Santoral 10 de Noviembre

SAN LEÓN MAGNO, Papa y doctor de la Iglesia. San León I, que, nacido en Etruria, primero fue diácono diligente en la Urbe y después, elevado a la cátedra de Pedro, mereció con todo derecho ser llamado “Magno”, tanto por apacentar a su grey con una exquisita y prudente predicación como por mantener la doctrina ortodoxa sobre la encarnación de Dios, valientemente afirmada por los legados del Concilio Ecuménico de Calcedonia, hasta que descansó en el Señor en Roma, donde en este día tuvo lugar su sepultura en San Pedro del Vaticano (461).

SAN ANDRÉS AVELINO, del griego «varonil» y gentilicio de Avellino, ciudad de la Campania, en Italia (1608). Presbítero de la Orden de Clérigos Regulares de San Cayetano. Lancillotto Avellino Apell era su nombre de bautizo, nació en Castronovo, Italia. Aprendió las primeras letras y obtuvo sólida formación cristiana con un tío sacerdote, con quien convivió hasta su adolescencia. Ingresó al seminario y fue ordenado sacerdote en 1545. Estudió en Nápo1es, donde se doctoró en Derecho civil y canónico, por lo que se le invistió abogado eclesiástico. Vivía una intensa espiritualidad guiado por un sacerdote teatino. Durante dos años laboró para reformar el monasterio femenino de San Arcángel de Baiano; sin embargo, su severidad y rectitud de vida provocaron intrigas entre las religiosas, autoridades civiles y gente del pueblo. Las animadversiones generadas por su santidad incitaron a que sus enemigos atentaran contra su vida. Una vez recuperado, ingresó con los teatinos de San Pablo, orden religiosa fundada en 1524 por san Cayetano (1469-1534; 7 de agosto) y Juan Pedro Caraffa, obispo de Teate, futuro Papa Paulo IV (1555-1559); al profesar, en 1558, eligió el nombre de Fray Andrés, y añadió a los votos de pobreza, castidad y obediencia, los de: acatar la voluntad de Dios y perfeccionar su servicio a Él. Desempeñó los cargos de maestro de novicios y superior en el convento de Nápoles, creando un instituto teológico. Con su dirección espiritual se lograron numerosas conversiones. Tuvo los dones de profecía y de taumaturgia (realizar milagros). Un día, al iniciar la celebración Eucarística en Nápoles, sufrió un ataque de apoplejía y cayó muerto frente al altar. Fue canonizado en 1712 por Clemente XI (1700-1721). Protector contra la muerte repentina y los ataques de apoplejía.

Beatos: Juan Prassek, Germán Langue y Eduardo de Lubeck, presbíteros y mártires; Odette Prévost, religiosa de las Hermanitas del Sagrado Corazón y mártir.