Santoral 1 de Julio

BEATOS TULIO MARUZZO, sacerdote de los Frailes Menores y terciario franciscano, mártires. Tulio Maruzzo. Nació en Lapio di Arcugnano, Italia; su nombre de pila fue Marcello Maruzzo. Ingresó en el colegio seráfico de los Frailes Menores de Veneto en Chiampo y fue ordenado sacerdote en 1953. En diciembre de ese año fue como misionero a Guatemala. Sirvió en diversas comunidades del Vicariato de Izabal, donde destacó por su entrega pastoral y sensibilidad hacia las necesidades de los pobladores, quienes sufrían el despojo de sus tierras por parte de latifundistas, propagó con firmeza las ideas de justicia y libertad, para hacer frente a las expropiaciones. Denunció ante las autoridades los abusos de ricos y poderosos terratenientes. Sus denuncias y su obra le acarrearon enemigos, quienes le amenazan tratando de intimidarle; asimismo, encontró eco en diversos pobladores. LUIS OBDULIO ARROYO NAVARRO, nativo de la villa guatemalteca de Quiriguá, acompañó en su labor misionera a fray Tulio. Era chofer del municipio de Los Amates. En 1976 se integró a la Tercera Orden Franciscana y fue catequista. El l de julio de 1981, el padre Maruzzo y Luis Obdulio regresaban a su parroquia después de una reunión de catequesis, fueron emboscados y asesinados. Fueron beatificados por el Papa Francisco el 27 de octubre de 2018.

SAN ATILANO CRUZ ALVARADO, nació en Ahuetita de Abajo, perteneciente a la parroquia de Teocaltiche, Jal. (Diócesis de Aguascalientes), el 5 de octubre de 1901. Ministro de la parroquia de Cuquío, Jal. Se ordenó sacerdote cuando esto se consideraba como el mayor crimen que podía cometer un mexicano. Pero él, con una alegría que le desbordaba extendió sus manos para que fueran consagradas bajo el cielo azul de una barranca jalisciense donde se escondía el Arzobispo y el Seminario. Once meses después, el pacífico y alegre sacerdote, mientras ejercía a salto de mata su ministerio, fue llamado por su párroco el Sr. Cura Justino Orona. Obediente se encaminó al rancho de “LasCruces”, lugar que sería su calvario. Poco antes había escrito: «Nuestro Señor Jesucristo nos invita a que lo acompañemos en la pasión». Mientras dormía llegaron las fuerzas militares y la autoridad civil. El padre Atilano, al oír la descarga que cortó la vida de su párroco, se arrodilló en la cama y esperó el momento de su sacrificio. Allí fue acribillado, dando testimonio de su fidelidad a Cristo Sacerdote, la madrugada del 1° de julio de 1928.

SAN JUSTINO ORONA MADRIGAL, nació en Atoyac, Jal. (Diócesis de Ciudad Guzmán), el 14 de abril de 1877. Párroco de Cuquío, Jal. (Ar-quidiócesis de Guadalajara). Fundador de la Con-gregación religiosa de las Hermanas Clarisas del Sa-grado Corazón. Su vida estuvo marcada por la cruz pero siempre se conservó amable y generoso. En cierta ocasión escribió: «Los que siguen el camino del dolor con fidelidad, pueden subir al cielo con seguridad». Cuando arreció la persecución, permaneció entre sus feligreses diciendo: «Yo entre los míos vivo o muero».Una noche, después de planear con su vicario y compañero de martirio, el padre Atilano Cruz, su es-pecial actividad pastoral, ejercida en medio de incon-tables peligros, ambos sacerdotes se recogieron para descansar en una casa de rancho de “Las Cruces” cercano a Cuquío. En la madrugada del 1° de julio de 1928 las fuerzas federales y el presidente municipal de Cuquío irrumpieron violentamente en el rancho y golpearon la puerta donde dormían el párroco y su vicario. El Sr. Cura Orona abrió y con fuerte voz saludó a los verdugos:«¡VivaCristoRey!» La respuesta fue una lluvia de balas.

San Aarón de Israel, sacerdote.