, que por medio de tus sacramentos y tus mandamientos
nos renuevas conforme a tu imagen, dirige, compasivo, nuestros
pasos por tus sendas, para que, en virtud de este sacrificio que
te ofrecemos, nos concedas el don de la caridad que esperamos
recibir de ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTIFONA DE LA COMUNION Jn 17, 20-21
Padre, te pido por los que van a creer en mí, para que todos
sean uno en nosotros y el mundo crea que tú me has enviado,
dice el Señor.
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Habiendo recibido el sacramento de la unidad, concede, Señor,
a quienes hemos convivido hoy en tu casa en santa concordia,
que poseamos aquella paz que hemos dado y conservemos la que hemos recibido. Por Jesucristo, nuestro Señor.