SAN HILARIO, obispo y doctor de la Iglesia, que fue elevado a la sede de Poitiers, en Aquitania (hoy Francia), en tiempo del emperador Constancio, quien había abrazado la herejía arriana, y luchó denodadamente en favor de la fe nicena acerca de la Trinidad y de la divinidad de Cristo, siendo desterrado, por esta razón, durante cuatro años a Frigia. Compuso unos comentarios muy célebres sobre los Salmos y sobre el evangelio de san Mateo (367).
BEATO FRANCISCO MARÍA GRECO, del italiano antiguo, «franco», «francés» y, del hebreo Miryam, cuyo significado y etimología son «señora», «soberana» (1857-1931). Presbítero y fundador. Nació en Acri, Italia. Estudió en Nápoles y pretendía seguir la carrera de farmacéutico, pero sintió el llamado e ingresó al seminario con el firme propósito de ser «un sacerdote instruido para cumplir bien el ministerio». Recibió el Orden Sacerdotal en 1881 y se le nombró párroco de san Niocola de Acri, cargo que ejercerá hasta la muerte. Ferviente devoto de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, a quienes rogó que lo guiaran en su ministerio. Su labor pastoral la encaminó hacia la asistencia integral de la feligresía. En 1893 -contando con el invaluable apoyo de la Sierva de Dios María Teresa De Vincenti (1872-1936)-, fundó la Congregación de las Hermanas Pequeñas de los Sagrados Corazones (Piccole Operaie Dei Sacri Cuori, P.O.S.C.) «Esencialmente fundada en el amor y la práctica de la vida interior, sobre la humildad y la caridad de Nuestro Señor Jesucristo». A sus miembros les encomendó impulsar el crecimiento «mediante el cuidado de los niños en los orfanatos, de la juventud en los talleres, de los enfermos en los hospitales». En congruencia con sus metas estableció el hospital Caritas, donde sus hijas espirituales atenderían a los pacientes. Ejerció la docencia en el Seminario de Bisignano, Consenza, y durante tres años fue su rector. Exhaló el último suspiro en su parroquia. Fue beatificado el 21 de mayo de 2016 por el Papa Francisco.
San Pedro de Capitolias, presbítero y mártir.