VIERNES 16
Morado Feria, viernes después de Ceniza MR, p. 190 (207) / Lecc. I, p. 701 Día de abstinencia
Otros Santos: Juliana de Nicomedia, virgen y mártir. Beatos: José Allamano, presbítero y fundador; Mariano Arciero, presbítero; Felipa Mareri, religiosa clarisa.
BEATO JOSÉ ALLAMANO, del hebreo, «Dios acrecentará» (1851-1926). Presbítero y fundador. Nació en Castelnuovo de Asti, Italia. Su familia era campesina. Quedó huérfano de padre a los 3 años. En 1862 ingresó al colegio salesiano donde san Juan Bosco (31 de enero) fue su maestro. Sin precisarse la fecha, se matriculó en el seminario de Turín; cuando estaba cursando el primer año cayó víctima de una grave enfermedad que le dejó secuelas de por vida. Fue ordenado sacerdote en 1873. Fungió como director espiritual de seminaristas, a quienes infundió la caridad y el deber de agradar a Dios. En 1880 se le designó rector del santuario de Nuestra Señora de la Consolata, patrona de Turín. Ahí, clarificó su meta: «No habiendo podido ser misionero, a causa de mi delicada salud, me he propuesto ayudar a todos aquellos que tengan esta vocación». En 1901 fundó el Instituto de la Consolata para las Misiones Extranjeras (Institutum missionum a Consolata, I.M.C.), cuyos miembros eran llamados como Misioneros de la Consolata, y el Instituto de Hermanas Misioneras (Suore Missionarie della Consolata, M.C.), llamadas Misioneras Consolatas (1910), cuyos miembros estarán consagrados para la evangelización en la obediencia, castidad y pobreza para la formación de comunidades adultas; la visita a las familias, el diálogo, la promoción humana, la justicia y la paz. La Eucaristía y María Consolata fueron el eje de su espiritualidad, que se centró en el Espíritu de familia, Espíritu de fe, Espíritu de caridad y Espíritu de sacrificio. El Fundador entregó su alma al Creador en Turín. Hoy su obra da servicio en 25 países. Fue beatificado en 1990 por san Juan Pablo II (1978-2005; 22 de octubre).