MIÉRCOLES 12
Verde / Blanco Feria, Misa votiva de san José MR, p. 1205 (1197) / Lecc. II, p. 431
Otros santos: Onofre, anacoreta; Gaspar Bertoni, presbítero y fundador. Beatos: Mercedes María de Jesús Molina «La Violeta de Nobol», virgen fundadora; Lorenzo Salvi, presbítero de la Congregación de la Pasión; María Cándida de la Eucaristía Barba, religiosa de la Orden de las Carmelitas Descalzas.
SAN GASPAR BERTONI, del persa, Kansbar, «administrador del tesoro». Presbítero y fundador. Nació en la ciudad italiana de Verona. Fue educado en instituciones católicas. En 1795 decidió abrazar la vida religiosa. En 1796, durante la Revolución, se unió a la «Fraternidad Evangélica de los Hospitalarios», donde atendió con solicitud y sin descanso a los heridos. Recibió la Orden Sacerdotal en 1880; a partir de entonces mostró su celo pastoral y estableció un Oratorio, al cual denominó «Cohorte Mariana», cuya meta era evangelizar y formar a la juventud. Su obra se vio interrumpida por los decretos emitidos por el gobierno napoleónico en 1807. Al año siguiente fue director espiritual de santa Magdalena de Canossa (10 de abril) e impulsó a Leopoldina Naudet en la creación de su Instituto religioso. En 1816 fundó la Congregación de Misioneros Apostólicos para Ayuda de los Obispos, que a la postre se denominaría Congregación de los Sagrados Estigmas de Nuestro Señor Jesucristo (Congregazione delle Sacre Stimmate del Signore nostro Gesù Cristo, C.S.S.), llamados Padres Estigmatinos, cuyo objetivo sería el forjar sacerdotes, misioneros y jóvenes cristianos integrales; además integró a la casa de formación una escuela gratuita y se proporcionaban a la comunidad servicios de salud, educación, catequesis, entre otros. Plasmó sus experiencias
en su obra el Memorial, donde además demostró las falsedades de las tesis herejes jansenistas. Las severas enfermedades en sus piernas le hicieron soportar dolorosas operaciones; una úlcera le obligó a guardar cama los últimos 12 años de su vida. En una visión en 1821 se le reveló que sufriría penosas enfermedades que transformarían su existencia en un martirio; ante ello, se abandonó a la voluntad divina, convirtiéndose en un ejemplo de santidad y amor a Dios y a su misericordia. Falleció en la ciudad de Verona, Italia. Fue canonizado por san Juan Pablo II el l de noviembre de 1989.