19 sábado
Verde / Blanco
Feria
o BEATA MARÍA VICENTA DE SANTA DOROTEA
CHÁVEZ OROZCO, Virgen *
MR p. 926 [965] / Lecc. II p. 580
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Os 2, 21-22
El Señor se desposó con ella para siempre en la fidelidad y en la misericordia.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que concediste a la beata María Vicenta de Santa Dorotea Chávez Orozco la gracia de imitar a Cristo pobre y humilde, concédenos, por su intercesión, caminar con fidelidad, viviendo nuestra propia vocación, para que logremos alcanzar la perfección que nos has propuesto en tu Hijo. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos
PRIMERA LECTURA [Esa noche veló el Señor para sacarlos de la tierra de Egipto.] Del libro del Éxodo 12, 37-42
En aquellos días, los hijos de Israel partieron de Ramsés hacia Sukot; eran unos seiscientos mil hombres, sin contar a los niños. Salió también con ellos una enorme y abigarrada muchedumbre con grandes rebaños de ovejas, vacas y otros animales. De la masa que habían sacado de Egipto cocieron piezas de pan ázimo, no fermentado; pues los egipcios, al arrojarlos del país, no les dieron tiempo de dejar fermentar la masa, ni de tomar provisiones para el camino. Los hijos de Israel estuvieron en Egipto cuatrocientos treinta años. El mismo día que se cumplían los cuatrocientos treinta años, salieron de la tierra de Egipto todos los ejércitos del Señor. Esa noche veló el Señor, para sacarlos de Egipto. Por eso, esta noche será noche de vela en honor del Señor para todos los hijos de Israel, de generación en generación. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 135
R. Demos gracias al Señor, porque él es bueno.
Demos gracias al Señor, porque él es bueno; él se acordó de nosotros en nuestra humillación y nos libró de nuestros enemigos. R. Demos gracias al que hirió a los primogénitos egipcios y sacó a Israel de aquel país con mano poderosa, con brazo extendido. R. Demos gracias al que en dos partió el mar Rojo, condujo a Israel entre las aguas y arrojó en el mar Rojo al faraón y a su ejército. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 2 Cor 5, 19
R. Aleluya, aleluya.
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, y
nos ha encomendado a nosotros el mensaje de la reconciliación. R. Aleluya.
EVANGELIO [Les mandó que no lo publicaran, para que se cumplieran las palabras del profeta.] Del santo Evangelio según san Mateo 12, 14-21
En aquel tiempo, los fariseos se confabularon contra Jesús para acabar con él. Al saberlo, Jesús se retiró de ahí. Muchos lo siguieron y él curó a todos los enfermos y les mandó enérgicamente que no lo publicaran, para que se cumplieran las palabras del profeta Isaías: Miren a mi siervo, a quien sostengo; a mi elegido, en quien tengo mis complacencias. En él he puesto mi Espíritu, para que haga brillar la justicia sobre las naciones. No gritará ni clamará, no hará oír su voz en las plazas, no romperá la caña resquebrajada, ni apagará la mecha que aún humea, hasta que haga triunfar la justicia sobre la tierra; y en él pondrán todas las naciones su esperanza. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: A las perversas intenciones de sus enemigos por acabar con Él, Jesús contrapone su creciente empeño por “imbuirse” más bien en las concretas necesidades de la gente. Después de realizar una curación en sábado, los fariseos lo condenan. Entonces Él se retira para dar comienzo a su discreta vocación de «siervo de Dios». De esta forma –y de acuerdo a la profecía de Isaías 42, 1-4– Él se mostrará mucho más paciente y comprensivo con los que sufren y yerran. Jesús impone silencio acerca de sus intervenciones prodigiosas para impedir así que su misión venga distorsionada.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios misericordioso, que, despojando a la beata María Vicenta de Santa Dorotea Chávez Orozco del hombre viejo, te dignaste formar en él un hombre nuevo conforme a tu imagen, concédenos, propicio, que nosotros, igualmente renovados, te ofrezcamos este sacrificio de reconciliación, agradable a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Lam 3, 24-25
El Señor es la parte que me ha tocado en herencia, y buscarlo es mi mayor bien.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por la eficacia de este sacramento, te rogamos, Señor, que, a ejemplo de la beata María Vicenta de Santa Dorotea Chávez Orozco, nos conduzcas siempre por el camino de tu amor, y que la obra buena que empezaste en nosotros, la perfecciones, hasta el día en que se manifieste Jesucristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
BEATA MARÍA VICENTA DE SANTA DOROTEA CHÁVEZ OROZCO
La Beata María Vicenta de Santa Dorotea Chávez Orozco, nació el 6 de febrero de 1867 en Cotija, Mich., y murió santamente el 19 de julio de1949 en Guadalajara, México. Crece en el seno de una humilde y cristiana familia. Desde pequeña tiene una notable devoción al Niño Jesús y solía invitar a sus amigos a unirse con ella en la oración. Cuando tenías 25 años se enfermó gravemente y tuvieron que internarla en el pequeño hospital de la Parroquia de Mexicaltzingo, bajo el cuidado de las Damas de la Conferencia de San Vicente de Paúl. Esta experiencia de dolor y la dedicación con la cual se ocuparon de ella, le hicieron comprender cuál era su camino: habría de dedicarse a Dios y al cuidado de sus hermanos. Por eso, una vez restablecida su salud, decidió volver al hospital, esta vez, para ocuparse ella misma de los enfermos. Poco después, se consagró al Señor y, desde entonces, le empezaron a llamar “la Madre Vicentita”. Con el lema de San Pablo «la caridad de Cristo nos anima», funda la Congregación de las Siervas de la Santísima Trinidad y de los pobres. El servicio a sus hermanos era para ella un modo muy concreto de glorificar a Dios. Su vida se convirtió en un ejemplo de celo apostólico, paciencia y tierna compasión por los más necesitados. Nombrada superiora general de la congregación, desempeñó esta tarea por treinta años con amabilidad y dulzura. Dificultades y contratiempos fueron modelando su carácter enérgico. Sufrió la persecución religiosa que estalló en México en 1926 pero ella, a escondidas, continuó su labor de ayuda a los necesitados, hasta el día en que, víctima de un ataque cardiaco, concluyó su vida terrena para unirte definitivamente al Señor. El 9 de noviembre de 1997 el Papa Juan Pablo II la proclamó Beata en la Plaza de San Pedro en Roma.