Santoral 17 de Septiembre

SAN SEGISMUNDO FÉLIX FELINSKI, del germánico, «el que protege con la victoria» y del latín, «feliz» (1822-1895). Presbítero, obispo y fundador. Nació en Wojutyn, Polonia (actual territorio de Ucrania), sus padres pertenecían a la nobleza. Su progenitor falleció cuando él tenía 11 años y en 1838 su madre fue deportada a Siberia, Rusia, por realizar actividades en defensa de los campesinos; el gobierno zarista confiscó sus propiedades. Cursó estudios de matemáticas en la universidad de Moscú y humanidades en la Sorbona de París. Participó en la insurrección de 1848 en Poznan (entonces población rusa, actual posesión polaca). Tres años después regresó a su patria, definió su vocación sacerdotal e ingresó al seminario en Zytomierz. Continuó su formación académica en San Petersburgo, Rusia; recibió el sacramento del Orden, en 1855 y colaboró con los sacerdotes de la Orden de Predicadores (dominicos) hasta 1857. Fue director espiritual y docente de filosofía de los alumnos de la Academia Eclesiástica. Fundó el que será «Refugio para los pobres» en 1856 y un año después la Congregación de Religiosas Franciscanas de la Familia de María (Suore Francescane della Famiglia di Maria, R. M.). En 1862 el Papa beato Pío IX (1846-1878; 7 de febrero) lo consagró obispo de la diócesis polaca de Varsovia. En su sede episcopal el gobierno ruso había decretado el estado de sitio, ante lo cual los obispos manifestaron su desacuerdo, por lo que fueron víctimas de la represión zarista y se cerraron los templos. En febrero de 1862 se procedió a reabrirlos, Pese a su buena voluntad, su actitud no fue bien valorada; atendió Varsovia sólo 16 meses. En ese periodo fomentó la renovación moral y religiosa del país, luchó por eliminar la injerencia del gobierno en asuntos eclesiásticos, visitó parroquias e instituciones de beneficencia, reformó los programas pedagógicos de la Academia Eclesiástica impulsando los estudios teológicos; incrementó el nivel espiritual e intelectual de los presbíteros del lugar al establecer escuelas y centros de catequesis. Difundió la devoción al Santísimo Sacramento y a la Santísima Virgen María. Instaló una guardería donde las religiosas Franciscanas de la Familia de María, atendieron niños abandonados. Por los conflictos sociopolíticos de la región, escribió al zar Alejandro II solicitando su intervención para suspender el derramamiento de sangre. Por lo anterior fue deportado, en 1863, hacia Jaroslavl, Siberia (Rusia), ahí pasó 20 años; pese a ello atendió las necesidades espirituales de otros desterrados y recaudó fondos para construir un templo católico. En 1883, por intervención de la Santa Sede, fue liberado, pero se le impidió su retorno a Varsovia. El Papa León XIII (1878-1903) le otorgó el obispado de Tarsus. Los últimos 12 años de su existencia permaneció en un auto destierro en Dzwiniaczka, bajo el dominio de Austria, atendiendo en lo espiritual a campesinos polacos y ucranianos, fundó un orfanatorio; propició la edificación de un templo y el convento para las religiosas de su fundación. Dejó una herencia de santidad a su muerte, acaecida en Cracovia, Polonia. Fue canonizado por Benedicto XVI en 2009.

Otra santa: Hildegarda Von Bingen, religiosa benedictina y doctora de la Iglesia.