5 sábado
Verde / Blanco
Feria
o SAN ANTONIO MARÍA ZACARÍA, Presbítero
MR pp. 745 y 900 [769 y 939] / Lecc. II p. 526
Era un sacerdote de Cremona (Italia). Para seguir el programa
de vida trazado por san Pablo, agrupó en torno suyo a varios
sacerdotes, que, sin ser monjes o hermanos mendicantes, vivían de
acuerdo con una regla y comprometidos por votos. Utilizaron la
iglesia de san Bernabé, y por eso se les conoció como Barnabitas.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 131, 9
Que tus sacerdotes, Señor, se revistan de justicia, y tus fieles
se llenen de júbilo.
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Señor, crecer en el conocimiento admirable de
Jesucristo, según la enseñanza del apóstol Pablo, que inspiró a
san Antonio María Zacaría para proclamar en tu Iglesia la palabra
de salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los
siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Jacob suplantó a su hermano y le robó la bendición de su padre.]
Del libro del Génesis 27, 1-5. 15-29
Isaac había envejecido y ya no veía por tener debilitados los
ojos. Un día llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: “¡Hijo mío!”
Esaú le respondió: “Aquí estoy”. Isaac le dijo: “Mira; ya soy viejo
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y no se cuándo voy a morir. Así pues, toma tus flechas, tu aljaba
y tu arco, sal al campo y caza algo para mí. Luego me preparas
un buen guiso, como a mí me gusta, y me lo traes para que me
lo coma y te bendiga antes de morir”.
Pero Rebeca estaba escuchando la conversación de Isaac con
Esaú. Cuando Esaú se fue al campo a cazar algo para su padre,
Rebeca tomó la ropa más fina de Esaú, su hijo mayor, y se la
puso a Jacob, su hijo menor. Luego, con la piel de unos cabritos,
le cubrió a Jacob los brazos y la parte lampiña del cuello y le
entregó el guisado y el pan que había preparado.
Jacob entró a donde estaba su padre y le dijo: “¡Padre!”
Isaac le respondió: “Aquí estoy. ¿Quién eres, hijo?” Jacob le
dijo a su padre: “Soy tu primogénito, Esaú. Ya hice lo que me
dijiste. Levántate, siéntate y come de lo que he cazado, para
que me bendigas”.
Isaac le dijo: “¡Qué pronto encontraste algo para cazar, hijo!”’
Respondió Jacob: “Sí; es que el Señor, tu Dios, me lo puso
delante”. Isaac le dijo a Jacob: “Acércate, hijo, para que te toque
y vea si realmente eres o. no mi hijo Esaú”. Jacob se acercó a
su padre, Isaac, el cual lo palpó y dijo: “La voz es de Jacob,
pero los brazos son de Esaú”. Y no reconoció a Jacob porque
sus brazos estaban velludos como los de su hermano mayor, y
se dispuso Isaac a bendecirlo.
Entonces le dijo: “¿Eres tú de veras mi hijo Esaú?” Respondió
Jacob: “Sí, yo soy”. Le dijo Isaac: “Acércame lo que has
cazado para que coma y después te bendiga”. Jacob le acercó
el guisado y el padre comió; también le trajo vino y bebió.
Entonces le dijo Isaac a Jacob: “Hijo, acércate y bésame”.
Él se acercó y lo besó; y al aspirar Isaac el olor de su ropa,
lo bendijo, diciendo:
“El aroma de mi hijo es como el aroma de un campo,
bendecido por el Señor. Que Dios te conceda la lluvia del
cielo y la fertilidad de la tierra, y trigo y vino en abundancia.
Que los pueblos te sirvan y las naciones se postren ante ti; que
seas señor de tus hermanos y que se postren ante ti los hijos
de tu madre. Maldito sea el que te maldiga y bendito el que
te bendiga”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 134
R. Te alabamos, Señor, porque eres bueno.
Alaben el nombre del Señor, alábenlo, siervos del Señor, los
que están en la casa del Señor en los atrios de la casa de nuestro
Dios. R.
Alaben al Señor, porque es bueno; alaben su nombre, porque
es amable. El escogió a Jacob, a Israel como posesión suya. R.
Yo sé que el Señor es grande, nuestro Dios, más que todos los
dioses. El Señor hace todo lo que quiere en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 10, 27
R. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y
ellas me siguen. R. Aleluya.
EVANGELIO
[¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras él
está con ellos?]
Del santo Evangelio según san Mateo 9, 14-17
En aquel tiempo, los discípulos de Juan fueron a ver a Jesús y
le preguntaron: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, mientras
nosotros y los fariseos sí ayunamos?” Jesús les respondió:
“¿Cómo pueden llevar luto los amigos del esposo, mientras
él está con ellos? Pero ya vendrán días en que les quitarán al
esposo, y entonces sí ayunarán.
Nadie remienda un vestido viejo con un parche de tela nueva,
porque el remiendo nuevo encoge, rompe la tela vieja y así se
hace luego más grande la rotura. Nadie echa el vino nuevo en
odres viejos, porque los odres se rasgan, se tira el vino y se echan
a perder los odres. El vino nuevo se echa en odres nuevos y así
las dos cosas se conservan”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Los discípulos de Juan, austeros como
su maestro, reciben una respuesta desconcertante:
la presencia de Jesús es como la del «Esposo», que
todo lo transforma en júbilo. Por ahora, lo “viejo” y lo
“nuevo” son incompatibles. Los «parches» no pegan, y
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sólo el «vino nuevo» del Evangelio es capaz de romper los
esquemas demasiado convencionales y humanos. No
será sino después de la Resurrección y de la venida del
Espíritu Santo, cuando ellos habrán de comprometerse
–con un testimonio sacrificado y generoso– a llevar
este alegre anuncio «hasta los últimos rincones de la
tierra» (Hech 1, 8).
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Contempla, Señor, los dones que presentamos en tu altar en la
conmemoración de san Antonio María Zacaría, y del mismo modo
que, por estos santos misterios, le diste a él la gloria, concédenos
también a nosotros tu perdón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Mt 24, 46-47
Dichoso el servidor a quien su amo, al volver, lo encuentre
cumpliendo con su deber; yo les aseguro que le confiará todos
sus bienes.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que esta mesa celestial, Dios todopoderoso, robustezca y aumente
el vigor espiritual de todos los que celebramos la festividad de
san Antonio María Zacaría, para que conservemos íntegro el don
de la fe y caminemos por el sendero de la salvación que él nos
señaló. Por Jesucristo, nuestro Señor.