Santoral 16 de Noviembre

SANTA MARGARITA DE ESCOCIA, nacida en Hungría y casada con Malcolm III, rey de Escocia, que dio a luz ocho hijos, y fue sumamente solícita por el bien del reino y de la Iglesia; a la oración y a los ayunos añadía la generosidad para con los pobres, dando así un óptimo ejemplo como esposa, madre y reina († 1093).

SANTA GERTRUDIS «LA MAGNA», del germánico, «lanza fiel» (1256-1302). Religiosa cisterciense y primera gran mística de la historia en difundir la devoción al Sagrado Corazón y el culto a san José. Nació en Eisleben, Alemania. A los 5 años ingresó al convento de la Santa orden del Císter. En el claustro destacó en literatura y ciencias naturales; así como por su elegante forma de expresarse y escribir. Hacia 1271 tuvo su primera revelación, la cual describe así: «Estaba yo en un rincón de la capilla donde acostumbraba a hacer mis tibias oraciones, cuando se me apareció Nuestro Señor y me dijo: ‘Hasta ahora te has dedicado a comer polvo como los que no tienen fe. De allí has tratado de extraer miel y sólo has encontrado espinas. Desde ahora dedícate a meditar en mis mensajes y ahí sí encontrarás el verdadero maná que te alimentará y te dará la fortaleza y la paz»‘. Dejó a un lado la literatura y las ciencias para profundizar en el estudio de las Sagradas Escrituras, la teología y los escritos de los Padres de la Iglesia. Su humildad y modestia eran ejemplares. Transcribió sus experiencias místicas y los mensajes recibidos en cinco libros, bajo el título de Heraldo de la amorosa bondad de Dios, también llamado, Revelaciones de Santa Gertrudis. Llena del amor divino entregó su alma al Creador en el monasterio cisterciense de Helfta (Sajonia). Se le llama «la Santa de la Humanidad de Cristo» o «la Teóloga del Sagrado Corazón». El Papa Clemente XII (1730-1740) extendió su culto en 1738. Su Santidad Benedicto XVI la definió como: «…una mujer excepcional, dotada de particulares talentos naturales y de extraordinarios dones de gracia, de profundísima humildad y ardiente celo por la salvación del prójimo, de íntima comunión con Dios en la contemplación y de prontitud a la hora de socorrer a los necesitados». En el Libro de las insinuaciones de la divina piedad la gran mística implora: «Que mi alma te bendiga, Dios y Señor, mi creador, que mi alma te bendiga y, de lo más íntimo de mi ser, te alabe por tus misericordias, con las que inmerecidamente me ha colmado tu bondad».

Otros santos: Inés de Asís, abadesa de la Orden de Santa Clara. Beato José Marxen, sacerdote y mártir.