SAN ALBERTO MAGNO, obispo y doctor de la Iglesia. Ingresó en la Orden de Predicadores en París, enseñó de palabra y en sus escritos las disciplinas filosóficas y divinas, y fue maestro de santo Tomás de Aquino, uniendo maravillosamente la sabiduría de los santos con la ciencias humanas y naturales. Después se vio obligado a aceptar la sede episcopal de Ratisbona, desde la cual se esforzó asiduamente en fortalecer la paz entre los pueblos, aunque al cabo de un año prefirió la pobreza de la Orden a toda clase de honores, y murió santamente en Colonia, en la Lotaringia Germánica († 1280)
BEATA MARÍA DE LA PASIÓN, del hebreo Miryam, cuyo significado y etimología son «señora», «soberana» (1839-1904). Virgen fundadora. Elena-María-Filipina Chappotin de Neuville fue su nombre de bautizo, nació en Nancy (Nantes), Francia. Fue la menor de los cinco hijos de una noble familia bretona. Recibió instrucción en el castillo de Le Fort. En 1860 ingresó con las Hermanas Clarisas; sin embargo, un quebranto de su salud la forzó a volver a su hogar, donde al recuperarse encontró la oposición familiar para su regreso al claustro. En 1864 se unió a la Sociedad de María Reparadora donde asumió el nombre de sor María de la Pasión. Al año siguiente fue enviada como misionera a la India, ahí, pese a las adversidades enfrentadas, profundizó en su vocación. En 1866 hizo su profesión temporal y poco a poco se destacó por su entrega y espiritualidad; por ello fue designada Superiora de Tuticorin y, un año más tarde, Provincial de Madurai, ambas ciudades de Tamil Nadu, India. En 1871 realizó su profesión definitiva y desplegó una exitosa carrera pastoral, de evangelización y de obras sociales. Estableció una casa de asistencia en Ootacamund, donde la situación que vivía dicha comunidad y diversos malentendidos ocasionaron la remoción de su cargo en enero de 1876 y, siete meses más tarde, se le «restituye al mundo» junto con 20 hermanas, sin dispensa de sus votos. Ante esta situación viajó a Roma, donde el beato Pío IX (1846-1878; 7 de febrero) escuchó los argumentos empleados en su defensa y otorgó su autorización para la creación de las Hermanas Franciscanas Misioneras de María (istituì le Suore Francescane Missionarie di Maria, F.M.M.), llamadas Franciscanas de María, para el servicio de la mujer en tierras de misión. (1877). Su obra pronto atrajo a numerosas mujeres que concordaban con sus ideales y se crearon casas de las Misioneras en Europa, Asia, América y África. Fue elevada a los altares por san Juan Pablo II (1978-2005; 22 de octubre) el 20 de octubre de 2002.
Otro santo: José Mkasa Balikudembé, Protomártir de Uganda. Beato Julio Bonati, presbítero de la Compañía de Jesús y mártir.