BEATO ANTONIO GRASSI, del latín, Antonius, nombre de una gens romana de probable origen etrusco (1592-1671). Presbítero de la Congregación del Oratorio de san Felipe Neri. Nació en Fermo, Ascoli Piceno, Italia. Desde pequeño mostró inclinación por la vida religiosa. Recibió formación e instrucción con los sacerdotes del Oratorio en su ciudad natal, donde su inteligencia motivó que le llamaran «el Diccionario ambulante». Ingresó en la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri (oratorianos) en 1609 y fue ordenado sacerdote en 1617. Fue electo prior de su comunidad en 1635, cargo que ocupó hasta su muerte. Fue destacado catequista y Padre Espiritual. Su preocupación por la salvación de las almas le condujo a visitar hospitales y cárceles. Los ejemplos de fe, oración, misticismo y caridad marcaron su vida de forma singular. Tuvo el don de profecía. Los Papas Clemente X (1670-1676) e Inocencio XI (1676-1689) le tuvieron en gran estima. Por su facultad para conciliar rencillas fue llamado» Ángel de la paz» y, debido a su caridad (se refiere que llegó a repartir su ropa entre los menesterosos, «Padre de los pobres». Una de sus principales metas fue lograr de sus hermanos la estricta observancia a la Regla del Oratorio. Cultivó una ejemplar devoción a la Virgen de Loreto, por ello realizó numerosos viajes a su santuario. Después de penosa y larga agonía entregó su alma al Señor. Su reputación de hombre santo, de la que gozaba aún en vida, traspasó las fronteras italianas, llegando hasta Alemania, donde provocó que a sus funerales y sepulcro acudieran numerosos fieles. Sus restos-reliquia descansan bajo el altar mayor de la iglesia del Carmine, en Fermo. León XIII (1878-1903) le elevó a los altares en 1900.
Otro: beato Juan Marinoni, presbítero de la Orden de Clérigos Regulares y fundador.