SAN ISIDRO LABRADOR, en Madrid, capital de España, labrador, que juntamente con su mujer, santa María de la Cabeza o Toribia, llevó una dura vida de trabajo, recogiendo con más paciencia los frutos del cielo que los de la tierra, y de este modo se convirtió en un verdadero modelo del honrado y piadoso agricultor cristiano. († 1130)
BEATO ANDRÉS ABELLÓN, del griego, «varonil» (1375-1450). Presbítero de la Orden de Predicadores. Nativo de Saint Maximin, Francia. De joven escuchó predicar a san Vicente Ferrer (5 de abril), lo cual marcó el derrotero de su vida; decidió consagrar su vida a Dios, entrando a la Orden de los Predicadores (dominicos), en el monasterio de Santa María Magdalena de su ciudad. Estudió las artes liberales; fue docente en París, Montpellier y Aviñón. Su ministerio sacerdotal y destacada labor como predicador la llevó a cabo, sobre todo, en la región de Provenza y en el condado de Aix-en-Provence; durante la epidemia de peste que asoló esta ciudad su entrega hacia los enfermos no conoció limitaciones, arriesgando su propia vida. Fue prior de varios monasterios, donde veló por el cumplimiento de la Regla y brindó apoyo incondicional a la tarea de sacerdotes, misioneros y evangelizadores. Su mandato estuvo regido por esta máxima: «Con entereza y con el buen ejemplo, más que con la violencia de las discusiones». Fue pintor sobresaliente y decoró los muros del claustro de Santa María Magdalena de su ciudad. Su rectitud y comprensión indujeron a numerosos fieles a designarle como guía espiritual. Con fama de santidad murió en Aix-en-Provence. Su culto fue confirmado por León XIII (1878-1903) en 1902.
NUESTRA SEÑORA DE LA LUZ, del latín, lux (siglo XVIII). Patrona de la Diócesis de León, Guanajuato, México. Esta imagen se «aparece» en Sicilia, Italia, a una religiosa anónima, quien recibe indicación de la Virgen María de ser representada en un lienzo. La vidente, mientras contemplaba la aparición, «dicta» a un pintor las características, la imagen quedó plasmada en un cuadro de dimensiones reducidas. Esta misma representación, en 1732, con firma de autenticidad al reverso, fue colocada en el altar mayor de la catedral de León, Guanajuato, México. Alabanza: «Salve al esplendor del cielo, de piedad fuente infinita, Madre de la Luz bendita, sé nuestro amparo y consuelo».
San Aquiles «el Taumaturgo», obispo.
Beata Isabel Czacka, «La Madre de los ciegos», fundadora.