Misal Sábado 3 de Octubre del 2026

Feria o Misa de Santa María en Sábado

Verde / Blanco. MR p. 871 [910] / Lecc. II p. 863

Santoral Reflexión del Evangelio Misal Kids — Guía ilustrada

ANTÍFONA DE ENTRADA

Floreció la vara de Jesé: la Virgen concibió al que es Dios y hombre; Dios nos devolvió la paz, reconciliando en sí lo más grande con lo pequeño.

RITO INICIAL (da clic aquí)

C. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

T. Amén.

SALUDO

C. El Señor esté con ustedes.

T. Y con tu espíritu.

ACTO PENITENCIAL

C. Hermanos: Para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.

T. Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

C. Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

T. Amén.

KYRIE

C. Señor, ten piedad. 
T. Señor, ten piedad.

C. Cristo, ten piedad. 
T. Cristo, ten piedad.

C. Señor, ten piedad. 
T. Señor, ten piedad.

ORACIÓN COLECTA

Te pedimos, Señor, que nos asista la venerable intercesión de santa María siempre Virgen, y que, libres de todos los peligros, nos haga gozar de tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo…

PRIMERA LECTURA

[Ahora te han visto ya mis ojos, por eso me retracto.]

Del libro de Job 42, 1-3. 5-6. 12-16

Job le dijo al Señor: “Reconozco que lo puedes todo y que ninguna cosa es imposible para ti. Era yo el que con palabras insensatas empañaba la sabiduría de tus designios; he hablado de grandezas que no puedo comprender y de maravillas que superan mi inteligencia. Yo te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto ya mis ojos; por eso me retracto de mis palabras y me arrepiento, echándome polvo y ceniza”.

El Señor bendijo a Job al final de su vida más que al principio: llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil burras.

Tuvo siete hijos y tres hijas; la primera se llamaba Paloma, la segunda Canela y la tercera Azabache. No había en todo el país mujeres más bellas que las hijas de Job. Su padre les asignó una parte de la herencia, al igual que a sus hermanos.

Y Job vivió hasta los ciento cuarenta años y vio a sus hijos, a sus nietos y a sus bisnietos. Murió anciano y colmado de años.

Palabra de Dios. Te alabamos Señor.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 118

R. Enséñame, Señor, tus mandamientos.

Enséñame a gustar y a comprender tus preceptos, pues yo me fío de ellos. Sufrir fue provechoso para mí, pues aprendí, Señor, tus mandamientos.

R. Enséñame, Señor, tus mandamientos.

Yo bien sé que son justos tus decretos y que tienes razón cuando me afliges. Todo subsiste hasta hoy por orden tuya y todo está a tu servicio.

R. Enséñame, Señor, tus mandamientos.

Yo soy tu siervo: instrúyeme y conoceré tus preceptos. La explicación de tu palabra da luz y entendimiento a los humildes.

R. Enséñame, Señor, tus mandamientos.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO (Cfr. Mt 11, 25)

R. Aleluya, aleluya.

Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.

R. Aleluya.

EVANGELIO

[Alégrense de que sus nombres estén escritos en el cielo.]

Del santo Evangelio según san Lucas 10, 17-24

R. Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, los setenta y dos discípulos regresaron llenos de alegría y le dijeron a Jesús: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre”.

Él les contestó: “Vi a Satanás caer del cielo como el rayo. A ustedes les he dado poder para aplastar serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza del enemigo, y nada les podrá hacer daño. Pero no se alegren de que los demonios se les sometan. Alégrense más bien de que sus nombres están escritos en el cielo”.

En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.

Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

PLEGARIA UNIVERSAL (oración de los fieles)


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